Ayuntamiento Abandonado y Candidatos del PRI

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro.- Estos días, la agenda del alcalde Carlos Herrera Tello fue encabezar reuniones para combatir la obesidad. Además, estuvo en la puesta en marcha de la escuela de policías y el programa de despensas para adultos. Todo esto, en Morelia. Mientras, en la administración municipal, en Zitácuaro, han una especie de “vacío”.

Ya estamos casi a finales de febrero, el segundo mes del año, y las acciones importantes, las obras y los programas están en “suspenso”. La feria terminó, junto con sus cifras “maquilladas”, y los ciudadanos aún estamos en espera de que inicie el gobierno municipal.

Los problemas no descansan y están muchos conflictos sin resolver. Incluido el del terreno propiedad del municipio, que está a punto de ser invadido por sus “dueños”, sin que al síndico, Salvador Martínez del Río, responsable de rescatar las propiedades del Ayuntamiento, le importe un carajo.

Aun no se ha publicado el programa de obras 2018. En consecuencia, no se ha iniciado ninguna acción nueva. De hecho, algunas de las que se iniciaron el año pasado no se han terminado, pero se trabaja con tal lentitud que parecen eternas.

Los planes, los programas, ¿dónde están? Hay ausencia de actividades. A esta administración le restan sólo seis meses de vida y parece que hay la intención de llevársela de a “muertito” en lo que se agota el tiempo.

Mientras, el alcalde se encarga de acudir sólo a eventos en los que habrá reflectores y presumir sus grandes “logros”, mientras transcurre el mes y medio que le queda en el cargo, si es que va a participar en la reelección, como lo ha anunciado.

No hace nada, ni siquiera a su favor. En esta edición volvemos a destacar el problema de la construcción de la empacadora de zarzamora, cuya obra fue confiada por los productores al entonces subdirector de Desarrollo Rural, Raúl Romero Alcántar, quien los defraudó.

El alcalde, enterado de las corruptelas cometidas por su funcionario, no metió ni un dedo para defender a los productores. Al contrario, nombró al presunto delincuente como director de Desarrollo Rural.

Inexplicablemente, en lugar de castigarlo, deslindarse de él y mostrar solidaridad con los productores, solapó al acusado y lo premió con un cargo mejor. Y ahí sigue, por lo que no es raro que los zarzamoreros sospechen que el alcalde está implicado en el fraude.

Esto afecta la imagen del alcalde, sin que, al parecer, le importe que lo relacionen con el funcionario acusado de aprovecharse de los agricultores. Así de alejado de la realidad parece estar.

Y este abandono en el que tiene la presidencia al municipio se refleje en el repunte de la delincuencia, nuevamente, en otras zonas de la ciudad; en especial, el sur, que incluye las colonias de El Moral, La Joya y Los Fresnos.

El cambio del director de Seguridad Pública no se ha reflejado en un cambio del actuar de la Policía Municipal. La delincuencia continúa desatada, sin que haya un plan para contener el robo, que es la principal problemática de Zitácuaro.

Así el municipio, mientras la actividad más importante del alcalde Carlos Herrera Tello, de acuerdo a boletín de la Coordinación de Comunicación Social, es la reunión para combatir la diabetes, la hipertensión y la obesidad en todo el estado, desde Morelia…

Pronunciamiento Contra Herrera

Por cierto, los efectos de la denuncia penal que el alcalde emprendió contra el medio informativo Contramuro, de la capital del estado, continúan. Este jueves se trató ese tema en la Cámara de Diputados federal, en donde el legislador michoacano, Omar Noe Bernardino Vargas, hizo un pronunciamiento en el pleno.

El diputado priista, al hacer uso del micrófono, desde su curul, dijo:

“Cómo es posible que un alcalde emanado del PRD, que su partido enarbola los principios de libertad de expresión, presente querellas ante un medio de comunicación, no lo podemos permitir”.

Y agregó que Carlos Herrera utiliza recursos “legaloides para presentar una querella ante un medio de comunicación que lo evidenció por actos de corrupción, violentando en todo momento el principio de libertad de expresión”.

Aquí todavía nos preguntamos: ¿Quién aconsejó al alcalde Carlos Herrera que presentar una denuncia penal por un medio que publicó información basada en documentos oficiales era buena idea?

Y, lo más importante: ¿Qué espera lograr el presidente con esta demanda? ¿Acallar a los críticos? ¿Qué le pidan perdón? ¿Obtendrá más votos con esta estrategia legal?

Lo curioso es que uno de los “logros” que presume el alcalde zitacuarense es que los medios de comunicación pueden expresarse con toda libertad, sin ser castigados por ellos, como en el “pasado violento”… en fin…

PRI, Candidatos

Se les llama precandidatos, pero desde el miércoles, Catalina Argüello Flores y Leopoldo Martínez Morales son, de facto, los candidatos del PRI a la diputación local y a la alcaldía de Zitácuaro.

Ellos tendrán el reto de “recuperar” ambos cargos, actualmente en manos de la oposición y que en algún tiempo fueron posesiones casi exclusivamente para sus militantes. La tarea no será fácil, en estos tiempos en los que a nivel nacional el tricolor aparece en tercer lugar de preferencias.

Los candidatos no sólo deben de realizar una campaña de convencimiento amplia, sino aceitar la maquinaria partidista, porque cualquier división podría favorecer a los abanderados de los otros partidos, como sucedió en la elección de hace 3 años.

Pero, para ello, el partido también tiene que lanzar a sus mejores hombres, que tengan una imagen limpia ante la sociedad y la habilidad de convencer a los ciudadanos que desconfían de los partidos y los políticos. ¿Será este el caso?

Veamos: Leopoldo Martínez Morales, hijo del exalcalde del mismo nombre, es un empresario que se desenvuelve bien en ese ambiente de negocios y que ha ocupado varios cargos en organizaciones de ese tipo.

En política ha participado poco. Ocupó la Dirección de Fomento Económico en la administración de Juan Carlos Campos Ponce, y a pesar del “lodo” que ensució a muchos integrantes de ese gobierno, Martínez salió bien librado y con una buena imagen.

Sin embargo, su reto será convencer a los electores de que él no es uno más, para lo que le ayuda el hecho de que la mayor parte de su carrera la ha realizado en el sector privado y no ha vivido de la política. Aunque en este sentido podría afectarle la mala fama de nepotismo que creó su padre cuando fue alcalde.

Además, tendrá que unir a los grupos priistas de Zitácuaro para trabajar de forma conjunta para reunir votos para su causa, cosa que parece complicada, porque la forma en la que se designó a los candidatos dejó heridas en algunos. Ya veremos qué logra hacer Leopoldo Martínez.

El caso de Catalina Argüello Flores es inexplicable: ¿Cómo obtuvo la candidatura sobre aspirantes que tenían más trabajo partidista y, se pudiera decir, méritos? ¿Qué fue lo que ponderó la dirigencia priista para considerar que era su mejor apuesta? Son preguntas sin respuesta.

De Catalina sabemos poco: Sólo que participó en la administración municipal de Antonio Ixtláhuac Orihuela como una invisible directora del Instituto de la Juventud, organismo que fue creado, precisamente, en ese gobierno.

Argüello era consentida por Ixtláhuac, porque a pesar de que pocas veces se le veía en su oficina y fueron mínimas las acciones que realizó a favor de los jóvenes, nunca se le despidió.

Después no se supo más de ella, en la vida pública, hasta que se registró como aspirante a la candidatura a la diputación local, misma que se le entregó en bandeja. ¿Cómo va a ganar la elección si tiene poca (o casi nada) experiencia política? Se desconoce.

Por cierto, en su perfil de Facebook tampoco hay mucha información de ella, pero sí un dato interesante: comenzó a estudiar en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Michoacana el año pasado.

Es decir, pretende ser legisladora, pero ella apenas cursa el segundo año de la carrera de leyes, en Morelia. ¿Es ese el perfil idóneo de un candidato a diputado? ¿Qué dirán los electores zitacuarenses al respecto?

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