Historias de Corrupción

Por Ricardo Rojas Rodríguez

Zitácuaro.- Ojalá que la separación del cargo del titular de la Dirección de Desarrollo Social (Sedesol), Damián Mancilla García, no sea el clásico caso del “chivo expiatorio”. Además, cuando sorprende la rapidez con la que se actuó contra este funcionario, cuando se ha tolerado tanta negligencia y corrupción con el jefe de policía, César Iván Marín Jaimes.

Si. El problema de haber separado a Mancilla de su cargo, “para que no se enturbiara la investigación” no hace sino dirigir a este funcionario las sospechas. Es decir, se le señala públicamente como posible culpable, sin que haya una investigación que lo fundamente.

Este es un caso en el que el funcionario separado del cargo podría presentar una demanda por difamación, porque se pone en duda su honorabilidad, al relacionársele con un robo del que no se ha comprobado su participación.

Por el contrario, el funcionario podría ser la víctima de la criminalidad que azota la ciudad y que opera con comodidad y tranquilidad. Esto, claro, gracias a nuestras corporaciones policíacas permisivas con la delincuencia y tan prepotentes, al tratarse de ciudadanos.

La ciudadanía lo ha denunciado una y otra vez y se ha solicitado hasta el cansancio: la policía debe de reestructurarse, el titular de la corporación debe de ser despedido. Sin embargo, en este caso, el alcalde Carlos Herrera Tello ni ve ni oye.

Por el contrario, para él todo está bien y Zitácuaro es seguro, según sus propias estadísticas y su percepción. Además, presume de que puede caminar tranquilo por la calle. ¿De verdad?

Esperemos que se aclare el robo y, lo más importante, que el dinero sea recuperado, porque, como suele suceder, los afectados son los que más lo necesitan. El recurso iba destinado al pago de becas.

Desconocemos si las becas se pagaron; es decir, si la Presidencia “prestó” dinero para que los beneficiados (que ninguna culpa tienen del robo) recibieran su apoyo. En fin. Mientras, la inseguridad sigue y el alcalde no tiene intención de cambiar las cosas…

Corrupción Sobre Tragedia

Con siete años de retraso (así de veloz es la burocracia y la corrupción en Michoacán), se entregaron las casas a los damnificados por las inundaciones de Angangueo, en febrero de 2010.

Silvano Aureoles, el gobernador, fue el encargado de ir a entregar, simbólicamente, las viviendas y pararse el cuello con la tragedia. Llegó como el salvador, pero cuando la emergencia ha sido sepultada por los años. De todos modos, servirá para quienes fueron damnificados hace 7 años, claro.

La cuestión es que la construcción de las viviendas se retrasó tanto, no porque no hubiera dinero, ni prisa. La cuestión fue el manoteo que hubo de los cientos de millones de pesos que el gobierno federal destinó, desde un principio, para este proyecto.

Mucho dinero fluyó, desde las semanas siguientes a la tragedia, en la que murieron, oficialmente, 22 personas, aunque la cifra de desaparecidos fue mayor. Pero nunca llegó a su destino. Pasó por muchas manos, mismas que lo desaparecieron todo.

Veamos. El 25 de marzo de 2012, dos años después de la inundación, un boletín del gobierno federal (entonces encabezado por Felipe Calderón), señala que el titular de la Secretaría de Desarrollo Social, Heriberto Félix Guerra, destinó 112 millones de pesos para la construcción de 462 viviendas para los damnificados de las inundaciones.

De acuerdo a este boletín, tanto el gobierno federal como el entonces titular de Sedesol, dan por concluidas las viviendas, lo cual estaba más que alejado de la realidad. En ese momento apenas se tenían los cimientos.

El problema fue que el gobierno federal destinó esa millonaria inversión, pero el estado, encabezado en ese entonces por Leonel Godoy Rangel -el que más desfalco provocó a las arcas michoacanos, en la historia- fue el encargado de ejecutar la obra.

Así que todos sacaron su tajada. Desde el entonces alcalde de Angangueo, por el PT (del que no recordamos el nombre), que supo en donde se iban a construir las casas y compró los terrenos a un precio ridículo y los revendió con una jugosa ganancia.

Hasta el gobierno del estado, que “administró” el dinero con tal tortuguismo que las empresas que comenzaron la construcción de las casas abandonaron la obra, porque no les pagaron.

Algunas de las pocas casas que se habían terminado 2 o 3 años después se comenzaron a caer, por la mala calidad de los materiales. Durante años, la construcción estuvo abandonada, por falta de dinero. ¿Y los 112 millones de pesos que envió la federación?

Y aunque las viviendas inconclusas fueron invadidas por oportunistas, éstas todavía no contaban con agua, drenaje ni electricidad. Tampoco había un camino de acceso en buenas condiciones.

Recordamos que Leonel Godoy destinó a su más señalado funcionario, Eloy Vargas Arreola, como el comisionado para la reconstrucción de Angangueo. Se supone que designar a una persona para que se abocara de tiempo completo a las obras las iba a acelerar.

Pero no. Fue todo lo contrario. Las mismas constructoras, en su momento, lo acusaron de “jinetear” el dinero. Y lo cierto es que durante el tiempo que estuvo en el cargo, las obras no se concluyeron, ni hubo transparencia en la aplicación del recurso.

Hoy, a la lejanía, Silvano viene a lucirse, pero sin aclarar qué pasó con los cientos de millones que se invirtieron, desde 2010. Como titular del ejecutivo estatal le corresponde transparentar el dinero y, en su caso, denunciar a quienes hayan desviado el efectivo.

Pero no. Su finalidad era sólo sacarse la foto y aparecer como el salvador de unos damnificados que ya pasaron miles de penalidades, ante la indiferencia gubernamental. Por cierto, de acuerdo al boletín emitido el día de la entrega de las casas, se habla de una inversión de 60 millones de pesos.

Yesmín Sánchez Huerta, titular del Instituto de Vivienda del Estado (IVEM), mencionó que “los tres niveles de gobierno invirtieron 60 millones de pesos para los hogares”.

No explica si en ese recurso se contemplaba los 112 millones de pesos que dio el gobierno federal en 2012, ni si esos 60 millones fueron inversión nueva, para concluir las viviendas, ni cuánto costó cada casa. Mucho menos se habla de qué pasó con tantos millones que se destinaron a mitigar la tragedia, a lo largo de estos 7 años.

Es evidente que todo esto oculta un millonario desvío de recursos, que fue a parar a los bolsillos de exfuncionarios perredistas, que abusaron de la tragedia y del dolor de cientos de familias anganguenses, para obtener una ilícita ganancia…

Silvano Presume en TV Nacional

Sorpresivamente, Silvano Aureoles Conejo intervino en la transmisión del partido en el que Monarcas Morelia se enfrentaba ante el Cruz Azul, este viernes, en el estadio Morelos.

En la transmisión nacional, que es seguida con interés por los aficionados al futbol, ya que se trataba de un partido definitorio, Silvano convivió con los comentaristas y aprovechó para dar un mensaje sobre lo mucho que se ha “logrado” en Michoacán.

Presumió la gran afluencia de turistas al estado, con motivo de los Días de Muertos y afirmó que se percibe un “mejor ambiente”, tanto en “seguridad como en economía”. ¡Ah, caray!

Lo menciona en momentos en los que cadáveres desmembrados y metidos en bolsas aparecen en diversas pares del estado, cuando la violencia relacionada con el crimen organizado ha alcanzado niveles superiores a los de 2014.

También habla de economía, cuando la Universidad Michoacana no ha podido terminar de pagar la segunda quincena de octubre, porque no tiene dinero y cuando él mismo ha declarado que le faltan mil millones de pesos para salir con los gastos del 2017.

Al mismo tiempo, titulares de los organismos autónomos (como la Comisión de Derechos Humanos y el Tribunal Electoral de Michoacán), señalan que no pueden hacer frente a los gastos de fin de año, porque la tesorería no les ha dado el recurso que les corresponde… ¿Quién miente?

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