Yo no Olvido el año Viejo…

Por: Tayde González Arias

El año 2017, representó para muchos, tiempo de pérdida porque se adelantaron seres queridos quienes  ahora vivirán en forma de recuerdo en su corazón, seguramente también habrá los que no volverán a dejar sus propiedades en manos equivocadas con el aprendizaje que algunas veces el exceso de confianza deja. Como esos ejemplos hay tantos de lo que nos dejó el año viejo, con cosas buenas y malas a cuya experiencia sumaremos para seguir en mejor manera lo que venga.

El pasado anual, por otro lado también le enseñó a la comunidad, al pueblo a los cuidamos, pues haber pasado a un alta en los precios de los combustibles de más del 50%, que a su vez por añadidura sube el costo de vida en general, nos ha enseñado entre otras cosas a ser responsables en el uso del automóvil, adquirir alguno de menor cilindraje, usarlo menos o porque no, a caminar o usar medios alternos de transporte como la motoneta o la bicicleta, lo que no siempre es tan sencillo pues a la vez descubrimos como nuestras ciudades o pueblos, no están adaptados para que aquel que se proponga ser amigo del medio ambiente lo haga sin tener que hacerle de malabarista.

En este año subió el costo de vivir y con ello las esperanzas de hacerlo han de requerir un doble esfuerzo de ahí que los propósitos del 2018 deberán ser a la altura de los sueños, pero considerando que los requisitos para los créditos aumentarán, el empleo difícilmente sobrará y la demanda crecerá. Ante esos retos nos debemos proponer ser los mejores en lo que más amamos hacer, no renunciar por flojera a las metas, si no aferramos a ellas y entregar el sudor del alma y el entero corazón a aquello que amamos hacer para evitar terminar trabajando en lo que no nos agrada.

Nuestros metas y propósitos, seamos honestos, no solo dependen unilateralmente de nosotros, pues influyen factores en los que los otros están directamente inmiscuidos, por eso cuando mencionan que nos debemos a nosotros y no a los demás no es totalmente cierto, pues el mundo, los otros quienes están en nuestro alrededor podrían sumar a nuestros logros o restar.

No hemos de comenzar nada pensando en no concluirlo, ni sin que antes la dosis de entusiasmos motive su ejecución, peso si previsivamente tener certeza de que existen elementos que deben considerarse si el propósito es tener casa y el trabajo no es estable cuál podría ser el plan b, o si se tienen que hacer trasferencias con divisas internacionales, pensar en el dinámico juego del dólar frente al peso en el que desde hace tiempo el primero es quien se ha fortalecido.

Las metas que no se cumplieron por ser de largo plazo, exigen para su cumplimiento de disciplina y una inyección de entusiasmo ardiente que jamás deje caer en la imposibilidad de su cumplimento. Este país no puede caer en el desgano, el desgaste o la fatiga, y eso depende de cada uno de nosotros, por eso levantar la cara a ir de frente, tomar la herramienta y dirigirse al campo, a la empresa o cualquier área de trabajo es la mejor decisión ahora y siempre.

Procure este Año Nuevo, enamorarse de la vida, enfrentar lo mismo a la enfermedad que al olvido, la pereza o el desdén. Si amo y no le amaron, olvide, si ama y no lo saben, dígaselo, si tiende a ser criticado, el dolor es mayor cuando vive reprimido, si piensa que va a ser señalado, considere que hasta a los más grandes maestros lo fueron y son ejemplo en la vida.

El mayor propósito es ser nosotros mismos con cuantos defectos se nos formó y arrastramos y con los que debemos sortear y tratar de superarles, considerando que las virtudes que más allá de las ropas nos hacen únicos y ente cada uno le damos personalidad al mundo sentirnos orgullosos sin exagerar del papel que tenemos en la tierra como mujeres y hombres con capacidades y cualidades tales que preserven la raza que nos muestren humanos y nos ensalcen en lo sensible y divino. Vamos a proponernos vivir como hermanos que se aman, se molestan se perdonan y vuelven a comenzar, pero nunca se destruyen, se muerde o asesinan.

Cuando un barco parece hundirse es cuando más necesita de la participación de los tripulantes para seguir a flote, de modo que si parece que todo está perdido para alguno de nosotros seamos el hombro y el pañuelo que levante y limpie de las penas de la vida. Mi propósito será amarme en todo mi ser, ayudar a cuantos a mi acudan y aún aquellos que vea que lo necesiten, ser el hijo y la hija que merecen nuestros padres y nuestro país y si en esa tarea encuentro malas caras, modos o trabas, las ignoraré y sabré en todo momento tantear apegado a lo justo cuando me deba parar o seguir; estas podrían ser palabras y acciones que nos hagan recordar en la vida quien está primero y quienes después.

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