Las Obras y sus Malestares

Por Ricardo Rojas Rodríguez*Zitácuaro. – Las obras deben de traer bienestar y un mejor nivel de vida a los beneficiados por ellas. Pero, ¿qué pasa cuando los trabajos no se terminan y las cosas quedan peor que antes? Se logra el efecto contrario. Eso ha pasado en la carretera a Aputzio de Juárez, que hizo tronar a los habitantes de El Aguacate.

Cansados de la lluvia de eterna de polvo, producto del levantamiento del asfalto de lo que fue su carretera, combinado con la constante circulación de vehículos, los habitantes de la encargatura del orden independiente amenazaron con tomar acciones.

Y es que el gusto por el arreglo de la carretera que es la principal vía de acceso a su comunidad les duró poco y ahora padecen las consecuencias de la permanente inhalación de polvo.

El problema no es la obra. Al contrario, ellos, como los habitantes de Aputzio de Juárez, la solicitaron por años. La cuestión es que los trabajos se dejaron a medias. Una vez que se levantó el asfalto, todo se paró.

La constructora detuvo los trabajos y en lugar de una carretera llena de baches, quedó una brecha muy transitada. La protesta de los habitantes de El Aguacate fue atendida, irónicamente, no por la Dirección de Obras Públicas, autoridad responsable, en este caso.

Quien respondió a los inconformes vecinos fue la empresa contratada para realizar los trabajos. La explicación fue que no había material ni recursos para continuar con los trabajos y que por eso se vieron obligados a parar.

Prometieron reanudar la obra en breve y terminar la rehabilitación lo más pronto que las circunstancias (material y recursos) lo permitan. Los inconformes no quedaron muy convencidos; sin embargo, le dieron a la empresa el beneficio de la duda y aguardarán un tiempo.

No obstante, no es un problema exclusivo de los habitantes de la tenencia de Aputzio y la comunidad de El Aguacate, sino de algunas otras zonas del municipio. Creemos que el alcalde Carlos Herrera Tello debe de estar más al pendiente de la labor de la Dirección de Obras.

Creemos que si bien hay factores como la falta de material y de recursos, también hay desatención de la Dirección de Obras, por lo que una actitud menos pasiva y más activa de parte de la dependencia evitaría que otros grupos sociales se sumen a la inconformidad y posibles protestas.

Por lo pronto, los habitantes de El Aguacate seguirán sobre la empresa, para no permitirle más demoras, porque podrían volver a protestar, con el posible apoyo de otras comunidades igualmente afectadas. ¿Es necesario?

La Presa, Claroscuros

Con sus claroscuros, la presa celebró este segundo año su festival, que con motivo de la Semana Santa se convierte en el espacio propicio para el desahogo de habitantes de Zitácuaro y visitantes, en estos días “de guardar”.

Se ha logrado, con trabajo y dinero, revertir la imagen de que la presa de El Bosque se convertía en la cantina más grande de Zitácuaro, en Semana Santa. Es decir, el embalse era un sitio para emborracharse a gusto, en un ambiente no propicio para las familias.

Ahora, con estas actividades, si bien la venta de bebidas alcohólicas no se prohíbe, las actividades y la organización del espacio han hecho posible que esta festividad permita el esparcimiento de familias. Es un acierto.

El dar continuidad a este festival y convertir a la presa en sede de eventos en diferentes épocas del año podría, finalmente, consolidad este espacio como un gran atractivo turístico.

Sin embargo, no todo es color de rosa. Si bien el saldo del pasado festival fue “blanco”, sin incidentes de importancia, sin ni un solo auto robado, hubo sus detalles que no fueron debidamente atendidos.

Por ejemplo, algunos visitantes aprovecharon para llevar sus motos acuáticas y pasear a lo largo y ancho del embalse. Inevitablemente, la imprudencia e inexperiencia de algunos de los paseantes de estos vehículos provocaron volcaduras e incidentes.

Cuando esto ocurría, tanto la policía como los paramédicos se quedaban con los brazos cruzados. El auxilio a los accidentados estuvo a cargo de otros operadores de motos acuáticas. Y, afortunadamente, en ningún caso hubo heridos de gravedad.

Era evidente que ni los policías ni los paramédicos estaban preparados para enfrentar estos incidentes. Además, no estaban dispuestos a meterse al agua para prestar auxilio. En una presa, los accidentes acuáticos son de esperarse, de no estar listos para atenderlos es poner en riesgo la vida de los visitantes.

Lo más negro fue el favoritismo del que pareció que gozaron algunos de los locatarios que obtuvieron permisos. Se veía entre los ofertantes a familiares de directores y funcionarios. Como que la preferencia fue para aquellos que tuvieron “palancas” dentro de la administración municipal.

Eso es malo. Parece que hay ciudadanos de primera y de segunda. Que tienen más privilegios aquellos que tienen “influencias” y los zitacuarenses comunes y corrientes son tratados de otra forma…

Abuso de Recursos

Por cierto, el compañero José Luis Gutiérrez, de El Despertar, documentó el uso de una camioneta de la Dirección de Obras Públicas de Zitácuaro, por parte del encargado de su operación, para pasear con su familia.

Los vehículos oficiales, adquiridos, operados y mantenidos con recursos públicos sólo son para ser usados en labores oficiales. En días y horarios no laborables deben de estar a resguardo.

Por ningún motivo se deben de destinar a uso personal. Mucho menos para ir a vacacionar con la familia. El abuso de este vehículo está muy claro. Fue sorprendido dentro del balneario de San José Purúa, el pasado fin de semana.

No hay duda. El balneario se encuentra en el municipio de Jungapeo; es decir, fuera de la jurisdicción en la que debe de ser operada. Es necesario que se aplique la norma en este caso. El infractor debe de recibir una sanción por abusar de los recursos puestos a su resguardo…

Cadetes Amables

La nota agradable del pasado período de Semana Santa fue la participación de cadetes del Instituto Estatal de Estudios Superiores en Seguridad y Profesionalización de Michoacán (IEESSPM). El nombre de la institución no podría ser más largo, pero sus estudiantes mostraron buenas formas.

A lo largo de la semana se vio a los cadetes en labores de vigilancia y prevención del crimen. Pero no sólo eso. También prestaron servicios diversos a la ciudadanía, que aplaudió la actitud amable y servicial de los aprendices de policías.

Esta labor incluyó ayudar a amas de casa con sus bolsas del mandado, ayudar a cruzar calles de alta circulación a personas de la tercera edad. Es decir, mostraron una imagen de policías cercanos a la gente, sin armas, sin violencia, sin lenguaje ofensivo.

Fue una buena experiencia. Inclusive, hubo quien propuso que se despidieran a todos los policías de Zitácuaro y que en su lugar se contratara a estos cadetes, porque realizarían una labor mucho mejor.

Y sí, aunque fue sólo un experimento, la experiencia de los ciudadanos fue positiva. Ojalá siempre fuera así. Ojalá los policías tuvieran esa actitud más cercana a la gente, más de espíritu de servicio que la que muestran actualmente. Bien por los cadetes. En fin…

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