2018, Ambiciones Políticas por Delante

Por Ricardo Rojas Rodríguez

Zitácuaro.- 2017, año en el que las ambiciones políticas han pesado más que el beneficio social. El de los eternos conflictos estatales siguen sin resolverse a fondo. En el que las grandes obras que quedaron inconclusas terminarán igual. En el que el baño de sangre en Michoacán, producto del crimen organizado, retorna… Y las autodefensas también.

A nivel estatal, este año, el segundo del gobierno Silvanista, debió de ser el de la consolidación de las políticas sociales y el de la recuperación económica y de las grandes obras de infraestructura… Pero no.

Mucho tiempo se perdió en la especulación política sobre el futuro del gobernador Silvano Aureoles, quien jugaba al precandidato un día sí y el otro también. Muchos viajes a la Ciudad de México a reunirse con líderes perredistas y de otro tipo, para hacer acuerdos y amarres.

Al final de cuentas la dirigencia nacional del PRD le entregó la decisión al PAN y todos sus líderes tuvieron que disciplinarse, al estilo PRI, y quedarse con las ganas. Silvano aceptó quedarse tranquilo y se “bajó” de la contienda, no sin algo a cambio, creemos.

Pero, desafortunadamente esta decisión llegó hasta el mes de diciembre. Mientras, gran parte del año el mismo gabinete del gobernador y sus principales cuadros anduvieron desesperados por aprovechar el posible relevo para posicionarse mejor. Nada de esto sirvió.

No crea que Silvano se quedó tranquilo, después de su derrota, y se concentró en resolver los problemas del estado. No. Ahora le juega al “gran elector” con las candidaturas que su partido repartirá en todo el estado.

Mientras, este año Michoacán volvió a retroceder, en materia de seguridad. El argumento de que en todo el país se tiene el mismo problema no se lo cree nadie. Los grupos criminales salieron de las sombras y ahora, en Tierra Caliente, en el occidente y en el centro de la entidad libran una batalla por el control de las “plazas”.

Además, nuevamente siembran el terror entre la población de aquellos lugares. Las cifras indican que el número de muertos es similar o mayor al de los tiempos del dominio de los Caballeros Templarios.

La diferencia, ahora, es que el gobierno estatal no lo acepta y cierra los ojos a esta realidad. Los titulares de la Secretaría de Seguridad Pública y la Procuraduría michoacana ya están desgastados y no pueden dar más de sí. El gobernador debería de saberlo, pero insiste en sostenerlos a toda costa, pese a que no es lo mejor para la entidad.

Paralelamente, los conflictos sociales siguen sin resolverse. Los indígenas fueron el grupo social más castigado. No sólo se les recortó el presupuesto federal y estatal, lo que los vuelve a condenar a seguir con su pobreza ancestral, sino que se les reprimió en diversas ocasiones.

La cuestión magisterial es un cuento de nunca acabar. El sindicato “democrático” magisterial secuestró en varias ocasiones las carreteras del estado y asfixió la misma capital. La respuesta fue una dosis aumentada de represión, junto con “mesas de negociación” que parece que no resuelven nada.

En materia económica, aunque se habla de desarrollo e incremento en la actividad, lo cierto es que los michoacanos seguimos sumidos en una crisis que se refleja en nuestros bolsillos y en las mesas de los hogares.

Las obras de infraestructura que necesita el estado y que se han anunciado, se realizan a cuentagotas. Es más común que los trabajos se detengan de vez en vez, por falta de recursos económicos.

De hecho, la propia administración estatal está sumida en una crisis tan profunda que no ha permitido ni siquiera cubrir los salarios de sus trabajadores. Se sufre para pagar los aguinaldos y los adeudos con los empleados del Poder Ejecutivo.

Esto se ha traducido en constantes tomas de la Secretaría de Finanzas, para reclamar adeudos, y paros laborales para presionar por los pagos pendientes y el pago de los salarios devengados.

Mientras, pese a la renegociación de la gran deuda heredada, los números indican que no sólo no se ha logrado disminuir ni un poco, sino que ha incrementado. Este futuro incierto, en la primera parte del gobierno estatal, que debería de ser la de los grandes planes y obras.

Zitácuaro 2017

En Zitácuaro iniciamos este año con la esperanza de que lo iniciado en 2016 se concluyera y que la economía tomara rumbo. Pero no. El dinero no fluyó con la misma velocidad, ni en la cantidad que en 2016. De hecho, se notó una especie de estancamiento en lo económico y un retroceso en lo político.

Las obras grandes no se terminaron. La rehabilitación de la avenida Revolución, la de los más de 200 millones de pesos, no se termina. En los detalles faltantes se ha ido el año y repentinamente se cierra la circulación para concluir estos trabajos.

Inclusive, la ampliación de la autopista al Estado de México, tampoco se ha podido concluir, tras meses de trabajos y molestia a los automovilistas. Pero mientras los recursos comenzaron a escasear, el trato del alcalde y los funcionarios municipales hacia los ciudadanos comenzó a endurecerse.

Carlos Herrera, el presidente de las “puertas abiertas”, que quitó la puerta (valga la redundancia) de su oficina, para que todos pudieran ingresar, sin restricción, ya no quiere hablar con los ciudadanos que acuden a buscarlos.

Prácticamente no está en su oficina y concertar una cita con él es prácticamente imposible, por sus “múltiples” ocupaciones. Prácticamente pasó una tercera parte del año fuera. Su argumento fue que salía a “tocar puertas”. A gestionar. Pero el contacto con la gente se perdió.

Mientas más salía, Carlos Herrera se subía a su nube, a donde ya es imposible alcanzarlos y hacerlo bajar. Convencido de su “gran” administración, dejó la alcaldía para hacernos el favor de buscar la diputación federal.

El día de su despedida del cabildo, previamente hizo una conferencia de prensa en la que mostró una actitud de diva, que no soportaba ser molestado con preguntas “incómodas”. No se le podía tocar, porque ya no es un ser humano común, sino una eminencia, una divinidad.

Silvano le entregó la candidatura del PRD-PAN a la diputación federal en charola de plata. No tendrá que esforzarse ni desgastarse en una contienda interna. Pero el apoyo que tiene ya no es el mismo que hace 3 años. Su partido y su grupo también están disminuidos por el desencanto.

Herrera afirma que su administración será recordada por la mega-inversiones en obras y por la recuperación económica. Pero lo cierto es que algo que los zitacuarenses nunca olvidarán es la descomposición de la policía municipal. Aquella que sería la mejor de Michoacán, no es sino una herramienta de represión y de corrupción…

El próximo año los ciudadanos podrán expresarse por medio del voto. Esperemos que haya opciones que valgan la pena y que la gente no se deje comprar con dádivas que, a final de cuentas, son pagadas con dinero público. Ya veremos.

Primer Plano iniciará su pausa anual de fiestas navideñas y fin de año. Agradecemos su apoyo; en especial en los momentos difíciles de 2017, y por hacernos crecer aún más en la web y las redes sociales. La edición impresa termina este día. El descanso será breve, ya que nos volveremos a leer el miércoles 3 de enero de 2018.

Mientras, la edición web continuará activa y desde ahí les informaremos sobre las noticias importantes que se generen en estos días. Así que no nos desconectamos del todo y seguiremos adelante.

Y, sinceramente, les deseamos una feliz navidad. Descanse para que en 2018 luche porque sus sueños se hagan realidad; en especial aquellos que se soñamos despiertos. Un abrazo a nuestros lectores…

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