Revolución, Obra Eterna; Nuevo Reglamento Para Policías

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro.- El pasado viernes se cumplieron 2 meses de vencido el plazo para que la rehabilitación de la avenida Revolución estuviera concluida al 100 por ciento. Y, ¿qué creen? La obra todavía no se termina. Es cierto que sólo faltan detalles, pero el hecho es que no se ha concluido… Y las empresas no parecen tener mucha prisa de hacerlo.

Se trata de la obra más costosa de la que se tenga memoria, impulsada por un Ayuntamiento. El objetivo era (es) que le dé una mejor imagen a la ciudad y que ello atraiga a más visitantes.

Y, no obstante que sí, efectivamente, la maquillada ha mejorado un poco la imagen de la ciudad, los detalles que aún faltan la afean: veamos, si los visitantes llegan por Morelia, lo primero que verán será la obra inconclusa (y aún llena de tramos en muy mal estado) de la pavimentación del monumento de Rayón a la calle México 68.

Ello, ya de entrada, da una primera mala impresión al visitante. Si la entrada es por la carretera a Toluca-Ciudad de México, al comenzar el tramo modernizado, el turista se va a encontrar con un poste de teléfonos arrancado de tajo, ladeado y que sólo se sostiene con los cables. Esa imagen es inconcebible, pero existe, frente a Intercerámic.

Ante ello, el gasto de alrededor de 200 millones de pesos no ha dado resultado, todavía. Y, tan está inconclusa la obra integral, que ni el alcalde Carlos Herrera Tello, ni el gobernador Silvano Aureoles Conejo, se han atrevido a inaugurarla, por las críticas que esto implicaría.

Sí hay pasado dos meses del plazo que, después de haber dialogado con las empresas constructoras, se puso a sí mismo el alcalde. Y nada, los detalles se trabajan poco a poco, sin prisas, con calma.

Aún hay esquinas sin terminar, cableado sin instalar, postes sin quitar. No, no hay prisa. Cierto que las protestas han bajado de intensidad, porque al menos ya se puede circular por la avenida y el paso a los peatones ya no está totalmente bloqueado… Pero eso no va a durar.

El último movimiento audaz del alcalde con la “modernización” de la avenida vino con la puesta en funcionamiento de los semáforos, que ahora se instalaron en cada esquina del tramo de poco más de un kilómetro que fue rehabilitado.

Parecía absurdo poner tantos semáforos que, en demasía, provocan más congestionamiento, en lugar de agilizar la circulación vehicular. Sin embargo, para que esto no ocurriera, se programó su sincronización.

Esto, como funciona en la Ciudad de México, implica que las luces verdes y rojas se den en el tiempo exacto para que al vehículo que se le da paso en una esquina pueda circular por las siguientes cuadras, sin ser obstaculizado con una señal de alto.

Parece una buena idea. El problema es que al “ingeniero” de Tránsito que planeó la nueva circulación por la avenida se le ocurrió bloquear, no sólo los retornos en U (que ya estaban prohibidos), sino todas las vueltas hacia la izquierda desde Revolución hacia el oriente y el poniente, si se tiene que cruzar el carril contrario.

No hay vueltas. Así que todo el que tome Revolución tendrá que seguirse de filo, o dar vuelta a la derecha, sobre una calle que tenga ese sentido, para rodear la manzana y entonces sí cruzar la avenida.

Esto, además de tiempo, implicará congestionamiento de las reducidas y congestionadas calles del centro de la ciudad. La prohibición de las vueltas a la izquierda es algo nuevo. No existe ni en las más grandes avenidas de las ciudades más grandes que Zitácuaro.

Hay tramos en donde se restringen las vueltas a la izquierda, pero siempre hay zonas en donde sí se puede hacer este movimiento. Pero aquí, en la Revolución “modernizada” ya estará prohibido. Cabe preguntarse: ¿Por qué? ¿Acaso eso es práctico? ¿Va a funcionar?

No lo sabemos, pero lo que sí es cierto es que ya se inventó un nuevo motivo para infraccionar a los automovilistas; en especial a esos visitantes, que no estén acostumbrados a esa forma de circular, y a quienes se supone que la avenida va a atraer, gracias a su nuevo “rostro”…

¿La Iglesia en Manos de Lutero?

Para mejorar el trato y la atención que los policías municipales les dan a los detenidos por faltas administrativas y son encerrados en los separos, ubicados en las instalaciones de la corporación, junto a los terrenos de la feria, se creó un nuevo reglamento.

Esta normativa busca terminar con las acusaciones de abusos y malos tratos de los policías en contra de los ciudadanos que tuvieron la mala fortuna de ser sorprendidos, no en un acto delictivo, sino en una falta; es decir, no se trata de delincuentes, sino de ciudadanos que cometieron un error.

Lo anterior, también a raíz de la muerte de dos ciudadanos en los separos, en donde “solitos” se “suicidaron”, aunque la verdad fue que fallecieron por el maltrato policial, lo que debió de implicar una investigación por homicidio.

El reglamento plantea cosas buenas, como el trato que los ciudadanos deben de recibir, así como el establecimiento de multas claras, que señalen bien la cantidad que se debe de pagar por cada falta, además de que se obtenga un recibo por el dinero que se paga (lo que no sucedía, porque cada quien imponía tarifas a su arbitrio, sin dar recibo).

Asimismo, señala la norma que debe de haber un juez calificador, independiente de la policía, que revise al detenido, dictamine la gravedad de su falta y vigile que se le dé un buen trato.

Todo esto está muy bien. Pero (nunca falta) lo malo es que, luego de que el cabildo elaboró, analizó, corrigió y aprobó el reglamento, con toda la buena intención del mundo, el edil determinó que quien aplicaría la norma sería el director de Seguridad Pública, César Iván Marín Jaimes. ¡Error!

Es como poner a la iglesia en manos de Lutero. César Iván es el que ha propiciado, tolerado y solapado todas las conductas aparentemente delictivas de los elementos policíacos, que todos los ciudadanos repudiamos.

Fue César Iván el responsable de las dos muertes de los ciudadanos, en los separos, por lo cual su único castigo fue la separación de su cargo, como si la vida de un ser humano no valiera nada. Meses después, como si hubiera hecho un gran trabajo, se le volvió a contratar para dirigir a la misma policía nefasta que creó.

Será él, el que no respeta la vida ni los derechos humanos de los ciudadanos de Zitácuaro, y que utiliza a la policía como grupo de choque o para implementar ilegales retenes, el que tendrá a su cargo la aplicación del reglamento.

Muy mal, porque se necesita un órgano independiente, preferentemente ciudadano, para vigilar la conducta y la actuación de la policía. La gente ya no confía en los elementos. De otra forma, el reglamento nació muerto, no tiene caso, es una burla más a los zitacuarenses… No. No está bien…

Hundido

La inversión en esta administración, no se puede negar, ha sido importante, enorme, sin precedentes. Sin embargo, las obras que se han ejecutado con este dinero (que, venga de la federación, el estado o el municipio, es recurso de nosotros, los ciudadanos) no necesariamente han sido las prioritarias.

Una de las más grandes necesidades del municipio es la creación de un nuevo panteón público para los ciudadanos de Zitácuaro. Este tema, aunque urgente, ha recibido poco o nula atención de esta administración. En los 11 meses que faltan a este gobierno, es improbable que se haga algo al respecto.

Tan saturado y descuidado está el panteón municipal San Carlos, que la humedad provoca el hundimiento de las tumbas, situación que año con año empeora y que pronto será un problema grave.

Sin embargo, el Ayuntamiento no ha hecho nada. Parece no tener interés en nada relacionado a su obligación constitucional de brindar el servicio de panteones. Y no hará nada hasta que seamos los vivos los que reclamemos por los derechos de los muertos…

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