Precampaña a la Reelección con Recursos Públicos

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro.- Carlos Herrera Tello, alcalde de Zitácuaro, ha desplegado en los últimos días una campaña política pagada con recursos públicos. No se le puede llamar de otra forma a lo que hace para recorrer colonias y comunidades, en donde se presenta como el héroe que no es, en busca de que los ciudadanos lo voten para reelegirse.

Lo malo es que, en plena campaña para su reelección, Herrera Tello parece más alejado que nunca de la realidad que vive el municipio. No le interesa enfrentar problemas sino sólo acaparar los reflectores de sus actos preparados sólo para recibir aplausos. Mal.

Y en su empeño por quedar bien en sus redes sociales y boletines que emite el Ayuntamiento no tiene en cuenta lo que dice. Las declaraciones que dio en el fraccionamiento Mirador del Fresno I sonaron a burla a los vecinos del asentamiento El Fresno, que luchan por rescatar un espacio público que particulares quieren apropiarse.

Como lo menciona la información de esta edición de Primer Plano, el boletín de la oficina de Comunicación Social se titula: “Rescate de espacios públicos, prioridad del gobierno de Carlos Herrera”.

Este “compromiso” lo adquirió con vecinos de una colonia de clase media, mientras que en el fraccionamiento El Fresno, una zona popular, a los vecinos el alcalde ni los ve ni los oye. Como si no existieran.

Hemos seguido el problema de esta colonia, desde hace años: el fraccionamiento, hecho con las patas por empresarios inescrupulosos, consigna en el plano que una zona quedaría como área de donación al Ayuntamiento, como lo marca la ley.

Pero casi desde la fundación de este fraccionamiento, esa zona, de más de 2 mil metros cuadrados, que está frente a la avenida Morelia, una zona de importancia comercial, ha sido ambicionada por sujetos que se dedican a aprovecharse de propiedades “descuidadas”.

Los vecinos lo han defendido, porque saben que esa zona debe de ser utilizada en su beneficio, ya sea con la construcción de una escuela, una clínica o un parque. Parecía que ya había quedado claro que el predio era propiedad del Ayuntamiento, para destinarse a un fin social.

Pero no. Nuevamente hay quien intenta apropiarse de ella. Lo malo es que parece que hay contubernio con las autoridades municipales, que ante la oposición de los vecinos no quieren hacer nada. Pareciera que intentan darles tiempo a los invasores, para que cuando intervengan sea demasiado tarde.

Sí. Personajes relacionados con el alcalde y algunos funcionarios son los que han dado la cara como “dueños” del área común. Y por eso, Herrera, que en fraccionamientos de clase media se dice defensor de los espacios públicos, no voltea la mirada a este asentamiento popular.

Como que piensa que el defender a una docena de familias no le dará los mismos votos que solapar una invasión. O quizá está tan alejado de la realidad que no se ha dado cuenta de la lucha de los vecinos por evitar una injusticia.

Rodeado de aduladores, que es como le gusta ahora estar al alcalde Carlos Herrera, poco a poco se pierde de la realidad que vivimos los zitacuarenses. Malo para él y para su campaña, porque quienes lo aíslan le dañan.

Además, está la cuestión de aprovechar los recursos para promocionar su imagen de precandidato, lo que pone en desventaja a quienes serán sus rivales. Lástima que la ley es poco clara en este sentido, lo que es aprovechado a propósito por el exalcalde…

Silvano, Deudas Interminables y Berrinches

Desde que era candidato a la gubernatura, Silvano ya sabía que iba a heredar un estado endeudado, no sólo por los créditos con instituciones bancarias por miles de millones, sino también con proveedores, maestros y burócratas.

Lo sabía y no hizo nada por castigar a quienes desviaron enormes cantidades que llegaron al estado vía participaciones y créditos. No sólo ha sido lento en las investigaciones y la aplicación de la ley, sino también en recuperar el dinero robado.

Es obvio que los acreedores no le van a perdonar las deudas. Mucho menos si se trata de empleados que dependen de sus salarios y prestaciones para sostener a sus familias, que ya de por sí han sufrido por la crisis y la baja del poder adquisitivo.

Reiteramos: Silvano sabía de las deudas y de la falta de dinero. También estaba consciente de que tenía que pagar y que hay plazos para cubrir estos adeudos con la base trabajadora.

Pero, a pesar de ello no ha cumplido con los pagos de bonos, salarios y aguinaldos, como sí lo ha hecho con las instituciones bancarias, a las que además debe de cubrir intereses, lo que no hace con los trabajadores.

Es obvio que los trabajadores buscan que se les pague lo que se les debe. Y al escuchar promesas que no se cumplen, han emprendido acciones de protesta y le expresan al gobernador su inconformidad, cada que tienen oportunidad.

Ante ello, el gobernador ha respondido con molestia, con represión y con reproches a quienes lo único que buscan es que se les pague lo que se les debe. Nada más, ni nada menos. No pueden esperar, porque dependen de este dinero para su sustento. No es para ellos un negocio, como sí lo es para los bancos, a los que se les liquida puntualmente.

La represión ha sido la respuesta, en el caso de los maestros, quienes realizan las acciones más radicales y, pese a ello no han recibido el pago que reclaman. Además de no pagarles, Silvano les llamó locos:

“Un sector de la CNTE anda casadísimo con el Peje y con Morena y nosotros respetamos su preferencia política, siempre los locos se juntan, pero no tienen por qué afectar a la población que nada debe”, declaró el gobernador ante los medios.

También los acusa de haber recibido de anteriores gobiernos muchos privilegios y bonos que -según él- no se justifica. Podrá decir lo que quiera, pero lo que es un hecho es que tienen derecho a esos pagos, que les debe y no les ha liquidado. Así de fácil.

En el mismo caso están los trabajadores del estado. En esta semana, quienes ya de plano salieron a protestar, porque no aguantan más, son los empleados de la Secretaría de Salud estatal.

Los trabajadores aprovecharon un acto en el que Aureoles haría entrega de ambulancias a diversos municipios, para acudir a reclamarle personalmente. El gobernador se enfureció y aprovechó el micrófono para contraatacar. Les dijo que tenían “mala actitud” para cobrar y realizar paros.

Agregó que, con todo y ello, les va a pagar… Aunque no dijo cuándo. Claro que molesta que los trabajadores tengan que dejar sus centros de trabajo, pero es peor que lo hagan porque el gobierno no les paga lo que les debe.

Por cierto, a los trabajadores de la Secretaría de Salud en el estado se les deben 80 millones de pesos en salarios no pagados. El titular de la dependencia, Elías Ibarra, afirmó que el déficit se generó porque en el pasado se contrataron empleados “masivamente”, sin tener dinero.

Sin embargo, ¿los trabajadores tienen la culpa de que los hayan contratado? ¿Deben de regalar su trabajo, sólo porque los encargados de tomar las decisiones fueron irresponsables y desorganizados?

En este tema, la duda es: Si se realizó contratación masiva de personal de Salud, ¿por qué no hay personal suficiente en hospitales y Centros de Salud del estado? ¿Dónde labora este personal “excesivo”?

Las Víctimas Tienen la Culpa

Por último, el último escándalo de la inseguridad que priva en Michoacán y que el gobierno no ve, se registró el domingo pasado, cuando parte del convoy de la precandidata independiente indígena, Marichuy Patricio, fue atacado por grupos armados.

Como el contingente de la candidata ya había pasado y sólo alcanzaron a asaltar al vehículo de atrás, donde iban periodistas, el gobierno del estado se adelantó a afirmar que el ataque no fue contra Marichuy, como si con eso el caso fuera menos grave.

Luego, una declaración más peregrina fue el echarles la culpa a los periodistas de haber sido asaltados: El gobierno dijo que los sujetos armados los habían asaltados porque los comunicadores les tomaron fotos y los había hecho enojar. Válgame.

Comments

comentarios