El Genio Musical de Bob Dylan

Uno de los de la buena música, tanto autoral como interpretativa,misma que ha dado y todavía sigue vigente, es Bob Dylan, que al estar escuchando una de susrolas, en días pasados, me vino la idea de refrescar la mente musical de los lectores, al escribir algo de este genio.

Uno de los grandes genios musicales del siglo XX y una de las figuras fundamentales para el desarrollo sonoro y lírico de géneros tan diversos como el folk, el blues, country, rock o pop.

Su capacidad poética, desplegada desde notorias variantes descriptivas, que impregna una introspección personal y una mirada incisiva a la sociedad que le rodea, ha influenciado sobremanera a todo tipo de generaciones de artistas.

Bueno después de esta descripción de la genialidad musical de Bob, comencemos con contarles sobre su vida: Robert Allen Zimmerman nació el 24 de mayo de 1941 en la localidad de Duluth, Minnesotta, Estados Unidos, pero a temprana edad se mudaría a Hibbing, ciudad localizada en su mismo estado de nacimiento. En su temprana adolescencia empezaría a aficionarse a la música folk, blues, rock’n’roll y country, imitando a sus maestros mientras sus padres atendían la ferretería familiar.

En la escuela, Bob comenzó a tocar la guitarra y pronto formaría un grupo llamado The Golden Chords, en donde principalmente interpretaba rock’n’roll al estilo Little Richard, su músico de rock favorito. Cuando se trasladó a la Universidad de Minnesotta.

Ya en la universidad comenzó a expandir su pasión por los estilos tradicionales de la música americana, y creció su devoción por gente como Woody Guthrie (a quien conoció en sus últimos días), Hank Williams o Leadbelly y adoptando el apellido Dylan, en homenaje a uno de sus poetas preferidos, Dylan Thomas, comenzó a cantar folk, estilo que a comienzos de los años 60 interpretaría con su singular voz en los locales neoyorquinos del Greenwich Village, tras aburrirse de la universidad y abandonar sus estudios de arte.

Con anterioridad había adoptado, tras contemplar al bluesman Jesse Fuller en Denver, el soporte para la armónica, que le permitía tocar la guitarra al mismo tiempo que el citado instrumento de viento. En 1961 consigue firmar un contrato discográfico con Columbia y grabar su primer Lp titulado simplemente “Bob Dylan” (1962), trabajo repleto de versiones de blues y folk producido por John Hammond Jr. que incluía estupendos temas propios como “Talkin’ New York” o “Song to Woody”.

Ese mismo año, Dylan comenzó a trabajar en su segundo álbum grande que ya iba a ser proveído con profusión por su talento en la escritura con temas tan clásicos como “Blowin’ in the wind” (versionado con gran éxito por Peter, Paul & Mary), “Masters of war”, “Don’t think twice, it’s all right”, “I shall be free”, “Girl from the north country” o “A hard rain’s a-gonna fall”, todos ellos contenidos en su primera gran obra “The Freewheelin’ Bob Dylan” (1963), con una foto en la portada del compositor y su novia (por esos momentos) Suze Rotolo, el disco contenía momentos de acerada crítica social sin perder cortes de tono irónico y amoroso.

En 1964 y tras desechar su manager Albert Grossman algunos temas (“Mixed up confusion”) de tendencias más rockeras, grabó “The times they are a-changin’” (1964), álbum que proseguía su senda político-social con temas como el sencillo homónimo, “With God on our side”, “ The lonesome death of Hattie Carroll” o “Boots of spanish leather”.

Otro magistral disco grande titulado “Another side of Bob Dylan”, en donde incorporaba materias de mayor sentimentalismo y elementos de mayor complejidad lírica de elevado talento simbolista, influenciado por el poeta francés Arthur Rimbaud.

Las mejores canciones de este Lp producidas por Tom Wilson son “All I really want to do”, “Spanish Harlem Incident”, “It ain’t me babe”, “Chimes of freedom”, “I don’t believe you” o “My back pages”, temas versionados hasta la saciedad por diferentes grupos y solistas, incluida Joan Baez que se convertiría en su amante y principal fan del cantautor. La relación duraría poco y Dylan contraería su primer matrimonio en 1964 con la modelo Sara Lowndes, de quien se divorciaría en 1977.

En 1965 electrificaría su sonido tras admirar las posibilidades expansivas de la música rock y pop en el folk con la versión realizada por los Byrds de su “Mr. Tambourine man” y por la soberbia adaptación de los Animals con “House of the rising sun”, siendo rechazado cruelmente por los más acérrimos seguidores del folk, que lo abuchearon cuando apareció en el Festival de folk de Newport con su guitarra eléctrica y el grupo The Paul Butterfield Blues Band.

El folk-rock fue adoptado por Dylan en su disco “Bringing it all back home” (1965), pieza clave de su discografía con canciones impregnadas de imaginería y con temáticas eclécticas de connotaciones surrealistas en piezas como “Subterranean Homesick blues”, “Maggie’ farm”, canción en la que se distanciaba del folk protesta, “She belongs to me”, “Love minus zero”, “Bob Dylan’s 115th dream”, “Gates of Eden”, “It’s alright, ma, I’m only bleeding”, “It’s all over now, baby blue” o la propia “Mr. Tambourine man”.

El tránsito al campo eléctrico y abrazo de tendencias más blues, R&B y trazos rock se materializó totalmente en dos trabajos esenciales de su extensa carrera: “Highway 61 revisited” (1965) y “Blonde on blonde” (1966), dos obras maestras que prolongaban su talento lírico y musical con clásicos de la talla de “Like a Rolling Stone” (su sencillo más exitoso comercialmente hablando, alcanzando el puesto número 2).

“Rainy day women #12 & 35”, “Visions of Johanna”, “I want you” o “Just like a woman”, temas (con el sencillo “Positively 4th Street”) en los cuales colaboró gente como Michael Bloomfield, Harvey Brooks, Al Kooper y los miembros de The Band, formación canadiense conocida hasta ese momento como The Hawks (acompañaban al rockero Ronnie Hawkins) que se convertiría en su grupo de acompañamiento en directo y con quienes giraría por el Reino Unido en 1966, siendo acusado de traidor de nuevo a la causa folk por sus seguidores británicos.

Esta gira fue recogida por las cámaras de D. A. Pennebaker en su documental “Eat the document”. La carrera de Bob Dylan alcanzaría en esos momentos su mayor penetración popular, ya que junto al merecido éxito de la crítica y la admiración de sus compañeros de profesión, sus discos grandes y sus sencillos cosecharían importantes resultados en ventas.

En pleno auge profesional un grave accidente de motocicleta acaecido en junio de 1966 en Bearsville, estado de Nueva York, pudo terminar trágicamente con su exitosa trayectoria. Por fortuna no sucedió así, aunque tras este excepcional período de inspiración compositiva, Bob Dylan se refugió durante un tiempo en su familia y en su hogar, determinado incluso a abandonar el negocio musical.

ºSu encuentro en una casa llamada Big Pink con sus compañeros The Hawks le estimuló de nuevo para grabar multitud de temas procedentes de la música más enraizadamente americana, el resultado fue el disco “The Basement Tapes”, que no sería publicado hasta 1975, aunque corrieron desde ese mismo instante multitud de copias piratas de las grabaciones entre Dylan y el grupo de Robbie Robertson.

A finales del 67 publicaron el disco “John Wesley Harding” (1967), un álbum repleto de country y folk que se encontraba al margen de las tendencias psicodélicas de la época (que le traían al fresco) y que desplegaba, parcialmente, una menor complejidad en sus letras que trabajos pretéritos, retomando el gusto de Dylan por la música tradicional.

El LP fue un éxito, alcanzando el número 1 en las listas británicas, gracias a temas como “All along the watchtower”, “Dear Landlord” o “I dreamed I saw St. Augustine”. El country continuó con “Nashville Skyline” (1969), disco en el que aparecía Johnny Cash y que contenía su gran canción “Lay lady lay”, uno de los temas más bellos de toda su carrera.

El comienzo de la década de los 70 no resultó positivo para Dylan, ya que su complaciente disco “Self Portrait” (1970) resultó mal recibido por la crítica, todo lo contrario que “New Morning” (1970), álbum que recuperaba para bien los buenos procederes del cantautor de Minnesotta.

En esa época diversificó sus tareas artísticas, publicando el libro “Tarántula” y apareciendo como actor al lado de Kris Kristofferson y James Coburn en el western de Sam Peckinpah “Pat Garret y Billy The Kid” (1973), para el que compuso la banda sonora, disco en el cual se encontraba el famoso sencillo “Knockin’ on heaven’s door”. También apareció en vivo cantando en el Concierto para Bangladesh, organizado por el exbeatle George Harrison.

Tras firmar con David Geffen y después de grabar en Asylum Records el innecesario “Dylan” (1973), un disco lleno de versiones, en la mitad del decenio Bob Dylan publicó una serie de meritorios discos comenzados con “Planet Waves” (1975), trabajo en el que volvía a colaborar con The Band y que le llevó a puestos muy altos en las listas de ventas.

Posteriormente llegarían el disco en vivo “Before the flood” (1974) y el esencial “Blood on the tracks” (1975), un Lp grabado para Columbia lleno de amargura personal que estaba marcado por el comienzo del traumático divorcio de Dylan con su esposa Sara. Este gran disco con temas como “Tangled up in blue”, “Idiot wind”, “Meet me in the morning” o “If you see her, say hello”, le llevó directamente al número 1 en ventas.

Más tarde comenzaría una larga gira bajo el nombre de Rolling Thunder Revue, en la que Dylan se encontraba acompañado por gente como Joan Baez, Roger McGuinn, Mick Ronson o el poeta Allen Ginsberg. Parte de sus actuaciones fueron recogidas en el album directo “Hard Rain” (1976).

Ese mismo año publicó un notable disco titulado “Desire” (1976), que incluía la canción “Hurricane”, homenaje al boxeador Rubin “Hurricane” Carter, injustamente detenido acusado de un asesinato que no había cometido. El Lp volvió a alcanzar el número 1.

En la parte final de los 70 y comienzos de los 80, Dylan publicaría varios discos de mediana calidad como “Street legal” (1978), “Slow train coming” (1979) -con la guitarra de Mark Knopfler- “Saved” (1980) y “Sot of love” (1981), estos tres últimos trabajos marcados por su conversión al cristianismo y temas religiosos.

Los bamboleos espiriturales de Bob Dylan le llevaron a dejar sus ideales cristianos y adoptar en 1983 el judaismo, justo antes de la publicación de “Infidels” (1983), trabajo producido al alimón con Knopfler y en el que aparecía el ex Rolling Stone Mick Taylor. En 1986 contrajo matrimonio con Carolyn Y. Dennis, de quien terminaría separándose en 1992.

Los restantes discos de Dylan en los 80 fueron las grabaciones de presentaciones env ivo: “Real live” (1984) y “Dylan & Dead” (1989) y los irregulares trabajos en estudio “Empire burlesque” (1985), “Knocked out loaded” (1986), “Down on the groove” (1988) y “Oh mercy” (1989). Por esta época giró con Tom Petty & The Heartbreakers y The Grateful Dead, además de grabar dos Lps con los Travelling Willburys.

En su última etapa continuó trabajando con bastante regularidad y tras discos bastante prescindibles con buenos temas como “Under the red sky” (1990), “Good as I been to you” (1991), “World gone wrong” (1993) o el directo grabado para la MTV “Umplugged” (1995) nos regaló dos excelentes muestras de un talento inagotable al tiempo como “Time out of mind” (1997) y “Love and Theft” (2001). “Modern Times” (2006), “Together Through Life” (2009) y “Tempest” (2012) son sus últimos discos.

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