Las Oficinas Propiedad de Saúl Rodríguez

Por Ricardo Rojas Rodríguez*Zitácuaro.- Al igual que el Módulo de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), el Instituto de la Mujer Zitacuarense, sólo sirve para dos cosas: para nada y para nada. Tan es así que algunas de las funciones de esta oficina han tenido que ser retomadas por otras dependencias, para “rescatarlas” y lograr un beneficio para las féminas de Zitácuaro.

No es casualidad que estas dos oficinas sean casi, casi, propiedad de Saúl Rodríguez Contreras, quien ha impuesto a su cuñada, Karla Beatriz Bautista Baca, en Profeco, y a su esposa, Nubia Esquivel Villanueva, en el Instituto de la Mujer.

Ambas acuden a sus oficinas a diario, claro; pero quién sabe qué tipo de labor realicen, porque han hecho decaer, casi a cero, el trabajo de estas dos dependencias que en el pasado destacaban por sus resultados.

Hoy casi no hacen nada. Pero, claro, las dos titulares cobran puntualmente sus salarios y prestaciones. Inclusive, en una edición pasada, este medio documentó como Esquivel Villanueva cobraba como directora de alto nivel, sin serlo.

Pues bien, el trabajo de ésta última ha dejado mucho que desear, al grado de que los principales eventos dirigidos al importante sector femenino han tenido que ser realizados por otras oficinas.

Una muestra de ello han sido el propio festejo del Día Internacional de la Mujer. En el pasado, el Instituto de la Mujer no sólo coordinaba el acto oficial con el DIF, sino que realizaba una serie de eventos a lo largo del mes de marzo, para promover la equidad de géneros.

Hoy no se hace nada de ello. Nubia reduce su participación a estar presente en las conferencias de prensa del comité Mujer, Salud y Desarrollo, presidido por Rosario Jaso Briseño, presidenta del DIF.

Este comité se encarga de convocar y elegir a la Mujer del año, que se premia precisamente en el Día Internacional de la Mujer. ¿Qué papel tiene Esquivel en ese comité? Sólo el de sentarse a un lado de la presidenta del DIF, para salir en la foto.

Otro programe que debieron de “rescatar”, debido a que estaba a punto de naufragar en sus manos fue el de Palabra de Mujer. Esta acción fue impulsada por el gobierno del estado, para darles minicréditos a las féminas, a fin de que pudieran realizar algún pequeño proyecto propio con este apoyo.

Parecía una labor fácil para el Instituto. Pero tan no se llevó a cabo bien, que se tuvo que “recuperar” y turnarlo a otra dependencia, para que lo reorganizara y lo ejecutara, a fin de no perder esta oportunidad de apoyo para las mujeres.

En el pasado, esta dependencia dio buenos resultados y sentó las bases de una cultura de equidad de género. Cuando la titular fue Socorro Hernández Sotelo, cada peso del pequeño presupuesto que se le destinaba a esta oficina se multiplicaba con la gestión de más apoyos, que redundaban en acciones en pro de las féminas.

Inclusive, en ese tiempo fue cuando se inició la construcción de la Casa Mazot, que se encarga de dar refugio a mujeres indígenas que sufren de violencia de género al interior de sus propias familias.

Claro que para hacer un trabajo se necesitan conocimientos y ganas de trabajar, las que parece que ahora no se tienen. Y es lamentable, porque el Ayuntamiento ha impulsado actividades especiales para la mujer, con motivo de la Alerta de Género. Todos participan, menos la dependencia que debe de representarlas a ellas. Muy mal…

La Benefactora

Ironías no faltan. Resulta que la regidora del PRI, Patricia Ramírez del Valle, se ha convertido en benefactora de mujeres embarazadas de escasos recursos, a quienes entrega apoyitos. Se trata de una iniciativa propia que, afirma, paga de su propio dinero.

Al hablar de “su propio dinero” no menciona a lo que gana como regidora, porque como no tiene comisión percibe un recurso de unos 8 mil pesos al mes (al menos así fue en el primero año), que no alcanzarían mucho para repartirlos y sostenerse ella misma.

Y no es que sea malo que Ramírez del Valle haya impulsado su propio programa de apoyos, pero sí es irónico. Le diremos por qué: Si lo recuerdan, en la anterior administración, como esposa que es o era del entonces alcalde Juan Carlos Campos Ponce ella presidía el DIF municipal.

En ese puesto manejaba, ni 8 mil pesos mensuales, sino al menos un millón. El dinero que pasaba por sus manos y que ella manejaba a su arbitrio, no llegaba completo a su destino. Al menos así se señala en el análisis que realizó el contralor municipal, Hugo Alberto Hernández Suárez.

Lo que sí recordamos es el rechazo de Ramírez del Valle a cumplir las tareas de su cargo. Solamente se presentaba a los eventos en los que le sacarían una foto. Por el contrario, estaba al tanto de los cobros de servicios y cuotas de recuperación del DIF.

Ese dinero, calculado en varios millones de pesos, nunca ingresó a la tesorería municipal, como lo marca la ley, de acuerdo, nuevamente, al análisis del contralor. La sospecha es que la ahora regidora Patricia dispuso de ese recurso.

Inclusive, se le denunció ante la Auditoría Superior de Michoacán y el Congreso del Estado, a fin de que se analizara su trabajo en el DIF y, en su caso, se le aplicaran las sanciones correspondientes.

Pero corrió con suerte, porque se consideró que como no cobraba salario por su “trabajo” en el DIF, no se le podían iniciar proceso. Sin embargo, del dinero que ingresó a la dependencia a su cargo, nadie sabe en dónde quedó.

Ahora, en esta nueva faceta, Patricia Ramírez se ha convertido en benefactora de mujeres embarazadas, a las que entrega apoyos que consisten en paquetes de pañales, ropita, entre otras.

Cuando tuvo la oportunidad y los recursos, sólo cumplía con los programas ya establecidos. Y no lo hacía ella, sino los empleados contratados para hacer su trabajo. Ahora sí pretende hacer lo que en el pasado no quiso.

¿Será remordimiento? ¿Quizá piensa buscar otro cargo político, ante el inminente final de su gestión como regidora? ¿Habrá encontrado parte del dinero que “desapareció” del DIF y busca como regresarlo a los zitacuarenses? Todo es un misterio…

La Senaduría

Ante la muy posible salida de Silvano Aureoles Conejo de la gubernatura, para buscar la candidatura del PRD a la presidencia de la República, como él mismo lo ha admitido, se especula sobre quién podría ocupar su lugar.

Y la mayoría señala que los más probables gobernadores sustitutos serían el diputado Pascual Sigala Páez, actual titular del Congreso del Estado, o Adrián López Solís, secretario de Gobierno, el segundo cargo más importante en el ejecutivo michoacano.

Se les menciona a ellos por una lógica razón. Ambos son parte del grupo político de Silvano y se trata de los principales colaboradores del hoy mandatario estatal. De ahí que sean personas de su absoluta confianza para encargarse de la gubernatura, en lo que él se va a su aventura política.

Pero, ¿les convendrá a López Solís o Sigala Páez encargarse de una gubernatura interina, pero unos pocos meses (en el entendido de que, aunque obtenga la candidatura, difícilmente Silvano podría ganar la elección)?

Quizá no. El asumir el cargo les impedirá buscar ellos mismos sus propias posiciones para continuar con sus carreras políticas. Porque en el 2018 no sólo se disputará la gubernatura, sino también diputaciones locales, alcaldías y, uno de los cargos más importantes en el estado, las senadurías.

Los senadores son algo así como diputados federales de élite, por lo que sólo hay 3 por cada estado. Dos las gana el partido que más votos obtenga y la tercera es para el que queda en segundo lugar.

Además, en política, la senaduría se considera algo así como el trampolín para la candidatura a la gubernatura. Así que tanto Adrián como Pascual quizá tengan su mente puesta en la senaduría, para luego buscar la gubernatura por su cuenta y pasar 6 años en la silla del ejecutivo estatal y no sólo unos meses…

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