Resultó un Engaño Construcción de la Empresa Canadiense

Zitácuaro.- A la primera piedra, colocada el 28 de noviembre pasado en lo que se anunció como el Parque Industrial Mexcan, no siguió una segunda; menos una tercera. Actualmente, el terreno donado por el Ayuntamiento de Zitácuaro, está vacío. No hay nada, ni siquiera esa “primera piedra”.

El parque industrial que procesaría productos agropecuarios fue un proyecto impulsado por un empresario canadiense que provocó polémica. Primero, porque el alcalde Juan Carlos Campos Ponce le entregó el terreno que costó 4 millones de pesos y que se adquirió para construir el nuevo panteón que requiere el municipio.

Después, porque la empresa fue registrada días antes de dar el predio en comodato, con domicilio fiscal inexistente, en esta ciudad, lo que provocó sospechas de regidores. Además, causó más dudas el hecho de que nunca se dio a conocer el proyecto concreto, la inversión y quiénes eran los socios capitalistas.

Aun así, el 28 de noviembre, en el terreno ubicado en la tenencia de San Felipe, se llevó a cabo la ceremonia de colocación de la “primera piedra” del Parque Industrial Mexcan.

El gobernador, Salvador Jara Guerrero, estuvo presente, pero no se quedó al evento, sólo dio un mensaje breve y se retiró, con lo que muchos de los asistentes también optaron por irse y dejar al empresario Francois Joly y al alcalde Juan Carlos Campos Ponce, solos.

La primera piedra se colocó encima de una tarima de madera, con un poco de cemento. Luego el propio presidente anunció que en esta obra se invertirían 134 millones de pesos, y se crearía “la cifra histórica” de 400 empleos directos y 250 temporales.

Pero luego del 28 de noviembre, la carpa colocada a medio terreno para el evento fue retirada. La construcción anunciada no inició. De hecho, ese día no había maquinaria, ni material para construcción, ni obreros listos a iniciar.

Ni ahora, dos meses después. El terreno sigue vacío. El acceso está bloqueado por una reja con un candado, que era la entrada al rancho que existía en este lugar antes de que la presidencia comprara el predio.

Se desconoce cuándo comenzará la obra. La “primera piedra” ya no está tampoco. Se la llevaron, al igual que la tarima en donde se le colocó. No hay nadie, ni siquiera para cuidar el terreno.

La casona de lo que fue el rancho luce desvalijada: le quitaron las ventanas y todos los acabados e instalaciones que fue posible arrancar. Sólo quedaron las paredes y el techo que quizá no le han interesado a nadie.

El propio empresario canadiense, que durante la gestión del terreno y a lo largo del 2014 estaba presente de tiempo completo en la presidencia y cada evento municipal, ha no está. No se le ha visto en este año. Así que no hay certeza de lo que pasará…

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