Los Gastos Excesivos de Campos

Ricardo Rojas Rodríguez*Zitácuaro.- Un gasto de 422 millones de pesos, en 2014, cuando sólo tenía autorizados 335 millones de pesos, por parte del alcalde Juan Carlos Campos Ponce, hacen sospechar de un gran desfalco a las arcas municipales, y de un mega desvío de recursos públicos.

¿Por qué el presidente gastó 87 millones de pesos de más? Lo más preocupantes: ¿De dónde los sacó, si el municipio no tiene dinero, está en crisis? Además: ¿A dónde fue a parar, si muchos planes, programas y acciones se suspendieron, en el 2014, por falta de dinero?

Esas y muchas obras explicaciones nos debe el presidente municipal, que está acostumbrado a actuar con total opacidad, como si el dinero del Ayuntamiento fuera de su propiedad, sin entregar cuentas de nada.

Los números no cuadran, y ese es un problema. Porque así, con una gran, excesiva deuda, Campos Ponce se retirará tranquilamente del cargo, a finales de agosto, y dejará e problema a su sucesor.

Nada pasará si goza con la impunidad total, que han sido el sello distintivo ante lo que ha hecho a lo largo de los pasados 3 años, en los que ha acentuado el atraso y el rezago en el que vive el municipio.

Basta de promesas incumplidas, de proyectos que se quedan en el aire, de mentiras. Es necesario que entregue cuentas, que transparente el manejo del recurso, que alguien le ponga freno a este desorden que él llama gobierno.

Los números, decíamos, no cuadran: El cabildo le autoriza gastar, en el 2014, 335 millones de pesos. Pero él, sin pedir autorización, eroga 422 millones. Es decir, 87 millones de pesos más. ¿De dónde los sacó y para qué los destinó?

Cierto que se obtuvieron más recursos que los mismos 335 millones de pesos esperados. Fue gracias a las participaciones y aportaciones, y no a que se generaran nuevos ingresos propios, que Campos Ponce recibió 39 millones de pesos extras.

Pero éstos no alcanzan para cubrir el exceso de gasto. Si hacemos las sumas y las restas, aun así se gastaron 47 millones de pesos de más. Reiteramos la pregunta: ¿En qué se utilizó estas decenas de millones de pesos de más?

Insistimos: los números no cuadran. Apenas el pasado mes de diciembre, en su tercer informe de gobierno, Campos Ponce afirmó que en el 2014 se gastaron “335 millones 248 mil 608 pesos con 25 centavos”.

¿Por qué, entonces, la cuenta pública del cuarto trimestre del año pasado dice 422 millones? ¿Qué en el último mes del 2014 el presidente desconocía que se había excedido con mucho en el gasto? O, ¿acaso nos mintió y manejó en el informe cifras alegres?

El Desvío

¿Por dónde se desvío el dinero? No lo sabemos, pero los propios documentos oficiales del Ayuntamiento nos pueden dar una pista más o menos posible. De acuerdo a análisis financieros, entre octubre y diciembre, el alcalde se gastó 112 millones de pesos en quién sabe qué pero lo justificó como inversión en obras.

Veamos: el análisis financiero de la contralora, al 30 de septiembre de 2014, indica que de los 80 millones de pesos que disponía para obras, sólo se habían erogado 54 millones de pesos; es decir, un sub ejercicio de 26 millones de pesos.

Pero 3 meses después, la cuenta pública del alcalde señala que se han gastado en obras, ¡166 millones de pesos! Vea lo absurdo de la situación: en 90 días realizó trabajos por más del trabajo que en 9 meses.

Traducido en hechos, se habrían aplicado 1.8 millones de pesos diarios, lo que se traduciría en un ritmo frenético de ejecución de obra, que se hubiera notado en todo el municipio, porque hubiera marcado una diferencia.

Pero no. La realidad es que no se han concluido el total de las obras programadas. Es más, se cancelaron algunas del medio rural, especialmente en la tenencia de Aputzio de Juárez, porque no llegó el dinero de la obra convenida.

Nuevamente, los números no cuadran: El presupuesto autorizado por el cabildo, para 2014, destinaba 92 millones 573 mil 722.62 pesos a las obras públicas. En su tercer informe, el alcalde afirma que destinó a este rubro sólo 61 millones 572 mil 920 pesos; es decir, le “sobraron” 31 millones de pesos.

Pero la cuenta pública del cuarto trimestre del año dice que, al 31 de diciembre de 2014, gastó en obras públicas 166 millones 728 mil 524.14 pesos; esto es, 74 millones 154 mil 801 pesos. ¿Cuál es la verdad? ¿Dónde está el dinero?

A Campos Ponce el tiempo se le acaba. En 7 meses tendrá que entregar el cargo y, con ello, dar cuentas a su sucesor. Quizá por ello se esfuerza tanto en heredar el puesto a alguien que le tape su cochinero. Y el problema, como siempre, es que quienes vamos a pagar los “platos rotos” somos los ciudadanos…

La Rebelión del “Pollo”

En su afán de ser, a toda costa, el candidato designado de su partido a la presidencia municipal, Juan Carlos Orihuela Tello se ha comportado como niño malcriado y ha montado una rebelión, además de amagar con renunciar al PRI si no le dan lo que pide.

Sin embargo, el problema es que, indirectamente, el más afectado con su conducta será su propio tío, Chon Orihuela, el virtual candidato priista a la gubernatura, quien hace esfuerzos por unificar a los grupos que no quedaron conformen con su designación.

El tricolor, es justo decirlo, está hecho pedazos. No es nuevo, la intervención del gobierno federal y el comisionado dejaron en claro que había dos tipos de priístas: los malos, que estaban en el gobierno estatal y se habían coludido con el crimen, y los otros, los que habían quedado fuera de los cargos y ahora reclamaban posiciones.

Hay quienes en el mismo PRI dudan de la fortaleza de Chon y de sus posibilidades de triunfo. Por ello, Orihuela necesita aplicar una urgente “operación cicatriz”, para unificar a su partido.

Pero lo que su sobrino hace en Zitácuaro, la propia tierra del candidato a gobernador, en nada abonan a esta unificación. Por el contrario, han comenzado a ahondar la división que existe en el priismo de este municipio.

Es claro que ni la dirigencia nacional, ni la estatal, saben qué hacer con el partido. Se les ha salido de las manos el control. Y no es sólo Zitácuaro, sino varias regiones del estado, en donde la lucha por las candidaturas, por los “huesos”, ha provocado “fuego amigo”.

Y pareciera que no hay autoridad ni orden para aplicar el tradicional método de la disciplina, que consiste en que el priista con más poder (el presidente de la República, el gobernador o el candidato al puesto más alto) decide quienes van y los demás se callan.

En el caso de nuestro municipio, el pleito no es por servir a Zitácuaro. No, el fin no es tan noble. Se trata de pelear por el poder, por el dinero. Por los (acabamos de mencionarlo) los más de 400 millones de pesos que se pueden gastar cada año y hacer con ellos casi lo que se quiera.

¿Qué va a pasar con la elección priísta a la presidencia municipal? ¿Habrá un llamado al orden? ¿Se le dará a Juan Carlos Orihuela la candidatura? Y si no, ¿cumplirá su amenaza de renunciar al PRI? ¿Qué va hacer Chon con su sobrino? En los próximos días sabremos el desenlace de esta trágica historia.

Lo único de cierto es que esta situación es que el partido terminará fracturado. Y esto pone contentos a los de enfrente (léase, PRD), porque un candidato priista débil será un blanco fácil…

Por cierto, de entre todas las candidaturas a disputarse en Zitácuaro (alcaldías, y diputaciones), la única definida sin duda es la de Alfredo Vilchis Alvarado, quien en este momento va solo por la diputación local.

En el PAN no se ha definido y en el PRD tampoco, porque tienen la esperanza de hacer alianza con el PT, lo que cambiaría el panorama para los actuales precandidatos del Sol Azteca.

Y, mientras tanto, Vilchis ha comenzado a recorrer los municipios del distrito y platicar con los liderazgos de su partido, en una especie de precampaña en la que todos saben que él es el ungido.

¿Esto le dará alguna ventaja en la elección constitucional? Si tomamos en cuenta de que el PRI nunca ha perdido la diputación local, entonces, definitivamente sí lo coloca a la delantera…

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