Termina Temporada de la Monarca en los Bosques del Oriente

Zitácuaro. – En los bosques de pino y oyamel ubicados a cerca de 3 mil metros sobre el nivel de mar la temperatura ya rebasa los 25 grados. Las plantas comienzan a florecer y las mariposas se han ido. Una temporada más culminó y los santuarios cerraron sus puertas.

Fue una buena temporada, afirma Homero Gómez González, comisariado ejidal de El Rosario, en donde se ubica el santuario más grande de México. Los visitantes, aquí, fueron más de 130 mil.

Cada fin de semana, el área de estacionamiento era insuficiente. Las escalinatas para subir a la zona de hibernación eran un hervidero de gente. Diversas zonas de la República y distintas nacionalidades se mezclaban con un solo objetivo: observar el fenómeno natural de la mariposa que viaja casi 5 mil kilómetros para descansar en estos bosques.

Hoy están solitarios, aunque aún guarden el eco de los aleteos de millones y millones de mariposas y de las risas de los niños y la sorpresa de la gente al observar el vuelo de las monarcas, como una danza milenaria.

Tuvimos éxito, a pesar de la falta de promoción de parte de la Secretaría de Turismo del estado, añade Homero Gómez, a manera de reproche. Dice que la dependencia sólo se acordó de la mariposa la última semana y que destinó una mínima parte del presupuesto.

Sin embargo, recuerda que los ejidatarios y los prestadores de servicios turísticos tuvieron que ingeniárselas para hacer promoción con sus propios recursos. Esto, a través de folletos que ellos mismos elaboraron y repartieron en agencias de viajes del centro del país.

Además, gracias a las redes sociales, que ayudaron a contactar a los interesados en visitar a las mariposas y orientarlos. Luego, fueron los mismos visitantes los que sirvieron de promotores, al “colgar” sus videos y hablar en Twitter y Facebook de sus experiencias y vivencias.

Hace una semana que las últimas mariposas se fueron. Sin embargo, la mayoría se adelantaron al viaje y ya están en Texas, en donde hacen una parada para reproducirse y, ya con su descendencia, continuarán su viaje al norte de Estados Unidos y el sur de Canadá, en donde se dispersarán en grandes zonas boscosas.

El clima ayudó a que se fueron antes de lo normal. Esta temporada de hibernación no hubo ninguna helada, ni lluvias, ni nieve que dañara a la mariposa. Se fue de los bosques y comienza la espera para su regreso, de nuevo.

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