El Preludio de la Campaña Electoral en Zitácuaro

Por M. en D. Joaquín R. Benítez V.

“El mago hizo un gesto y desapareció el hambre, hizo otro gesto y desapareció la injusticia, hizo otro gesto y se acabó la guerra. El político hizo un gesto y desapareció el mago”. Woody Allen (escritor, director, dramaturgo y humorista estadounidense).

Las planillas de las diferentes coaliciones y partidos políticos, que pretenden integrar el próximo gobierno de Zitácuaro resultaron decepcionantes (salvo una que otra excepción), pues nuevamente dejaron fuera a las personas que representan verdaderamente a los sectores de la sociedad o han luchado por nuevos mecanismos de participación del pueblo en las decisiones gubernamentales.

Como siempre se impusieron los acuerdos cupulares, se privilegiaron grupos de poder o lazos familiares, todo en aras de ser partícipes en el reparto de las finanzas públicas del municipio; casi ninguno de los diferentes integrantes de planillas han tenido un trabajo desinteresado por ayudar a la comunidad zitacuarense a mejorar su nivel de vida y su desarrollo económico, político y de su entorno.

Quienes han repartido cobijas, despensas y materiales de construcción (con dinero del erario o mediante programas gubernamentales) sólo han dado un paliativo (calmante) a los graves problemas de la pobreza y el desempleo; no buscan el progreso de la población pues de lo contrario perderían electores potenciales en su próxima aventura política, al final propician un circulo vicioso de codependencia (pobreza-voto).

La integración de las planillas es un indicio de lo que será la manera de gobernar en el próximo trienio: una continuación de las políticas municipales fallidas, las cuales no han generado empleos, inversión en infraestructura, atracción del turismo, mejores hospitales y niveles de salud, seguridad y el progreso de los zitacuarenses; todo parece indicar que se seguirán vendiendo espejitos a la sociedad.

No se duda que existan quienes tengan buenas intenciones para gobernar, quizá no puedan llegar a ocupar el espacio o quizá sí, pero no se puede gobernar sólo con la intención, se necesita saber de manera real y documentada los principales problemas del municipio, la situación financiera por la que atraviesa y si los excedentes de los recursos alcanzan para cumplir los proyectos que necesita Zitácuaro.

¿Cuáles serán los grandes proyectos que nos prometan en campaña los candidatos?, ¿nuevamente utilizarán el proyecto de la Presa del Bosque o la certificación de los productos del campo?, ¿volverán a prometer la construcción de un hospital de tercer nivel (especialidades) o un campus de la Universidad Michoacana?, ¿reiterarán las promesas de empleo, seguridad y desarrollo, pero sin las acciones efectivas para lograrlo?

La campaña de desprestigio será la constante, todos demostrarán que sus adversarios son corruptos e ineptos para el cargo, se seguirá fomentado el odio y desprestigio entre los partidarios de un bando y otro, cada uno se autoproclamara como paladín de la verdad y la justicia, cuando en realidad son parte de la corrupción que vociferan combatir.

Basta con preguntar ¿cómo llegó cada uno de los aspirantes a la posición por la cual están compitiendo?, ¿fue merecida y justa de acuerdo a lo que han hecho por el municipio?, ¿cuántos de los aspirantes fueron impuestos por el “grupo político” al que pertenecen?, ¿cuántos han sido servidores públicos y demostraron su incompetencia en el encargo?, ¿cuántos aprovecharon la coyuntura para postularse por un partido pero sin que comulguen con su ideología?, ¿cuánto fueron ungidos mediante el pago de favores políticos?

Quienes aspiran al cambio democrático del municipio no aparecen en las planillas, continúan con su ardua labor de luchar por los derechos de las minorías, por el accesos ciudadano a las decisiones gubernamental, por la igualdad social, la libertad, la fraternidad, el respeto al derecho ajeno, el ejercicio efectivo de los derechos y garantías, la transparencia, la rendición de cuentas y el combate a la corrupción.

La coalición o partido que resulté ganador debe terminar con la simulación y la trágica situación financiera heredada por todos los partidos políticos que han gobernado, no sólo con la promesa de campaña de bajarse lo sueldos, sino transparentado cómo se gasta el dinero de los zitacuarenses, eliminando los gastos personales de altos funcionarios, evitando engrosar la nómina municipal mediante la inclusión de trabajadores, que sin derechos, adquieren el carácter de sindicalizados (ello con contubernio del Sindicato Único de Empleados Municipales), dejando de inflar los costos de las obras públicas o triangulando los recursos públicos.

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