Desplome del Sistema Anticorrupción

Por M. en D. Joaquín R. Benítez V.* “Mucha gente, especialmente la ignorante, desea castigarte por decir la verdad, por ser correcto, por ser tú. Nunca te disculpes por ser correcto, o por estar años por delante de tu tiempo. Si estás en lo cierto y lo sabes, que hable tu razón. Incluso si eres una minoría de uno sólo, la verdad sigue siendo la verdad”, pregonaba Mahatma Gandhi, hoy, sus palabras gozan de una validez innegable, pues la actual corrupción que impera en el país se ha convertido en una forma de vida.
En ese sentido, dentro de la medicina se utiliza el término metástasis para designar la diseminación (propagación) de una enfermedad por todo el organismo, verbigracia el cáncer; de manera análoga la corrupción se ha extendido por todo los organismos de la administración pública federal, estatales y municipales; ejemplos sobran y cada día salen más a la luz pública.
Las detenciones de Javier Duarte, Tomas Yarrington o Édgar Veytia, vuelven a poner el dedo en la llaga respecto al sistema de procuración y administración de justicia del país, sobre todo aquellas que son producto de las investigaciones de los órganos de procuración de justicia de otros países, como Estados Unidos o Brasil, pues en México se apostó por el olvido, por la complacencia de las autoridades y la inactividad de las instituciones.
México vuelve a ser ridiculizado en materia de política exterior, prestigiosos rotativos como el Times, el Post o El País daban cuenta de los últimos arrestos de los políticos mexicanos, subrayando que las detenciones fueron realizadas por el gobierno americano, pues en México es algo imposible debido a los lazos políticos y económicos que han construido a lo largo de sus trayectorias.
Nuevamente el pacto de impunidad no escrito de las actuales administraciones en el poder, harán la simulación de atender la problemática, pero en el fondo tratarán de hacerse de la “vista gorda”, para que a su vez, cuando concluyan sus períodos, los siguientes en el relevo de la estafeta no los investiguen y así seguir por décadas, como hasta la fecha se ha protegido la perniciosa clase política.
Mientras que cada caso de corrupción emerge, la credibilidad del gobierno mexicano se hunde, pues no ha podido terminar de implementar el Sistema Nacional Anticorrupción (ni siquiera puede nombrar un Fiscal en esta materia), por lo que el mensaje es claro: algunos mexicanos serán enjuiciados por corrupción, pero los amigos del poder seguirán intocados, lo cual les permitirá disfrutar de las enormes fortunas producto de las corrupción.
¿De qué sirve un Sistema Nacional Anticorrupción si se aplicará de manera selectiva?, ¿por qué se exoneran casos de corrupción tan graves como los de la Casa Blanca de Peña o el de Grupo Higa? Simplemente el sistema político ha entendido que la solución radica en dar un poco de esperanza al pueblo para que siga creyendo y mantenerlo aletargado pensando en el “ya merito cambiarán las cosas”.
La esperanza es un arma de dos filos, pues si se da en demasía puede ser nociva para las cúpulas del poder, pues el ciudadano exigirá con mayor ahínco el respeto a sus derechos, a su determinación, a tener un empleo digno, un salario decoroso, una vida mejor, es entonces, cuando se empiezan a gestar los grandes movimientos sociales, en los cuales se gana en un aspecto pero se pierde en otros.
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jbenitezv_nos@hotmail.com (sugerencias y comentarios).

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