Los Sismos y la Corrupción en Obras Municipales

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro.- En Zitácuaro también hubo construcciones afectadas por los sismos. En su mayoría son escuelas, en las que, más que problemas de suelo blando, la causa de los daños ha sido la corrupción. Sí, se trata de edificaciones más o menos recientes, hechas por los últimos gobiernos municipales.

Las escuelas y “apoyos” a este sector son las obras más socorridas por los alcaldes porque se oye bien en los discursos decir que se respalda a la educación y que se impulsa a la niñez y la juventud de Zitácuaro.

Y por ello se destina una parte importante del recurso municipal a las obras escolares, y se asignan millonarias cantidades a construir salones, baños y domos. Y, también, en numerosas ocasiones, estos presupuestos están “inflados”, porque la calidad de los trabajos no corresponde a lo que supuestamente se gastó en ellos.

No es que Zitácuaro haya quedado libre de daños por el temblor del pasado 19 de septiembre. En efecto, no hubo víctimas (más allá de crisis nerviosas) ni se cayó ningún edificio.

Sin embargo, conforme pasan los días se evidencian daños registrados en algunas construcciones. Lo curioso es que en su gran mayoría se trata de escuelas. Claro, es posible que alguna vivienda particular haya tenido alguna afectación. Pero, en este caso, se trata de edificaciones antiguar, hechas de adobe, a las que les pega más el tiempo que la sacudida.

De acuerdo al reporte preliminar, escuelas primarias, kínder, telesecundarias y telebachilleratos han resultado con grietas y fisuras en sus paredes o, de plano, daños estructurales.

Conforme se hacen revisiones a los planteles, la lista comienza a crecer. Lo mismo están las primarias Amado Nervo y Benito Juárez, en la cabecera municipal, que planteles en las comunidades.

Tales son los casos del telebachillerato de Nicolás Romero y la telesecundaria Francisco Javier Mina. En la mayoría de los casos se trata de obras recientes, cuyas obras no pasan de los 10 años de construidas.

Y mientras se revisa la lista, el tufo a corrupción y a desvío de recursos, comienza a aumentar, hasta casi asquear. Por ejemplo, ya que hablamos de la Amado Nervo, los daños están en el domo y el salón del cómputo; la primera de estas instalaciones fue construida en la pasada administración y fue presumida por Juan Carlos Campos Ponce.

Lo mismo sucede en el caso del telebachillerato de Nicolás Romero. En todos los casos, reiteramos, se trata de edificaciones más o menos recientes, como el desayunador de la primaria Ricardo Flores Magón, de San Felipe.

Y, qué decir de la escuela Leona Vicario, de Valle Verde, cuyo edificio de la dirección tiene daño estructural y casi está a punto de colapsar. Dos salones podrían correr la misma suerte.

El Centro de Retención y Resguardo de la Policía Municipal, instalación a la que la anterior y la presente administraciones municipales le han invertido gran cantidad de dinero, también resultó con grietas y daños.

¿Qué obra reciente, que se supone que está construida con técnicas recientes y que deben seguir una norma en su edificación, justifica que se fracture con un sismo de 7.1 grados, en Zitácuaro?

Es que no tenemos el riesgo del subsuelo fangoso de la Ciudad de México, edificada sobre lo que fue un lago, ni tampoco estuvimos tan cerca del epicentro del sismo. Se vale en el caso de las viejas construcciones, que no se hicieron con técnica ni conocimiento. Pero, inclusive, muchas de ellas han resistido estos sismos.

La lista no para ahí. Muy dañado resultó el Instituto Tecnológico de Zitácuaro. Sus salones de cómputo resintieron los mayores daños. Estos no los construyó el Ayuntamiento, claro, pero el sistema es el mismo: empresas favorecidas por la federación y el estado, con costos altísimos, hicieron las instalaciones.

Este viernes, al reanudarse las clases en el tecnológico, los alumnos vieron como una cinta, como las que se ponen en las zonas de obra, les impedía la entrada a los salones de cómputo.

Nadie les explica nada, ni se sabe qué va a pasar. Lo curioso es que el tecnológico se construyó en el caso de una vieja hacienda, la de Manzanillos. Y estas construcciones arcaicas han resistido más que las “modernas”.

Otro edificio público que también registró grietas fue el del Hospital Regional. Cabe destacar que recientemente se terminó la ampliación de las instalaciones de este centro. Obra realizada por el gobierno estatal, bajo el mismo esquema de la complicidad y el amiguismo.

Tan nuevo y tan frágil. Hace falta hacer un estudio a fondo, para determinar qué tan grave es la aparición de grietas con el sismo y determinar si hay un daño estructural. Esto, porque son muchas las personas que a diario acuden al hospital a recibir atención médica y, en caso de un derrumbe sus vidas estarían en riesgo. No se vale.

El exalcalde Antonio Ixtláhuac Orihuela, ahora flamante diputado federal, no se salva. Su más grande y costosa obra, el Complejo Deportivo Salesiano, también resultó con daños, a raíz del sismo.

Las más evidentes afectaciones se presentaron en el auditorio del Salesiano. Se trata de una instalación grande, que se ha aprovechado poco, por lo que también es mínimo el desgaste que ha sufrido por uso. Pero ya está dañado. ¿Qué pasó, Toño?

A todo esto, aunque ya se comprobaron los daños, no se ha dicho qué va a pasar. Esto es: ¿Quién va a responder por ellos? Y, lo más importante: ¿Cuándo inicia la reconstrucción?

En la mayoría de los casos, aunque se informó de las grietas y afectaciones, las labores en las escuelas continúan de forma normal. Urge tomar medidas de precaución. Hablamos de que son niños zitacuarenses los que están en riesgo. Hay que actuar con responsabilidad. Es lo menos que se debe de hacer…

Héroes Anónimos

El espíritu de servicio de los bomberos de Zitácuaro ha sido demostrado una vez más. Ya dejaron de ser sólo de nosotros, los habitantes del municipio y, en esta tragedia se han sumado a ayudar a quien lo necesite, en donde quiera que esté.

Primero dejaron su marca en la Ciudad de México al rescatar a dos señoras atrapadas en los escombros de un edificio de departamentos de 5 pisos que se cayó. Luego han acudido a zonas rurales de Morelos, cercanas a Puebla, en el mero epicentro del sismo.

Han llevado alimentos y medicinas aportados por todos los zitacuarenses, quienes han confiado, una vez más, en sus bomberos, que han demostrado que no buscan un beneficio personal, sino sólo ayudar.

Cierto, el Ayuntamiento ha aportado algo de recursos y el propio alcalde Carlos Herrera Tello se ha colgado el crédito de ser él el que ha ordenado y autorizado a los bomberos el ir a ayudar.

Y busca compartir el heroísmo de los bomberos al felicitarlos, dialogar con ellos, entrevistarlos y darles nuevas órdenes en transmisiones en vivo, exclusivas, alejado ya -como está- de los medios tradicionales de comunicación.

El apoyo y la oportunidad está muy bien. Pero el trabajo es realizado por unos bomberos que no pertenecen al Ayuntamiento, sino a todos los zitacuarenses. Y el alcalde lo sabe, porque de otra manera hubiera enviado a sus elementos de Protección Civil y policía. Pero, ¿hubiera sido lo mismo? Por supuesto que no.

Por cierto, los zitacuarenses se han volcado a ayudar a los mexicanos en desgracia. Se ha hecho, inclusive, de forma desordenada, con centros de acopio que se multiplican como hongos. En muchos casos, se desconoce cómo canalizarán la ayuda y si son dignos de confianza.

No obstante, la sociedad civil ha mostrado muchas ganas de ayudar. No ocurre lo mismo con los políticos, que, como en el caso de Morelos, se apropian de la ayuda brindada por la gente de buena voluntad.

Ahora, ya no sólo es necesario cooperar y aportar, los políticos nos obligan a llevar la ayuda de manera personal, para vigilar que ésta llegue a los lugares en donde la gente la necesita y no se quede en el camino y sea utilizada en una futura campaña electoral. De plano los mexicanos no nos merecemos estos gobernantes…

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