El Arte de la Pluma

Por M. en D. Joaquín R. Benítez V.*Para que quienes vertimos opiniones en un medio de comunicación, debemos hacerlo con una gran responsabilidad, pues cada opinión debe ser lo más objetiva posible, siempre tratando de garantizar el derecho a la información de las personas, así como de respetar los límites que la ley impone a la manifestación de ideas, por ello, se tienen que mostrar a la opinión pública los hechos de una manera imparcial y apegada a la verdad, para que sea ésta quien genere su propio juicio.

Quienes nos dedicamos a escribir tenemos mucho que ganar y poco que perder,  en cuanto al reconocimiento social; sin embargo, en un país como México, se vuelve una profesión peligrosa, pues se atenta contra los poderes establecidos y fácticos, lo que deriva en que nos hallemos en una constante posición que se encuentra en el filo de la navaja.

Miles de periodistas actúan con profesionalismo, valor, imparcialidad y objetividad, empero  ¿qué pasa con aquellos que se han convertido en mercaderes de la pluma?, dejando que sus intereses monetarios o subjetivos (pasiones, venganzas, bagajes, etc.,), influyan en sus trazados diarios o semanales; ¿Qué sucede con esos escritores que juegan con la doble moral, criticando el mal actuar de las figuras públicas pero en sus vidas privadas son iguales o peores?

“Quienes estén libres de pecado, que arrojen la primera piedra”, y en el arte la pluma existen muchos sinvergüenzas que resultan ser los sepulcros blanqueados de los medios de comunicación, escondiendo su cinismo tras el disfraz de ser uno más de los soldados de tan noble e importante profesión; afable lector, alguna vez te has preguntado ¿cómo es la vida privada de tal o cual escritor o si la misma es congruente con sus palabras?

Cuántos hay que se aprovechan del espacio que les da un medio de comunicación para descargar sus frustraciones, problemas e intereses personales; he allí donde el lector, el verdadero amo y señor de la información, debe de ponderar lo que recibe, investigar y adentrarse en el tema abordado, para que de esa manera pueda diferenciar a los charlatanes de los verdaderos periodistas, comunicólogos, articulistas, entre otros.

“La pluma es más fuerte que la espada”, por ello la importancia de la honestidad de los dueños y colaboradores de los medios de comunicación, pues de ellos depende que los demás podamos tener acceso a un derecho a la verdad, que hoy en día, es cada vez más escaso ante al autoritarismo de la clase política mexicana.

 

Feliz día de la Madre.

Los años han pasado como un suspiro,

atrás quedaron las tardes de tareas,

los regaños por el mal comportamiento,

las miradas amenazantes y educadoras.

 

Lejos quedaron los días en tu regazo,

mientras calmabas el llanto por una caída,

o cuando dormía en tus cálidos brazos,

con ese beso tierno, amoroso y desinteresado.

 

Nada como ese amor infinito y puro,

desinteresado, paciente e incondicional,

sólo tú sabes curar la tristeza,

los temores a la obscuridad o los mostros.

 

Tú eras la heroína de nuestra pequeña vida,

la protectora de nuestro mundo,

una simple palabra que saliera de tus labios,

era la verdad absoluta y fiel.

 

Hoy, no has cambiado en mucho,

ya no seré ese chiquillo travieso,

pero sigues siendo mi protección,

confidente, amiga y compañera.

 

Sigues a mi lado, valerosa y desinteresada,

enérgica pero bondadosa, como siempre,

el regaño se volvió una reflexión,

ya no hay imposición sino descubrimiento.

 

Deseo tenerte, quizá cien o dos cientos años,

pero serían muy pocos, quizá una vida,

o una eternidad, pero también serían efímeros,

no hay tiempo ni espacio suficiente para compartirlo.

 

En mis momentos más tristes,

sigues tratándome como un niño,

y yo sigo buscándote como tal,

vuelvo a esa imagen de mi pasado.

 

Cuántos sacrificios inconfesables,

cuántas batallas perdidas en silencio,

cuántas lágrimas ahogadas en el corazón,

y cuántas sonrisas enmascarando el llanto.

 

No es abnegación ni martirió,

pero sí la realidad de una madre,

cinco letras que simbolizan un todo,

mujer, ángel, heroína, simplemente tú.

 

Aunque los recuerdos se desvanecen,

siempre estás  presente, latente,

inquietante, dulce, amorosa, desesperante,

paciente, comprensible y humana.

 

Esos años forjados a sangre, fuego y dulzura,

te han dado ese sentido inexplicable,

a veces certero, otras no tanto,

pero sagaz, indescifrable y avizor.

 

Debería celebrarte todos los días,

quizá no con comidas y regalos,

pero sí a mi manera, cada mañana,

con cada conversación, con cada admiración.

 

En verdad fue Dios quien te hizo,

no existe otra explicación,

no hay otro ser con tus cualidades,

todas diseñadas en un plan perfecto.

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