Le Tiembla la Mano a Silvano Para Despedir Funcionarios Ineptos

Por Ricardo Rojas Rodríguez

Zitácuaro.- Al gobernador Silvano Aureoles Conejo le tembló la mano para despedir de su gabinete a los funcionarios más nefastos y que nulo resultado positivo han dado a su administración. Al final, con bombo y platillo anunció 13 cambios, pero sólo uno fue a nivel secretaría. Los 12 restantes son de mandos medios. Mucho ruido y… nada.

El único secretario que removió Silvano en su anquilosado gabinete fue al de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario. Pero esto, sólo para darle un buen lugar a su compadre, Pascual Sigala, quien buscará promocionarse, en busca de una posición en la próxima elección.

A cambio, Sigala Páez le regresa el favor a Silvano, ya que deja su curul del Congreso del Estado a Antonio García Conejo, hermano del gobernador, quien ya no tendrá que pasar apuros económicos, porque asegura un buen sueldo, más privilegios.

Pero, ¿qué pasó con los cambios que se necesitan en Michoacán, con desesperación? Porque es de suma urgencia que remueva al procurador, Martín Godoy, quien es una herencia dañina del exvirrey Alfredo Castillo.

Mucho daño ha hecho Godoy a Michoacán, y Silvano aún no se decide a cambiarlo. Reiteramos: le tiembla la mano. ¿Cuántos asesinados ha habido, sólo este año? ¿Cuántos se han resuelto? ¿Cuántos líderes de los grupúsculos del crimen organizado que se disputan el estado ha detenido? ¿Qué espera el gobernador para correrlo de Michoacán?

También urge la renovación de la Secretaría de Seguridad Pública. En el cargo está el diputado con licencia Juan Bernardo Corona. Él se encarga de dirigir la Policía Michoacán, o mando unificado, que no ha servido para prevenir la inseguridad que priva en el estado.

Bajo el mando de Bernardo Corona, la policía se ha especializado en convertirse en un cuerpo represor de todo movimiento social; el descontento de la población es calmado a golpe de macana, con el consiguiente baño de sangre que eso implica.

Pero de combatir el crimen organizado y, en especial, la delincuencia común, no se han visto resultados. Por el contrario, las estadísticas reales (no las maquilladas por la misma Procuraduría, a cargo de Martín Godoy) hablan por sí solas: Michoacán es más violento que en los peores tiempos del crimen organizado.

Estos cambios indican que al gobernador no le interesa lo que pasa en el estado. Ha hecho cambios mínimos, cosméticos, pero no ha cambiado a fondo su política. No es un golpe de timón, sino un reacomodo con fines político-electorales.

Lo anterior es indicativo de que Silvano está conforme de cómo marchan las cosas en Michoacán: le interesa una policía que no combata el crimen, pero sí a los ciudadanos descontentos, para que no le molesten; asimismo, una Procuraduría que solapa a los criminales.

Un tercer cambio que urge es el de la Secretaría de Educación Pública, con Alberto Solís Frutis al frente. Si bien las manifestaciones de los maestros de la corriente “democrática” han sido menos intensos, no se ha terminado el conflicto que tienen con el estado.

Ello acarrea aún innecesarias tomas de oficinas públicas, de autopistas y marchas. El gobierno del estado no ha cumplido muchos pagos pendientes con el magisterio y ello genera inestabilidad.

Precisamente al hablar de cambios en el gabinete de Silvano, al cumplirse su segundo año de gobierno, se manejaba con mucha insistencia el de la Secretaría de Educación. Pero ya vemos que no, que el mandatario quiere que las cosas sigan igual, como están.

Los demás cambios, señalamos, se dieron en mandos medios, cuya influencia en el rumbo de la administración es mínima. Hay que destacar, entre ellos, el de la titular de la Comisión de Pesca del estado, Larisa Méndez Béjar.

Esta salida era exigida por trabajadores del sindicato del poder ejecutivo, quien acusaban a Méndez Béjar de prepotencia, maltrato y hostigamiento. Durante meses se pidió la cabeza de la funcionaria, sin que Silvano hiciera caso a las quejas.

Por el contrario, alababa a su funcionaria, hablaba de las cualidades de su trabajo y le daba oportunidad, inclusive, de realizar viajes de trabajo al extranjero, como el que hizo el año pasado a China, y en septiembre a Noruega.

Finalmente, el gobernador tuvo que ceder a las presiones de sus empleados sindicalizados y movió a Larisa y nombró en su lugar a Ana María Olivares González, de quien no se tiene mucha información.

Otro cambio que llamó la atención fue el que hizo en la Comisión Forestal de Michoacán (Cofom). Roberto Pérez Medrano dejará su lugar a Jaime Díaz Vázquez. El nuevo funcionario es un viejo aliado de Silvano Aureoles, de cuando llegó a la región Oriente, sin un peso en la bolsa, pero con muchos proyectos.

Díaz Vázquez, de Angangueo, le apoyó en sus primeros años y le ayudó en lo que pudo. A cambio Silvano le volteó la espalda cuando Vázquez fue candidato a presidente de su municipio.

Pero ahora, todo parece indicar que los problemas se han dejado atrás. Al principio de esta administración, Jaime ocupó un cargo regional estatal. Pero ahora, el gobernador ha decidido llevárselo a Morelia.

De Jaime Díaz podemos decir que ha sido un luchador, defensor del bosque, luchador social y opositor a la instalación del Grupo México como operador de la mina de Angangueo; esto, por el historial depredador de este grupo empresarial y por la contaminación y daños que esto generaría.

Esperemos que Jaime Díaz ponga en práctica todas sus palabras y proyectos que tiene para mitigar los daños que los bosques de la región experimentan, a manos de talamontes sin escrúpulos, solapados por las autoridades…

Mujeres Violentadas

En lo que va del año, más de 110 mujeres han sido asesinadas en Michoacán. De lo último fue la balacera que sufrieron tres mujeres, por parte de motociclistas. Dos murieron. Una de ellas, de 17 años, estaba embarazada, así que se podría decir que los fallecimientos fueron, en realidad, 3.

Pero esta cruel realidad no ha hecho que el gobierno implemente un programa especial de concientización y protección. Ni la alerta de género, que ya tiene un año de decretada, ha servido para mitigar la violencia contra las mujeres.

Lo único que ha cambiado es el discurso, pero no los hechos. Ni los ciudadanos hemos cambiado nuestra actitud ni nuestra mentalidad. La mujer no es menos, ni más que nosotros, los hombres, somos iguales en derechos y obligaciones; en sueños y anhelos; en deseos, en esperanzas, en salir adelante cada día, para buscar la felicidad.

Algo debe de pasar, como sociedad, para que dejemos de ver a las mujeres como seres a los que se puede, se les debe, de maltratar. Por el contrario, valorar su fuerza y aprovecharla como lo que son: compañeras de viaje de la vida.

Nuestra postura como sociedad michoacana en torno a las mujeres es poco menos que cínica. Sólo vemos las estadísticas y lamentamos la situación, de palabra, pero en los hechos no hemos cambiado no parecemos tener voluntad de hacerlo.

El pasado 19 de septiembre, y los días siguientes, seguimos muy pendientes de los daños causados por los sismos, principalmente en la Ciudad de México, gracias a la cobertura centralizada de los medios de comunicación.

Y nos dolió la muerte de los niños en el colegio Rébsamen; nos conmovíamos con el dolor de quienes perdían a sus familiares, lo que hacía que la cantidad de muertos subiera constantemente.

Al final, la cifra oficial fue de 324 fallecimientos. De ellos, 186 en la Ciudad de México, 73 en Morelos, 45 en Puebla, 13 en el Estado de México, 6 en Guerrero y uno más en Oaxaca.

Como respuesta, nos solidarizamos y aportamos ayuda para los damnificados. Los bomberos cumplieron con llevar nuestros productos a los que más los necesitaba, sin intermediarios que se robaran los artículos.

En contraste, reiteramos, la cifra de mujeres muertas en Michoacán es mayor a 110, en lo que va del año. Más de los fallecimientos en Morelos, Puebla, Estado de México, Guerrero y Oaxaca. Y, ¿acaso nos ha dolido igual? ¿Hemos hecho algo para ayudar?

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