Carlos Herrera, Convertido en el “Mesías” de Zitácuaro

Por Ricardo Rojas Rodríguez

Zitácuaro.- Un mesiánico Carlos Herrera Tello pidió licencia, este viernes, para separarse del cargo de alcalde y lanzarse a su propia aventura política, en busca de la candidatura a la diputación federal por el PRD. Lo curioso es que dio a entender que lo hizo por hacernos un favor a los zitacuarenses.

Es decir, Herrera Tello sería nuestro salvador, el que tendrá la facultad de, ya como diputado federal, abrir la llave de los recursos para Zitácuaro. Es un “sacrificio” para él, porque lo más cómodo sería quedarse a “disfrutar” de la alcaldía. En lugar de ello se “expondrá” a una nueva elección.

Y es que, según su propia filosofía y su forma de ver el mundo, él logró (con la ayuda de Silvano, repite a cada rato) “desarrollar” a Zitácuaro, traer miles de millones de pesos para invertir en obras.

Además, sin mostrar cifras, afirma que en sus dos años de trabajo hizo lo de 20 de anteriores administraciones. Enumerar sus “logros” sería tan largo que la edición completa del periódico no alcanzaría. Así de genial se cree a sí mismo Carlos Herrera Tello.

Y por eso va por más: Entendió que se gana más como político que como empresario. O, al menos, se puede ser político-empresario, que es la forma más fácil de amasar grandes fortunas.

Así que, ya que probó las mieles del poder, buscará otra posición, para no quedarse en la banca política ahora que está por terminarse su período como presidente municipal. La diputación federal es su objetivo y todo parece indicar que, al menos la candidatura, se le brindará en bandeja.

Esto, porque si bien es casi seguro que los candidatos del PRD serán respaldados por el PAN y Movimiento Ciudadano, partidos que se repartirán el “pastel”, también lo es que en Zitácuaro el partido de Silvano Aureoles tendrá poder de decisión.

Y si esto es así, como Herrera es el protegido del gobernador, no habrá duda que él será el favorecido por el “dedo” de Silvano para la diputación federal, como el caso de Rocío Beamonte para la alcaldía.

Sólo falta que los ciudadanos les demos el voto y/o que Carlos Herrera tenga la facilidad para comprar los votos suficientes para ganar la elección que se antoja complicada; en especial porque actualmente está en poder del PRI, partido que defenderá esta posición.

La cuestión es que Carlos Herrera se va “pero no se va”, como dijeron algunos regidores en la sesión en donde pidió licencia. Es decir, es obvio que echará mano de los recursos humanos y materiales del Ayuntamiento, para respaldar su campaña, y que el síndico Salvador Martínez sólo sea una figura decorativa, un títere.

Para ello, Herrera ha preparado una estrategia en la que pidió licencia no definitiva; es decir, dejó abierta la posibilidad de regresar cuando quiera. Esto permite que el síndico sea encargado del despacho de la alcaldía, pero no presidente sustituto.

Un alcalde sustituto es nombrado por el Congreso, cuando se tiene la seguridad de que el presidente que deja el cargo no va a regresar o va a tardar varios meses ausente. En este caso, a Carlos Herrera se le complicaría imponer a quien quedara en su cargo, porque tendría que negociarlo con los diputados locales.

En fin, al menos de forma temporal, Herrera ya puso los pies afuera de la alcaldía. Termina su era, la de “grandes logros”, pero también la de obras inconclusas y grandes inversiones en calles y pavimentaciones que hacen lindo el paisaje urbano pero no solucionan los grandes problemas de Zitácuaro…

La Cara de la Intolerancia

Por cierto, este Carlos Herrera Tello es muy, muy diferente a aquel que llegó a la alcaldía el primero de septiembre de 2015. Ese era todavía un empresario aliado de Silvano que estaba dispuesto a atender, a escuchar, a soportar la crítica del sector ciudadano que nunca lo aceptó.

Hoy es una persona altanera, soberbia, que no acepta señalamientos, observaciones y no tolera que lo cuestionen. Ahora sabemos por qué se alejó de los medios y las conferencias de prensa, aquellas que hacía cada semana cuando era candidato; cuando cualquier medio podía dialogar con él e intercambiar puntos de vista.

Ahora no. En la conferencia de presa a la que él mismo convocó para dar a conocer su decisión de buscar la candidatura a diputado se mostró intolerante. Tanto así que prácticamente todas las preguntas parecían molestarle; incluso aquellas que se hacían sin el afán de cuestionar su gestión.

Herrera Está casado con su propia versión de Zitácuaro, de su administración y de su “magnífico” trabajo. El que diga algo que lo contradiga está mal, actúa de mala fe y es un enemigo.

Durante los últimos meses se metió en una burbuja a la que sólo pueden acceder sus allegados, aquellos que sólo hablan bien de su gestión, aquellos que lo alaban. Y se quedó tan acostumbrado de ello que ya no ve más allá.

Con los medios mostró su cara intolerante. Este medio, obviamente, lo cuestionó. Se puso en duda los datos que daba sobre la liberalización del aguacate. Se le dijo que hablara como si ya hubiera ocurrido, cuando todavía se había publicado en el diario oficial de la federación; entonces, todavía no era un hecho, hasta que ello ocurriera.

Pero no lo tomó con agrado. Se molestó y acusó a este medio de no saber el proceso. Sin embargo, no era así. Tan sabíamos los pasos a seguir que por eso cuestionábamos su anuncio triunfalista, antes de tiempo.

Ya no contestó otra de las preguntas que le hicimos: No como político, sino como ciudadano, como ser humano de principios, ¿no le da vergüenza dejar el cargo antes de terminar?

Pero tampoco contestó las preguntas de los demás reporteros; inclusive, la de aquellos que siempre se han mostrado colaborativos con él. No es que se negara a responder, sino que hablaba de todo, menos de lo que se le pedía.

Es decir, le “daba la vuelta” a la pregunta y respondía cosas que no se le preguntaron. Pero, además, era evidente su molestia. Sobre todo, cuando se le cuestionó su política de Seguridad Pública, tan fallida que ni a sus aliados les convence.

Nunca aceptó que su policía no sirve, que no protege a los ciudadanos, que tolera a la delincuencia, que se ha apoderado de zonas de la ciudad. No. Herrera no ve esto, para él no existe la inseguridad.

Para él, su modelo es exitoso. Tanto, que hay empresas nuevas que se instalan en Zitácuaro y esa es una prueba irrebatible de que la policía sí sirve… Pero no en realidad, Carlos Herrera.

En fin. Este es el político mesiánico que irá a la Cámara de Diputados a traer carretadas de dinero para Zitácuaro. Supongamos que así fuera… ¿Lo hará gratis, sólo porque es una buena persona y se preocupa por su tierra?

¿Alianzas con el Diablo?

Durante la sesión de cabildo en la que Herrera pidió licencia a su cargo, los regidores cometieron el ridículo de deshacerse en elogios hacia el presidente, de alabarlo y alagarlo, con lo que el alcalde no cabía en sí de contento. Se sentía en la gloria.

¿Por qué el cabildo actúa así? ¿Por qué los regidores se arrastraron ante Carlos Herrera cuando a sus espaldas dicen totalmente lo contrario? ¿Qué hay a cambio de su vergonzosa actitud?

Lo que más sorprendió fue que Patricia Ramírez del Valle, regidora por el PRI, también se mostrara melosa y aduladora con el alcalde. Y es que usted debe de recordar que ella fue la esposa del exalcalde Juan Carlos Campos Ponce.

Durante la administración pasada ella encabezó el DIF Municipal y no enteró a la Tesorería los ingresos que la dependencia tenía. El propio Carlos Herrera la ha acusado de desviar esos recursos. Para él era el arquetipo de la corrupción. Era el diablo en persona.

Por ello, impidió que, ya como regidora, Patricia Ramírez recibiera una comisión. Le paga menos y la bloquea. A cambio, Ramírez vota en contra casi todas las propuestas de Herrera y critica sus intenciones. ¿Entonces?

En política, la forma es fondo. Y esta actitud mostrada, luego de tantas acusaciones y antecedentes de enfrentamiento hablan de una posible negociación. Herrera y Patricia Ramírez podrían haber acordado algo que les conviene a ambos, pero seguramente no a los zitacuarenses…

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