Denuncian Penalmente por Acoso Sexual a Alcalde de Ocampo

Ocampo.- El alcalde de Ocampo, Juan Manuel Miranda Mora, fue denunciado penalmente por el delito de acoso sexual, por una de sus exfuncionarias, quien finalmente tuvo que renunciar porque no pudo soportar el hostigamiento del munícipe.

La afectada acudió a la fiscalía, a fin de que se abra una investigación respecto al acuso que sufrió y que el alcalde sea castigado, conforme a derecho. Además, también presentó una queja en la Comisión Estatal de Derechos Humanos, respecto al mismo tema.

En relación a los hechos, la afectada, quien era directora de Atención al Migrante en el municipio de Ocampo, relató que, en el mes de agosto del año pasado, el presidente la llamó a su oficina.

Ya cuando estaba ahí, le dijo: “vamos a comer y ahí te voy a presentar a una persona que te ayudará a conformar el club de migrantes que necesitamos. Mañana, en cuanto yo llegue, te marco para avisarte a qué hora nos vamos”.

Agregó que, al día siguiente, como a la una de la tarde, Miranda Mora la volvió a llamar a su oficina y le dijo: “te sales atrás de mi”. Afuera, se subió a la camioneta del alcalde y ambos se trasladaron a Zitácuaro.

Después, se dirigieron al restaurante El Tejado. Ahí, se supone que esperarían a la persona que iban a ver. Mientas pidieron de comer. Entonces, el alcalde le ofreció aumentarle dos mil pesos de sueldo, en dos quincenas.

Pero le aclaró que la condición era que “te vayas a acostar conmigo”. Acto seguido, le llama al contralor municipal, para darle instrucciones de que va a aumentar el salario de su funcionaria.

Sin embargo, la afectada señaló que al principio pensó que las insinuaciones eran una broma. Pero cuando llamó al contralor, vio que el alcalde hablaba en serio. Entonces le dijo que no, que ella no iba a aceptar eso.

Juan Manuel Miranda, ya serio, le dijo: “¿estás segura?”. Y ella le contestó que sí. Entonces, comenta la víctima que el alcalde pidió la cuenta y pagó. Fueron 3 mil pesos y dejó 500 de propina.

De regreso, estaba enojado y le dijo que se olvidara de cualquier programa que tuviera que ver con su dependencia. La dejó en su casa. Añade que después de ese día no volvió a tocar el tema, pero desde entonces el alcalde ya no la recibió, ni le autorizó ninguna gestión ni programa.

En noviembre la descansaron un mes, sin goce de sueldo, sin motivo. Cuando regresó, la tensión fue en aumento, sin que la tomaran en cuenta. La hacían trabajar horas extras. En abril, sobrinos del alcalde tuvieron un problema con su hermana y su cuñado.

A los pocos días, el asesor legal, Jorge Luis Rosales, la manda llamar para decirle que estaba despedida. Le pidió que le dijera por qué razón. El abogado le dijo que él solo obedecía órdenes del alcalde.

Pero, además, ya no la dejaron ir a su oficina. Le dijeron que en ese momento tenía que salir del edificio municipal por su voluntad o llamarían a la policía para que la sacaran por la fuerza.

La afectada señala que no fue la única a la que le hizo el presidente esas insinuaciones. Fueron varias mujeres empleadas del Ayuntamiento. Las que no aceptan, son despedidas también.

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