Propagación de la Corrupción

Por M. en D. Joaquín R. Benítez V.* “En mi país los políticos no le dan importancia a robar. Ellos son ricos y el país es pobre, y sin embargo no dejan de saquearlo. La mayoría de ellos no pagan impuestos (…). Toman préstamos de bancos estatales y no los devuelven. A cambio de contratos gubernamentales reciben comisiones de amigos o de las compañías a las que se les adjudican (…) No sé cómo pueden vivir con sus conciencias cuando ven que nuestra gente pasa hambre…”, expresaba la premio Novel de la Paz, Malala Yousafzai.

La corrupción ha sido definida por la Organización de la Naciones Unidas, como “un complejo fenómeno social, político y económico que afecta a todos los países del mundo. En diferentes contextos, la corrupción perjudica a las instituciones democráticas, desacelera el desarrollo económico y contribuye para la inestabilidad política. La corrupción destruye las bases de las instituciones democráticas al distorsionar los procesos electorales, socavando el imperio de la ley y deslegitimando la burocracia. Esto causa la ajena [sic] a los inversionistas y desalienta la creación y el desarrollo de empresas en el país, que no pueden pagar los costos de la corrupción.”.

“El concepto de corrupción es amplio. Incluye soborno, fraude, apropiación indebida u otras formas de desviación de recursos por un funcionario público, pero no es limitado a ello. La corrupción también puede ocurrir en los casos de nepotismo, extorsión, tráfico de influencias, uso indebido de información privilegiada para fines personales y la compra y venta de las decisiones judiciales, entre varias otras prácticas.” [http://www.unodc.org/lpo-brazil/es/corrupcao/index.html].

Por definición, el Estado mexicano es corrupto, los hombres y mujeres sobre los que recae la representatividad del mismo, han hecho de la corrupción la regla diaria en su actuar, por ello tenemos actos como las Casas de la Lomas de Chapultepec o la casa de Malinalco, los saqueos de los gobernadores de Quintana Roo, Veracruz y Chihuahua, los cuales son una pequeña muestra de la tergiversación del servicio o función pública; no existe político pobre, pero tampoco se puede ser político si se es pobre [parafraseando un poco a Don Isidro Fabela].

¿Qué político mexicano es pobre? Si se mira hacia el PRIAN se encontraran a cientos que poseen fortunas realizadas en un trienio o sexenio; volteando al PRD y demás partidos de izquierda, Movimiento Ciudadano, Partido del Trabajo y MORENA, también recurren a las mismas prácticas de enriquecimiento a costa del erario público, el tráfico de influencias y al pacto de impunidad política imperante en el país.

La corrupción que ha permeado en las instituciones del Estado debe ser un tema de agenda nacional, el cual debe ser resuelto de una manera adecuada, real y eficaz; y no mediante la simulación política imperante hasta nuestros días, por ello, en la reforma para combatir la corrupción, los Fiscales encargados de este tema deben ser totalmente autónomos y sus investigaciones deberán ser libres, efectivas y punitivas.

La nueva fiscalía anti corrupción no debe ser un apéndice más de la burocracia federal o estatal, tal y como sucede con la Auditoría Superior de la Federación u los órganos fiscalizadores estatales, que sólo sirve para asustar a políticos bobos e inexpertos, quienes pueden contratar los honorarios de fiscalistas expertos, para encontrar las argucias legales para “desvanecer” las observaciones de las auditorías.

Mientras siga existiendo impunidad en los actos de corrupción, se seguirá viviendo está pandemia que ha sido la madre generadora de otros males del Estado mexicano, como la delincuencia organizada, cuyo auge no puede explicarse sin la colusión y corrupción de las organismos de seguridad pública; ejemplos salen sobrando, pero este cáncer se vive a lo largo del territorio nacional, diseminándose e infectando todo lo que encuentra a su paso.

Quizá las detenciones de ex gobernadores y altos funcionarios estatales, sea la punta de lanza para el combate a la corrupción, pues de no ser así, se estaría en presencia de vendettas políticas y no de actos de justicia; por ello se deben exigir las legislaciones de combate frontal y transparente en contra de funcionarios y servidores públicos que manejen recursos públicos.

¿Quién de nuestros actuales políticos puede tomar en sus manos la bandera de la honradez sin que tenga una doble moral?, ¿Qué funcionario público puede arrojar la primera piedra al estar libre de pecado? La “mafia del poder” está constituida por toda la partidocracia mexicana, así que tanto son malos los “opresores” como los autoproclamados redentores.

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jbenitezv_nos@hotmail.com (comentarios y sugerencias)

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