Obras Inconclusas: ¿Falta de Planeación o Desorden en el Manejo Financiero?

Zitácuaro.- Al menos una obra, la de Los Escalones, complementaria de la modernización de la avenida Revolución, no ha sido concluida porque no hay material para trabajar. ¿Por qué? ¿Y el dinero? La pregunta, más bien, es: ¿Si no hay dinero para concluir los trabajos ya iniciados, para que se ponen en marcha más?

Después de arrancar la obra de Los Escalones, los primeros días de junio pasado, se pusieron en marcha los trabajos de la calle Degollado y los de la segunda etapa de Pueblita. Entre ambos, la inversión será de casi 20 millones de pesos.

Antes de iniciar cada obra, el cabildo aprueba la inversión a realizar. Asimismo, el dinero se aparta, tanto del recurso municipal del Fondo III, Ramo 33, o bien apoyos “etiquetados” de los gobiernos estatal o federal.

Después, el Comité de Obras aprueba la ejecución de los trabajos y adjudica su realización a determinada empresa que (en teoría) cumple con los estándares de experiencia y capacidad para realizarlos.

Así que una obra no se inicia hasta que se tiene asegurado el dinero que se va a destinar a ella. Esto, con el fin de que no pase lo que ha sucedido en Los Escalones, que los trabajos se frenen por falta de recurso para adquirir el material que se requiere. ¿O no?

¿Qué es lo que sucede, entonces? Por qué el alcalde no explica, porque, aunque se presume de transparencia, lo cierto es que no hay información sobre qué sucede en diversas obras, como en Los Escalones y en la ampliación de 4 carriles en la carretera a México, que también ha sido detenida en diversas ocasiones.

Por cierto, ya que hablamos de transparencia, en Primer Plano todavía estamos a la espera de respuesta oficial sobre la invasión de Plaza Los Soles de la vía pública, para sus trabajos de remodelación y/o ampliación.

Esta semana, los trabajos sobre la vía pública se reanudaron. Ello indica que es probable que ya haya habido un arreglo entre el dueño de la plaza, el exalcalde Armando Ruiz Santana, y las autoridades municipales. Si es así, queremos saber cuál fue.

Carlos Herrera Tello, el alcalde, no habla de estas cosas en sus entrevistas pagadas por la radio. En lugar de referirse al porqué todavía está inconclusa la obra de avenida Revolución lo que dijo es que estuvo de visita en la Cámara de Diputados, en la Ciudad de México, para gestionar más recursos para nuevas obras de calles.

Presumió que los diputados confían en Zitácuaro porque hay mucha “transparencia” de la forma en la que se aplican los recursos (¿?) y que legisladores de otros partidos y distritos están interesados en “bajar” dinero para el municipio.

Bien. Lo que se pueda obtener para Zitácuaro está muy bien. Pero, insistimos, antes de iniciar obras, hay que terminar las que están inconclusas, y debe de haber transparencia para que los ciudadanos conozcan cuánto cuestan, quién las hace y por qué no se terminan…

Rocío, la Ajonjolí de Todos los Moles

Rocío Beamonte Romero, titular estatal del DIF, tiene como compromiso atender a los 113 municipios del estado. Sin embargo, le tiene tanto apego a Zitácuaro, su tierra, que varios días a la semana se encuentra aquí, en lugar de su oficina, en Morelia, o en otro municipio.

Con mayor frecuencia, Rocío Beamonte acude a eventos municipales y/o estatales que se realizan en esta ciudad. Ella es, prácticamente, la representante “de oficio” de Silvano Aureoles en dichos actos. ¿Por qué?

Veamos: el pasado 4 de octubre, Beamonte fue parte de la comitiva del gobernador, durante su gira de trabajo en el municipio. El día 6, estuvo presente en el evento en el que la titular del DIF municipal, Rosario Jasso Briseño, rindió su informe de gobierno, y la felicitó por su trabajo.

El 16 de octubre, la titular estatal del DIF encabezó, en la plaza central de Zitácuaro, la exposición regional de Comunidad Diferente. Luego, este viernes 20 de octubre, Rocío Beamonte estuvo presente en el evento del 35 aniversario del Cbtis 162, de esta ciudad.

Quizá por esas señales, y por tanto “amor” que Rocío Beamonte le tiene a su tierra, es que se da por hecho de que ella es la candidata de Silvano Aureoles para la presidencia municipal de Zitácuaro; es decir, será quien reemplace a Carlos Herrera Tello, si gana la elección, claro.

En ese supuesto, la pregunta es esa: ¿Ganará una elección? Hay que aclarar que, si bien Beamonte ha estado en el equipo de Silvano desde un inicio y se ha mantenido fiel a él, nunca ha ocupado ningún puesto de primer nivel.

Su labor siempre ha sido la de trabajar a la sombra, con excepción de su cargo, ahora, en el DIF. No tiene el carisma de un político, ni la experiencia, nunca ha hecho campaña, ni ha realizado negociaciones ni alianzas.

Y, si la intención de estar presente en actividades y eventos públicos de Zitácuaro es para que se relacione con grupos políticos y ciudadanos, lo cierto es que no ha aprovechado esta oportunidad. Su perfil es, más bien, gris.

Es cierto que Rocío Beamonte tiene el derecho de aspirar y querer contender por un puesto de representación popular; sin embargo, necesitará mucho más trabajo y, sobre todo, una gran cantidad de dinero para enfrentar una elección que será muy competida. ¿Se aventará? Ya veremos.

¿Policía o Cártel?

La policía de Ocampo, Michoacán, más que una corporación encargada de garantizar la seguridad de los habitantes de ese municipio, pareciera que se trata de un grupo de choque al servicio de los intereses del alcalde Juan Manuel Miranda Mora.

Pareciera que el caso de Jungapeo, que llevó a la cárcel al alcalde Javier Hernández Rivera, se repite en Ocampo. En este caso, tanto el munícipe como los principales elementos de la corporación fueron llevados a la cárcel, acusados de secuestro y homicidio.

Sin embargo, en el caso de Jungapeo se acusa al gobierno del estado y a la Procuraduría General de Justicia del Estado que actuó demasiado tarde. Las acusaciones y señalamientos contra el alcalde y la policía eran tantos y tan claros, que se debió de tomar cartas en el asunto desde antes.

Esto hubiera evitado el asesinato de dos ciudadanos de Jungapeo, mismos que había pedido la intervención de las autoridades. La justicia llegó tarde a ese municipio, pero llegó. Sin embargo, parece que la Procuraduría no aprendió nada de estos hechos.

Lo anterior, porque en Ocampo la policía ya en varias ocasiones actúa en contra de los ciudadanos, por órdenes del alcalde, en función de sus propios intereses. Lo último fue el desalojo ilegal de un grupo de ciudadanos que ocuparon un terreno.

Si bien es cierto que los invasores no tienen documentos que acredite la legítima propiedad del terreno que ocuparon, tampoco el Ayuntamiento lo tiene, ni la comunidad de San Cristóbal, que se dice afectada con este hecho.

A Juan Miranda se le hizo fácil mandar a la policía para que, por medio de la violencia, desalojara a las familias y destruyera sus posesiones. Por este hecho, hay una denuncia penal en contra de esta corporación.

Pero no es la única. Ciudadanos inconformes con la actuación del alcalde Miranda, que han sido reprimidos por esta policía, ya también presentaron denuncia penal. En todos estos casos, la Fiscalía no ha hecho nada.

Al contrario, la dependencia ha buscado, por todos los medios, proteger a los elementos policíacos de Ocampo, a pesar de que se han documentado las acusaciones de presuntos actos delictivos de los uniformados, con documentos, imágenes y video.

¿Qué espera la Procuraduría? ¿Qué los policías maten a un ciudadano, para actuar, como sucedió en Jungapeo? ¿Por qué la instancia que debe de proteger a los ciudadanos y procurarles justicia no lo hace? Mal. Estamos mal…

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