Nuevo Año, Mismas Promesas de Juan Carlos Campos

Ricardo Rojas Rodríguez*Zitácuaro.- Ya descartado por su propio partido para una candidatura, el alcalde Juan Carlos Campos Ponce jura que se quedará hasta el último día de su mandato a terminar… No le queda de otra. Pero ya se encontró un premio de consolación: los 60 millones de pesos que –afirma- le debe el gobierno del estado al municipio.

Esa es su nueva cruzada. En su primera entrevista del año, luego de su muy merecido (¿?) descanso, Campos Ponce se fue encima al gobierno del estado, porque no le ha “pagado” al municipio los millones y dice que irá a tomar la Casa del mandatario Salvador Jara Guerrero para obligarle a soltar el dinero.

Dijo eso y dijo muchas cosas sin sentido. Por ejemplo, que renovará el alumbrado público de Zitácuaro. Es decir, completará el proyecto que tuvo el primer año por el que pidió autorización al Congreso del Estado para pedir un crédito multimillonario para pagar a una empresa para que cambiara todas las lámparas viejas, por un sistema LED.

Sin embargo, lo que no dice el alcalde es que los diputados le negaron ese préstamo porque se dieron cuenta de que se trata de un fraude que una empresa realizaba a nivel nacional con diversos municipios (incluido Zitácuaro) para desviar millones. Y por eso no lo autorizaron. Ahora, intenta revivir ese viejo, fallido, nefasto, proyecto.

También afirma que este año cumplirá sus promesas de campaña y que hará muchas obras, que no parará. Señala que habrá las acciones para la zona urbana. Acciones que no se traducen en bienestar, porque se refiere, no a infraestructura necesaria, sino a lo mismo que ha hecho los últimos 2 años: repavimentar. Ese es el gran plan.

Es decir, tirar el dinero en las calles que no están en malas condiciones, que son de cemento, a las que les pone una capa de asfalto, que se deteriora en las primeras lluvias, pero que deja buenas ganancias.

Cierto: es la mejor forma de desviar millones. Lo dice y es capaz de hacerlo, porque los zitacuarenses no decimos nada y nos quedamos cruzados de brazos mientras nos dejan las calles peor de lo que estaban.

Por eso preocupa el hecho de que Campos Ponce se obsesione con el cobro de los “60 millones” (nunca ha aclarado de dónde sale esa cantidad, lo único que sabemos es que utiliza el adeudo como excusa para no pagar las facturas pendientes con los proveedores, desde 2013).

Y es que qué pasaría si el gobierno del estado acepta a darle el dinero. El cabildo no es capaz de vigilar que el recurso se aplique en beneficio de la ciudadanía, ni él va a decir cómo lo gastaría. En el mejor de los casos, entregaría cuentas cuando el recurso haya sido ejercido.

60 millones es una cantidad importante que, bien aplicada, podría servir para hacer una obra de impacto social, como las que nunca se han hecho en esta administración, en la que todo el dinero se ha ido en repavimentar y tapar hoyos.

Por ello, será totalmente negativo que se le entregara el dinero al alcalde que va de salida y realmente ya no tiene interés de hacer nada por los ciudadanos (si es que alguna vez lo tuvo).

Si ese dinero en realidad se le debe al municipio, estaría bien que se le entregara al próximo alcalde, que tomará posesión en septiembre, cuando incluso el presupuesto anual se habrá terminado y sólo le quedarán deudas.

Ojalá, porque si algo le preocupa en realidad al actual edil, creemos que es preparar su salida, cubrirse las espaldas y llevarse la suficiente reserva de efectivo para cualquier eventualidad que pudiera pasar.

Por cierto, este martes metieron a la cárcel al alcalde de Charapan, Vicente Pacheco Simón, por un cargo bien simpático: Enriquecimiento ilícito. Curiosamente, desde que tomó posesión, al presidente charapense le comenzó a ir mejor económicamente.

Además de darle trabajo a toda su familia, compró decenas de autos y propiedades, que no correspondían al dinero que ganaba de salario como alcalde. Es decir, los presidentes están bien pagados (en especial, el de Zitácuaro), pero aun así hay lujos que no se pueden dar.

Por si fuera poco, esas propiedades no estaban incluidas en su declaración patrimonial. Sus gobernados lo acusaban de desviar recursos, pero no eran escuchados. Quién sabe cómo le hicieron para que finalmente les hicieran caso, y resulta que la policía fue por el alcalde (quien en ese momento estaba en un hotel de lujo, en Morelia).

¿Se trata de una nueva política para combatir la corrupción de los gobernantes? No, porque en ese caso, las cárceles no alcanzarían. Sólo es un chivo expiatorio, un político en desgracia al que le tocó la de malas. Esas cosas nunca pasan en Zitácuaro…

Tiempos Políticos

Mientras en el PRI los aspirantes a la candidatura a la presidencia están a la espera de que la designación de su abanderado a la gubernatura les indique la “línea” a seguir, en el PAN la precampaña ha iniciado, aunque con cero actividades.

Los priístas necesitan saber si su candidato a gobernador será el zitacuarense Chon Orihuela o no, porque de ahí se desprenderían las demás designaciones, que tendrán que ser negociadas entre los grupos de poder. La “consulta a las bases” volverá a ser un mito.

Sólo así podrán terminar las especulaciones, que a veces ponen a Juan Carlos Orihuela como e inminente candidato a la alcaldía, en ocasiones a Amado Contreras, e inclusive a Leopoldo Martínez, ex funcionario municipal y quien podrá contar con el apoyo del actual alcalde.

Lo cierto es que nadie sabe a ciencia cierta quién será el que enfrente al inminente candidato del PRD, Carlos Herrera Tello, a quien gane la contienda interna del PAN, a la que se anotaron 3 planillas.

Ya que hablamos de Herrera, antes de medirse con los otros contendientes a la alcaldía, tiene una batalla igual o más difícil que librar: contra los propios perredistas, y aquellos que se sienten con poder para decidir quién integrará su planilla.

A pesar del apoyo de Silvano, que sería fundamental para evitar una contienda interna por la candidatura, desde ya siente las presiones de los mismos integrantes del grupo del diputado federal y de otras “tribus” que reclaman posiciones.

No es poca cosa, porque un regidor en Zitácuaro gana 50 mil pesos al mes, por no hacer nada. De hecho, muchos de ellos no se paran casi para nada en las oficinas del municipio.

Así que quien sea designado candidato a regidos uno o dos, dentro de la planilla, tiene segura la entrada a la próxima administración, sin hacer nada. Herrera quiere integrar a gente de su confianza, pero no será así de fácil.

El PAN es tema aparte. Se registraron tres planillas para la elección interna del próximo 8 de febrero. La dirigencia estatal decidió validarlas y tienen autorización para hacer precampaña desde el pasado lunes. Sin embargo, no pasó nada.

Se trata de una oportunidad de ir más allá del proselitismo con los propios militantes del partido. El “permiso” que otorga el Instituto Electoral puede usarse para difundir la imagen del precandidato abiertamente, en los medios masivos.

Así, de paso se puede lograr un posicionamiento con los futuros electores. Pero no ha sucedido. Ni Rosa María Salinas, ni Alberto Hope, ni Pedro León han hecho nada. Los 3 son políticos novatos, con casi nada de experiencia. Pero, para eso se metieron en esto. ¿No habrá nadie que los oriente?

Por su parte, quien ya se adelantó fue Abel Osorio Soto, quien desde la contienda anterior buscó una candidatura, sin éxito. Ahora aprovechará el resquicio que la ley electoral brinda y ya presentó su solicitud como independiente.

Llevó sus papeles, aparentemente cumpliría con los requisitos y, de recibir el aval del Instituto Electoral, será otro protagonista más del proceso electoral, que se antoja competido. Poco a poco, el panorama se aclara…

Comments

comentarios