La Transparencia Municipal que no “Aterriza”

Por Ricardo Rojas Rodríguez

Zitácuaro.- El alcalde Carlos Herrera Tello está orgulloso. Lo dijo en la radio. Está feliz porque a Zitácuaro lo reconocieron a nivel nacional con el premio de transparencia. Bien por él. Felicidades. Sin embargo, para los ciudadanos todavía no es tiempo de celebrar, porque esta transparencia aún no se refleja del todo en los hechos.

Los premios en donde los políticos se premian a sí mismos no son raros. Por el contrario, han tenido auge por la necesidad que hay de los gobernantes de sentirse reconocidos públicamente y que alguien se los diga y les dé un premio.

En el caso de Carlos Herrera, cómo no estar feliz si la felicitación vino directamente del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Nada más y nada menos. El segundo al mando en el país le entregó su reconocimiento.

Pero no se trata, necesariamente, de un premio para Zitácuaro, sino para su administración municipal, para su gobierno, no para los ciudadanos. De acuerdo a la explicación de Herrera, la revista Alcaldes de México realiza una investigación independiente, en cada Ayuntamiento del país.

Analiza qué hacen bien y, luego de un análisis, emite un resultado. En este caso, explicó que Zitácuaro resultó el mejor en transparencia, a nivel nacional. Esa fue la versión que dio en la radio, este viernes.

Preguntamos al contralor municipal, Hugo Alberto Hernández Suárez, cómo era posible que se calificara a Zitácuaro con un índice de transparencia de 91 por ciento, si esto no se reflejaba en la página de transparencia del mismo Ayuntamiento.

Señaló que se ha hecho un trabajo previo para implementar una transparencia dependencia por dependencia, sí como la clasificación de la información y la elaboración de formatos, previo a la publicación.

Este trabajo que es la base de la difusión de la información es la que analizaron los organismos como el Instituto de Transparencia de Michoacán analizó y calificó, porque hay otros municipios que no sólo no han publicado nada, sino que no han hecho este trabajo previo.

No tenemos por qué dudar de la explicación del contralor, porque ha demostrado ser un funcionario dedicado a su trabajo. Y, efectivamente, se ha hecho un trabajo por, prácticamente, forzar a los funcionarios a proporcionar información de sus dependencias, porque hay algunos que se niegan a hacerlo.

El problema es que aún no se ha llegado al nivel en que esta transparencia de la que se presume se refleje en los hechos. Me explico: cualquier ciudadano común, como usted y como yo, que desee consultar información sobre plantilla de trabajadores, contratos de obra, salarios, no encontrará nada.

No se ha publicado esa información que quisiéramos saber, para constatar qué tanto se ha hecho, cuándo se paga, en qué se invierte, a quién se le adjudican las obras y por qué. Esa es la información que nos interesa para darnos una idea de hacia dónde va la administración. Y no la hay.

Así que, si bien se entrega un reconocimiento al alcalde por ser “el municipio más transparente de México”, para nosotros, los ciudadanos, eso no significa nada, porque en los hechos todavía no tenemos acceso a toda la información que el Ayuntamiento está obligado a publicar.

Y es precisamente por eso que los ciudadanos dudamos cada que un alcalde o político recibe un reconocimiento que da una revista de la que nunca habíamos sabido nada, que no conocíamos. O de una organización mundialmente desconocida.

Creemos que lo que vale es lo que opinan los ciudadanos que, somos los directamente beneficiados (o afectados, según el caso) del trabajo que el Ayuntamiento realiza o deja de hacer.

Gladis López Blanco

Quienes tenemos tiempo atentos a los manejos políticos recordamos todavía las acusaciones que se hicieron sobre Gladis López Blanco, la esposa del senador Salvador Vega Casillas, quien ha obtenido grandes cargos gracias a que ha sido hábil para sacarle provecho a su militancia panista.

Gladis no ha sido tan afortunada. También ha tenido cargos importantes, gracias a su partido (como una diputación), pero de todos ha salido mal. Así en su cargo en la delegación de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), y en la Dirección General de Verificación de Combustibles de la misma dependencia.

En este último cargo fue acusada por la asociación de gasolineros del país de extorsión. De pedirles una cuota mensual al cambio de no molestarlos, en caso de que decidieran vender litros de a 900 mililitros o menos.

Una investigación federal encarceló a varios funcionarios de la Profeco, pero no tocó a Gladis, porque su esposo era el encargado de las investigaciones. Además, se le perdonó porque se rumoró que una gran parte del dinero que se obtenía por la “extorsión” iba a parar a campañas panistas.

Ahora, a 7 años de archivada esa investigación, Gladis aparece como dueña de esa revista que se dedica a dar consejos de gobernabilidad a alcaldes, a venderles cursos, publicaciones, publirreportajes y publicidad.

Se ve que ha sido un buen negocio el explotar el ego de los alcaldes. La revista ha logrado demostrar que, más allá de las siglas partidistas, todos los políticos tienen un gran ego y ese sueño de ser reconocidos por algo y soñar con trascender.

Y, ¿será coincidencia que todos los alcaldes premiados han salido en las páginas de esa revista en publirreportajes? No lo sabemos, pero sí creemos que Gladis López no tiene calidad moral para otorgar reconocimientos…

La “Unidad” Priista

En Zitácuaro, finalmente se renovó la dirigencia del PRI, que muchos años había estado a cargo de Javier Correa Mora, como un paso para recomponer la serie de grupos y liderazgos que conforman este partido en el municipio.

Se hizo por el método que al Revolucionario Institucional mejor le funciona: la imposición. Los militantes, acostumbrados ya a estas jugadas, no hicieron más que disciplinarse, a pesar de que no estuvieron conformes con que Carlos Alberto Arriaga Flores dirigiera el partido.

El nuevo dirigente ha sido parte del grupo de los Orihuela, durante casi toda su carrera política, y creemos que tendrán problemas, en ese sentido, de unificar a un partido que ahora está más dividido que nunca.

Los discursos que hablan de la unidad, de “ir de la mano” y de sacar “los mejores perfiles” para las próximas elecciones, son solo eso: palabras. El PRI zitacuarense tiene la difícil tarea de hacer que todos los grupos jalen para el mismo lado.

En especial cuando se han tenido recientes reuniones en donde las acusaciones de traición de uno y otro lado han estado a punto de llegar a la violencia. ¿De dónde se van a sacar candidatos con la fuerza suficiente para enfrentar a sus adversarios políticos?

¿Acaso el nuevo dirigente tiene un as bajo la manga? Lo dudamos mucho. El PRI no cuenta con figuras competitivas políticamente, que puedan estar libres de mancha y que sean factor de unidad.

Más aún cuando cargan con el peso de las irregularidades que sus militantes han cometido cuando han encabezado la administración municipal. Y para muestra más que evidente, el caso del juicio político y múltiples acusaciones que aún pesan sobre el exalcalde Juan Carlos Campos Ponce, orgulloso militante priista.

Todo parece indicar que quienes ganaron el control del Comité Municipal del PRI fueron los Orihuela, y aunque eso pudiera darles ventaja para imponer candidatos, no les garantiza que vayan a ganar las próximas elecciones. Más aún cuando a nivel nacional no tendrán una figura con fuerza que los “jale”. Veremos…

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