¿Hasta Cuándo se va a Tolerar a César Iván Marín, Alcalde?

Por Ricardo Rojas Rodríguez

Zitácuaro.- La “desaparición” de los policías municipales tiene todo el sello de escarmiento contra los elementos, por algún “castigo” o haber sido señalados por alguna anomalía. El cuento de que habían ido a un curso nadie se lo traga. Mucho menos cuando no hay pruebas de ello. ¿Hasta cuándo vamos a soportar a César Iván Marín Jaimes, alcalde?

Afortunadamente, extraoficialmente se ha sabido que aparecieron con vida. Pero el misterio y sospecha de la participación de Marín y sus elementos, no se termina. Debe de haber explicaciones y fincamiento de responsabilidades a quien sea responsable.

Bueno, al menos, debería, en un municipio en donde el estado de derecho se respete y los elementos policíacos no estén encima de la ley, como sucede en Zitácuaro. La corporación es la peor que hemos tenido en la historia y el responsable de su funcionamiento, el alcalde Carlos Herrera Tello, no hace nada.

Es un tema que no le merece la menor importancia. Cuando se refiere a la corporación sólo lo hace para presumir la inversión y la preparación de los elementos. Pero, ¿y los resultados? ¿Y la prepotencia, la violación de derechos humanos que cometen, los retenes ilegales, las anomalías y el abuso de autoridad?

Como de costumbre, Herrera acudió a la radio para su entrevista cotidiana de los viernes. Y, ¿para qué? Para hablar del apoyo al campo, de los eventos de los Días de Muertos. Sólo le faltó hablar del clima y de las mariposas monarcas.

El tema de los policías desaparecidos (todavía hasta el momento de la realización de la entrevista) fue minimizado. ¿Acaso no es importante? El alcalde ha comenzado a ser víctima del mismo mal que ha enfermado a sus antecesores: el maquillar la realidad, ignorar los hechos y los problemas y presumir de un municipio ficticio.

Mal, presidente Herrera. Sin menospreciarle sus méritos y sus logros, que de ellos opinarán los ciudadanos, atienda el problema de la policía. Esta corporación no sirve, así como está. Es su responsabilidad.

Además, los policías son los únicos “desaparecidos”. Varios ciudadanos de Zitácuaro también han sufrido esa problemática, en carne propia. Sus familiares les buscan a través de redes sociales, ante la inacción de las autoridades correspondientes.

¿Qué pasa? Con estas acciones, cada vez más se cae a pedazos la imagen de seguridad que Zitácuaro quiere dar a visitantes e inversionistas, para que se fijen en el municipio y vengan a vacacionar e invertir.

Claro que se argumentará que en otras partes de Michoacán la situación está peor. Las ejecuciones no paran, e incluyen a autoridades municipales. Los grupos criminales continúan la guerra por el territorio, mientas la policía sólo se ha convertido en un testigo.

Pero eso no justifica que en Zitácuaro la situación se descomponga cada vez más. La comparación con la inseguridad del pasado, que tanto usa el alcalde como argumento, no vale cuando la policía se ha convertido en parte del problema y la percepción de la inseguridad cada vez crece más…

Rastro, ¿Privatización?

La problemática del Rastro Municipal es añeja. Ninguna autoridad anterior ha querido meterle mano, porque se requiere mucho dinero y, más importante, terminar con el monopolio que un grupo de tablajeros ha establecido en el lugar, en donde manejan todo a su antojo.

No hay autoridad que meta en orden, tanto a los tablajeros, como a los matanceros, quienes realizan el sacrificio de animales sin acatar prácticamente ninguna norma de sanidad. El Ayuntamiento no les puede exigir, porque no les proporciona el equipo mínimo para realizar su labor de forma correcta.

Así que el alcalde Carlos Herrera, para librarse de la responsabilidad que implica el introducir al mercado zitacuarense carne con dudosa calidad, se le ocurrió la genial idea de privatizarlo.

Claro que no se maneja el término así, porque se oye feo y provocaría molestia de la ciudadanía. Se dice que el Ayuntamiento se asociará con empresarios privados, que tienen el dinero que se requiere invertir en el rastro y, además, poseen experiencia.

Pero esto no es otra cosa que privatizar el servicio del rastro. Concesionarlo a empresarios por un determinado número de años, que serán muchos, para que recuperen su inversión.

El alcalde habló de ello en su entrevista del viernes en la radio y lo manejó como si fuera un logro y no la entrega de este servicio en manos privadas, para que ganen dinero en donde la autoridad sólo ha obtenido pérdidas.

La modalidad, como lo dijo Herrera, es que se les va a dar el espacio que tiene el rastro, para que inviertan. También, el municipio les va a subsidiar cierto costo, pero la operación y el cobro estará, totalmente, a cargo del inversionista.

El presidente matiza el hecho al decir que el municipio va a elaborar un reglamento, para que la matanza se realice de acuerdo a la norma y que no se cobre de forma excesiva. Después, la función de la autoridad será el vigilar que la ley se cumpla. ¡Por favor!, a quien le quieren ver la cara.

La modalidad que el alcalde, solapado por el cabildo, pretende imponer es la misma que aplicó al privatizar el rastro de pollos. En ese caso, no existía y la matanza se realizaba en casa, en condiciones no adecuadas.

Herrera argumentó que no había dinero para construir un rastro de aves que las autoridades sanitarias “exigían”. Así que emitió su convocatoria, que parecía a modo, con dedicatoria especial para el empresario zitacuarense que ganó el concurso.

Y es que, casualmente, el empresario beneficiado ya había invertido algunos millones de pesos en construir instalaciones para realizar un rastro de aves. Claro que el empresario es también productor de pollos y necesitaba un lugar para realizar la matanza.

Pero las instalaciones que construyó excedían sus propias necesidades, por lo que ahora recibirá, de forma obligatoria, los animales de todos los polleros de Zitácuaro, para su sacrificio. Un buen negocio.

No podemos asegurarlo, pero creemos que la misma suerte correrá el rastro municipal: ser entregado a un empresario para que haga dinero a costillas de un servicio cuya obligación constitucional de otorgarlo es del Ayuntamiento.

Y todo, realizado de forma sigilosa, son socializar la intención ni la información, para que la gente no se entere. Es decir, se actúa a espaldas con el argumento de que los empresarios lo harán mejor que el Ayuntamiento. Sin embargo, éstos no son damas de la caridad y buscarán obtener ganancia de cada centavo que inviertan.

Ahora sólo falta ver la reacción de los tablajeros, quienes, efectivamente, se sienten dueños del rastro, sin serlo. Al menos un grupo de ellos ha hecho de ese lugar su centro de negocio, sin importarle ofrecer a la gente producto de dudosa calidad…

Miranda Sale Libre

Una buena y una mala: al extesorero del gobernador Fausto Vallejo, detenido el 20de octubre, por desvío millonario de recurso, le declararon auto de formal prisión; es decir, el juez encontró evidencias de que podría haber cometido el delito por el que se le acusa.

Sin embargo, la mala noticia es que como el delito no es grave (es decir, robar millones de pesos del erario michoacano no es tan malo), alcanza libertad bajo fianza. Claro no es barato, pero tiene esta posibilidad.

Y, claro, la aprovechó. Pagó una fianza de 50 millones de pesos, para garantizar el pago del dinero que se dice que robó. Y, con toda la tranquilidad, podrá irse a su casa a disfrutar de sus ganancias cuando manejó el dinero de los michoacanos.

¿Acaso no es una burla? La misma historia de siempre: en el peor de los casos, los políticos corruptos son detenidos, pero salen bajo fianza, que pueden pagar muertos de la risa, por la gran cantidad de dinero que poseen. Y nunca, pero nunca, regresan lo que se llevaron. La autoridad no se los exige, se los perdona…

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