El Control de los Amos del Poder

Por M. en D. Joaquín R. Benítez V.*El control de masas, se lleva a cabo a través de diversas estrategias, solas o combinadas, tiene por objeto dosificar a los pueblos, hacerlos maleables y en un momento despojarlos de sus libertades, de sus propiedades y riquezas, por ello, de acuerdo al politólogo Noam Chomsky, los amos del poder han ideado las estrategias siguientes:

  1. Estrategia de la distracción: el elemento primordial del control social, es la estrategia de la distracción consistente en desviar la atención del público de los problemas importantes y de las mutaciones decididas por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación continúa de distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público de interesarse a conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y de la cibernética.

Mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener el público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a la granja con los otros animales.

  1. Crear problemas y ofrecer soluciones: este método es también denominado «problema-reacción-solución». Se crea primero un problema, una «situación» previsto para suscitar una cierta reacción del público, a fin que este sea el demandante de medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desarrolle o intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad o policíacas en detrimento de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
  2. Estrategia de degradación: para hacer aceptar una medida inaceptable, es suficiente aplicar progresivamente, en «degradado», sobre una duración de 10 años. Es de esa manera que condiciones socio-económicas radicalmente nuevas han sido impuestas durante los años 1980 a 1990. Desempleo masivo, precariedad, flexibilidad, relocalización, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que habrían provocado una revolución si hubieran sido aplicados bruscamente.
  3. Estrategia del diferido: otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es de presentarla como «dolorosa pero necesaria», obteniendo el acuerdo del público en el momento para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es desplegado inmediatamente. Por otro lado el público, tiende a esperar ingenuamente que «todo irá mejor mañana» y que el sacrificio demandado se podrá evitar. En fin, esto deja más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarlo con resignación cuando llegue el momento, ejemplo el Fobaproa-Ipab o el aumento de gasolinas.
  4. Dirigirse al público como a niños tontos: la mayoría de los spots de publicidad dirigida al gran público utiliza un discurso, argumentos, personajes, y un tono particularmente infantil, muchas veces próximo a lo débil, como si el espectador fuera un niño de baja edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador u oyente, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? Si se dirige a una persona como si tuviera la edad de 12 años entonces, en razón de la sugestibilidad, ella tendrá, con cierta probabilidad, una respuesta o reacción también desprovista de sentido crítico al igual que una persona de 12 años.
  5. Utilizar el aspecto emocional antes que el racional: hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para cortocircuitar el análisis racional, y por ende al sentido crítico de los individuos. Además, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o insertar ideas, deseos, miedos o temores, pulsiones, o inducir comportamientos…
  6. Mantener al público en la ignorancia y la estupidez: hacer de forma que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre o mediocre posible, de forma que la brecha de la ignorancia que aísla las clases inferiores de las clases sociales superiores sea y permanezcan incomprensible para las clases sociales inferiores.
  7. Promover la mediocridad: promover al público a encontrar «cool» (bien) el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto.
  8. Reemplazar la revuelta por la culpabilidad: hacer creer al individuo que el sólo es responsable de su desgracia, a causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en vez de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se auto-devalúa y culpabiliza, lo que genera un estado depresivo del cual uno de sus efectos es la inhibición de la acción. Y sin acción, no hay revolución.
  9. Conocer a los individuos mejor que ellos mismos: En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una brecha creciente entre los conocimientos del público y aquellas poseídas y utilizadas por las elites dirigentes. Gracias a la biología, la neurobiología, y la psicología aplicada, el «sistema» ha logrado a un conocimiento avanzado del ser humano, a la vez físicamente y psicológicamente. El sistema ha alcanzado a conocer mejor el individuo común de lo que él mismo conoce de sí.

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