Ataca Policía a la Prensa, Ancianos y Menores de Edad

Zitácuaro.- La Policía Michoacán atacó a la prensa, adultos mayores y menores de edad, y realizó detenciones ilegales, como parte de su “batalla” contra los profesores que protestan en demanda del pago de los adeudos que el gobierno del estado tiene con ellos.

Este es el relato de Luis Javier Contreras Vázquez, reportero de El Despertar, quien fue detenido por la policía, en su operativo del pasado miércoles en San Felipe. El comunicador describe cómo la policía, sin mediar palabra, atacó a los ciudadanos que se solidarizaron con la lucha de los maestros y los detuvo sin sentido.

Indica que él llegó a la protesta aproximadamente a las 9:45 de la mañana. Ciudadanos realizaban bloqueos intermitentes de la carretera, para apoyar la lucha de los maestros. El periodista se colocó en un punto cercano, para ser testigo de los hechos y elaborar su reporte.

Comenzó a transmitir con su teléfono celular, cuando se aproximaban unas patrullas al lugar. Al llegar, los policías se bajaron y, sin advertencia alguno, atacaron a la gente, para dispersarla. Usaban sus escudos y sus macanas para abrirse paso.

Asimismo, comenzaron a hacer detenciones. Dijo que los policías llegaron a donde estaba él y Alejandro Carrillo, quien trabaja para Gobernación. A ambos los detuvieron, pero a su acompañante lo soltaron cuando se identificó.

Señala que él les gritó que era de prensa. Le pidieron que se identificara, lo que hizo. Pero a pesar de ello, lo subieron detenido a una patrulla. No le hicieron caso. Las patrullas enfilaron rumbo a Tuxpan.

Entre las 12 personas que detuvieron en San Felipe (seis mujeres y seis hombres) había dos ancianas. Una de ellas, con problemas de diabetes, que se le complicaron con el susto. Además, dos mujeres, menores de edad. Ninguno de ellos era maestro ni integrante de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (Cnte).

Contreras comenta que en el camino les decía a los policías que le permitieran hacer una llamada, porque, aunque tenía su teléfono, no le dejaban usarlo. Agrega que los elementos que lo llevaron trabajan en Zitácuaro y lo conocían. A pesar de ello, no le permitían moverse.

Ya en Tuxpan, las patrullas se detuvieron y le dieron permiso de mandar mensajes, pero nada de llamadas. Entonces avisó a su director y familiares. Ahí bajaron a los 12 detenidos de San Felipe y les sacaron fotos. Ahí se acercó al comandante regional, quien -le dijeron los elementos- era el único que podía ordenar que se le liberara.

El comandante le volvió a tomar fotos y le pidió su acreditación de prensa. Luego hizo una llamada. Al terminar le dijo que no lo podía soltar, porque él había reportado que llevaba 12 detenidos y eran los que tenía que entregar.

De ahí, los detenidos son llevados a Maravatío. Ahí pararon en el bloqueo que maestros realizaban en ese municipio. El chofer de la patrulla se dirigiría a la Dirección de Seguridad Pública de esa localidad.

Pero se perdió y cuando había recorrido unos 30 kilómetros de la autopista, se regresó. Entró a Maravatío, pero se volvió a perder. Ya para entonces, el director de El Despertar había presionado para que lo liberaran. En la comandancia, un elemento pregunta por él y otro detenido de nombre Joaquín.

A ambos los bajaron en la comandancia y les dan trato de periodistas, a pesar de que el otro detenido no lo era. Nuevamente les piden sus datos y les toman fotos y les dijeron que los dejarían ir, pero que se regresarían a Zitácuaro por su cuenta.

Pero más tarde los pasan a la oficina de la comandancia y luego los suben a una patrulla que se los llevaría de regreso. Sin embargo, la unidad se detiene nuevamente en el bloqueo de los maestros. Ahí, nuevamente Luis Contreras habló con el comandante regional, quien le dejó usar su teléfono.

Entonces pudo avisar en dónde estaba y de su situación. Luego, la patrulla los lleva a San Felipe. Pero ahí, en la protesta que los habitantes realizaron para que liberaran a los detenidos, nuevamente le dieron trato de detenido y no le permitieron hablar por teléfono.

Parecía que no se comunicaban, porque nuevamente le tenían arrestado. Sólo hasta que un nuevo elemento se acercó a la patrulla en la que aguardaba y preguntó que quién era periodista, se lo llevó, junto con Joaquín, y lo subieron a un helicóptero.

No obstante, la nave no despegaba. Luego de 40 minutos, el piloto se desesperó y apagó el helicóptero. Más tarde, recibió instrucciones y despegó. La aeronave lo llevó de San Felipe a los terrenos de la feria.

Pero antes de despegar, un elemento hablaba por teléfono y luego le pasó la llamada. Era el subsecretario de Seguridad Pública, quien le pidió una disculpa por su detención. Y le dijo que su error había sido no identificarse.

Luis le dijo que eso era falso, que sí se había identificado desde el principio. “Incluso, se lo recalqué”. Cuando llegaron a la feria y lo dejaron ahí, fue cuando al fin se sintió libre, porque en el helicóptero todavía se sentía detenido, comenta.

El periodista critica la actuación de la policía, porque cuando llegaron por la mañana a la protesta, ni siguiera intentaron dialogar con los manifestantes. Señala que en los boletines del gobierno del estado afirman que hablaron con los inconformes, pero esto no es cierto.

No hubo sentido común en la policía. “Se supone que su combate es contra la Cnte, pero ninguno de los detenidos era de esa organización”. Agrega que la gente no opuso ninguna resistencia. Cuando los elementos los atacaron, los vecinos de San Felipe sólo se replegaron y comenzaron a cantar el himno nacional. Aun así los atacaron y detuvieron.

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