Segundo Informe de Gobierno

Por Joaquín Benítez Vera

El día de ayer se llevó a cabo el segundo informe de gobierno del presidente municipal de Zitácuaro, Juan Carlos Herrera Tello, ello a través de una suntuosa ceremonia a la que se invitó al Gobernador del Estado de Michoacán, Secretarios de Estado, Diputados Federales y Locales, así como a presidentes municipales de la región, expresidentes e “invitados distinguidos”, todo ello con cargo al erario público.

Cual peón de ajedrez, Herrera Tello se desvivió en elogiar los supuestos apoyos económicos del gobernador Silvano Aureoles, los cuales han servido para el desarrollo del municipio; caudales de dinero que el Ejecutivo del Estado ha invertido pero sin que palpen en el día a día de los zitacuarenses, pues los dos tercios que van del trienio, el mismo ha sido parco y sombrío.

La máxima obra de la administración herrerense parece que será la rehabilitación de la avenida Revolución, la cual es buena para fomentar la imagen urbana del municipio, pero sus alcances no van más allá; las grandes obras de desarrollo ni si quiera asomaron en el segundo informe de gobierno, verbigracia, ¿dónde quedó el proyecto de la Presa del Bosque?, misma que si puede ser una obra detonante del desarrollo turístico de la región.

Después de dos años, se sigue viviendo en una mentira en la administración municipal, pintada de otro modo y color, pero en el fondo, la realidad de Zitácuaro sigue siendo lamentable: pobreza, delincuencia, falta de oportunidades, desempleo e injusticia; el municipio que dirige Herrera no difiere mucho del que en su momento encabezada Juan Carlos Campos, diferentes actores mismo escenario.

Pareciera que las innecesarias e intrascendentales obras públicas de esta administración, van dirigidas a justificar el gasto del raquítico presupuesto, claro que con el debido aumento de costos para hacer redituable la investidura presidencial; no tiene ningún sentido invertir en obra sino conlleva un beneficio personal para la clase gobernante municipal.

En el último año de esta administración poco importará cumplir los compromisos de campaña, si no se hizo durante dos largos años, ¿por qué en este último sería diferente?, parece que la alcalde no ha dejado de hacer proselitismo político, después de terminada su campaña su discurso fue igual, en ningún momento pasó del dicho a la acción, su estrategia se quedó en la verborrea discursiva, en la pensó que con sólo decirlo se haría realidad.

Juan Carlos Herrera, se olvidó de lo más importante: dejar de hablar para ponerse a trabajar; si bien dice haber ejecutado 232 obras se olvidó de realizar las de impacto y desarrollo, no basta contabilizar el bacheo de calles o el cambio de alumbrado las cuales sirven para desviar recursos públicos, al final de su administración espero que la rendición de cuentas y la transparencia sea como hoy la presume.

Cuando se escucha el segundo informe de gobierno pareciera que se habla de una utopía, de un municipio diferente, quizá de San Pedro Garza García en Nuevo León, pues el Zitácuaro que miles conocen no es ni una pincelada del descrito por el edil de Zitácuaro; al final siguen siendo los habitantes los que se convierten en los grandes perdedores, de nada sirven los programas de apoyo social, regalar despensas, tinacos, fertilizantes y láminas, todo eso sirve de paliativo en tanto no se generen fuentes de riqueza para la comunidad.

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