El Poder Cambia a las Personas

Por Ricardo Rojas Rodríguez*Zitácuaro.- El poder cambia a las personas y puede sacar lo peor de cada quien, cuando se tiene todo a la mano y ninguna restricción para actuar a su antojo. Eso fue lo que le pasó al alcalde de Ocampo, Juan Manuel Miranda Mora, quien se convirtió de un hombre bueno, un “pan de Dios”, al peor déspota que ha tenido ese municipio.

Miranda Mora, una persona con poca educación escolar, pero con sentido común, sufría, como todos los habitantes de Ocampo, los malos gobiernos del PT que había tenido ese municipio: se olvidaban de la gente y hacían lo que querían con el presupuesto del pueblo.

Para cambiar las cosas, buscó la presidencia municipal bajo las siglas del Partido Verde Ecologista de México. Sin embargo, la maquinaria petista arrasó con él y perdió la elección.

En lugar de ponerse a llorar, Miranda Mora continuó su trabajo, su ayuda a la gente que tenía alguna necesidad. Para la próxima elección volvió a presentar su candidatura. Los votantes, cansados de los excesos del petista, eligieron a Juan Manuel, quien había demostrado su espíritu de servicio.

Sin embargo, entre el momento en el que recibió su constancia de mayoría como alcalde electo, al momento en el que tomó posesión del cargo, ocurrió una metamorfosis. Juan Manuel Miranda dejó de ser el ciudadano sencillo que muchos admiraban, para rodearse de lo peor que dejaron las anteriores administraciones municipales.

El sujeto que tomó posesión del Ayuntamiento de Ocampo era otro: una persona prepotente, arrogante, machista, dado al abuso de poder en contra de sus conciudadanos y con dos vicios claros: el dinero y las mujeres.

Los trabajadores municipales le temen, porque saben que si no soportan su trato déspota serán despedidos. Y en una comunidad en donde el desempleo es elevado, esa no es una opción. Lo peor es que hasta los propios elementos de Seguridad Pública deben de torcer las leyes y reglamentos para servir al “señor”.

Familiares e incondicionales están a su servicio en el Ayuntamiento. Inclusive, algunos de ellos reciben salario sin trabajar, como lo han constatado varios ciudadanos del pequeño municipio.

Ocampenses hartos de esta situación nos han dicho que la nuera del alcalde, Irene Mondragón y su hija de 12 años cobran en el DIF. Todo parece indicar que estos beneficios se extienden hacia el primer regidor, quien también tendría a una menor en la nómina.

Quien le ha echado una mirada a la nómina de Ocampo dice que también aparece el nombre de la esposa del director de Desarrollo Social, Ricardo Martínez Guzmán. Muchos de sus colaboradores también son beneficiarios del programa de Canasta Básica, que se debe de entregar a las familias de más escasos recursos.

Para que estos excesos sean tapados, el contralor municipal, Gabino Rojas Mondragón, en lugar de ser un fiscalizador que señale irregularidades, se ha hecho cómplice para disfrazar desvíos de recursos.

Dicen los ocampenses que una parte del recurso entregado para apoyo al campo fue desviado para comprar una máquina para hacer bloc, de un millón de pesos. Este equipo ahora está en un nuevo negocio de tabiquera, ubicado en la comunidad de San Cristóbal.

El hermano del presidente, Gabriel Miranda Mora, es el director de Obras Públicas. La mayoría de las acciones que realiza son “rehabilitaciones”. Es decir, construcciones que ya estaban hechas, a las que sólo les da una “manita de gato” y las pone como obras nuevas.

Una muestra es un tanque recolector de agua, ubicado en el ejido El Paso. El costo declarado fue de un millón 200 mil pesos. Pero ya estaba hecho, sólo le dieron una mano de pintura y le colocaron herrería nueva alrededor.

Y mientras el dinero nadie sabe a dónde va a dar, los carros recolectores de basura del municipio están en mal estado. Las dos pipas de agua que se compraron para atender la demanda de los ocampenses están con daños severos. Pero a pesar de ello, una de las unidades se utiliza sólo para el servicio del alcalde, con la que riega su huerta de aguacate.

El hostigamiento laboral es la norma. Ya lo habíamos mencionado al principio de esta colaboración. Pero un punto más arriba de esta situación es el acoso sexual del alcalde con su personal femenino.

Al principio, algunos cargos fueron dados a mujeres, por aquello de la equidad de género. Pero poco a poco han comenzado a ser despedidas, por no ceder a sus pretenciones. Tal fue el caso de la directora de la Mujer.

Cuando parte de la “vida privada” del alcalde fue publicado en redes sociales, lo que convirtió a Juan Manuel en el hazmerreír de los ciudadanos, “descansó” un mes a la directora de Atención al Migrante, por la sospecha de que ella había sido la que “subió” esa información.

Terminado el “castigo” la funcionaria regresó, sólo para ser acosada sexualmente por Miranda Mora. De acuerdo a la propia afectada, le ofreció un aumento de sueldo de 2 mil pesos y cedía. Como le dijo que no, la despidió.

No fue un despido terso. Llegó el asesor legal del Ayuntamiento, Jorge Luis Rosales Contreras a notificarle. La funcionaria le dijo que tenía que darles seguimiento a los programas puestos en marcha, como Fami, palomas mensajeras 3×1, y Trabajadores agrícolas México-Canadá.

Rosales le dijo que no, que su instrucción era sacarla del edificio lo más pronto posible y que si no atendía llamaría a los policías, para que la echaran por la fuerza. Con esa delicadeza actuó el despechado alcalde.

En la información general de esta edición se habla del caso de los sobrinos del alcalde, quienes pueden sembrar el terror, porque su tío siempre está listo para sacarlos de problemas.

Cuando entraron a una vivienda sin permiso, para golpear a sus moradores, fueron detenidos por la propia policía de Ocampo. Pero de inmediato fueron liberados por el alcalde, quien castigó con 15 días de “descanso” al subdirector de Seguridad Pública, Juan Alberto Díaz Villagómez, por atender el llamado y apresar a sus familiares.

La gente de Ocampo está harta y se ha encargado de documentar lo que consideran que son graves irregularidades cometidas por el alcalde. Su primera medida será la de pedir apoyo al gobernador, Silvano Aureoles, quien dijo que no toleraría que los presidentes municipales se presten a actividades ilícitas.

Pero también están listos para formar un movimiento que exija una auditoría y se detecte a dónde ha ido a parar el dinero de Ocampo, porque el municipio está cada vez peor, mientras el alcalde goza de sus privilegios. El problema es que no parece un caso aislado. Muchos Juan Manuel hay en el estado y en el país…

Arrasan con más Huertas de Aguacate

La medida de arrasar con huertas de aguacate que no cuentan con permiso de cambio de uso de suelo es radical. Llegar a las plantaciones y arrancar de tajo los árboles de este fruto, como se hace con los sembradíos de marihuana y otras drogas no se había visto antes.

A final de cuentas, se trata de un acto ilegal el derribar el bosque para sembrar árboles de aguacate, con las consecuencias ecológicas que esta situación genera: menos agua, más erosión y pérdida de tierra, etcétera.

El problema es que los operativos no han llegado al fondo del problema: estas huertas no surgieron de la noche a la mañana. Se sembraron a la vista de todo, con el apoyo de autoridades corruptas que no han sido castigadas.

Peor aún, políticos de Zitácuaro cuentan con sus propias huertas de aguacates, en terrenos que también arrancaron al bosque, que no han sido tocadas: ¿Por qué contra ellos no? Los operativos deben de ser parejos… ¿o no?

Nueva Fecha

Luego de que el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas viniera a supervisar la obra de rehabilitación de la avenida Revolución, se dio una nueva fecha de terminación de los trabajos que tanta incomodidad han provocado entre los zitacuarenses.

Se dijo que a finales de julio los trabajos estarán terminados al 100%. Sólo esperamos que la fecha se cumpla y que no pase con la anterior. Una vez abierta a la circulación la principal avenida, los zitacuarenses tendremos un respiro.

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