Examen Toxicológico a Jóvenes, Ilegal por Donde se le Vea

Zitácuaro.- De forma ilegal, indebida e injusta, la dirección del Centro de Bachillerato Tecnológico, Industrial y de Servicios (Cbist) 162 criminalizó a todos sus alumnos, al acusados de drogadictos (lo que es casi sinónimo de malvivientes). Y son los jóvenes los que deben de comprobar que no son culpables, mediante el examen toxicológico.

En una total contradicción el principio del derecho, que establece que nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario, el señalamiento acaba con el fundamento del Nuevo Sistema de Justicia, que se basa en la presunción de inocencia.

Asimismo, el derecho establece que quien acusa tiene la obligación de probar. Pero, en este caso, no. El Cbtis 162, plantel Zitácuaro, incrimina a todos sus alumnos como drogadictos y son ellos los que tienen que demostrar que no lo son.

Para ello, el mismo plantel ha establecido las reglas para que los jóvenes, menores de edad en la mayoría de los casos, prueben su inocencia: Deben de pagar, de su propio bolsillo (o del de sus padres, en su caso), un examen antidoping de 180 pesos.

De tal forma que, en los hechos, los alumnos de este plantel son víctimas de la conducta presumiblemente delictiva de los directivos del plantel, que violan las garantías individuales y la Constitución Política, al forzar a los estudiantes a probar que no son drogadictos. Mal, muy mal.

Esta conducta no se puede dejar impune. Las instituciones de justicia tienen la obligación de intervenir y defender a las víctimas, cuya gravedad es mayor al tratarse de menores de edad.

Ante la denuncia que hizo Primer Plano, en su edición del sábado, sobre esta situación, en los primeros días de la semana se han tenido reacciones de todo tipo, por parte de los lectores

Hay quien deplora la conducta de los directivos del Cbtis y quienes apoyan la realización del examen toxicológico. Hay quienes señalan, sin embargo, que este debe de ser pagado por el plantel y no por los alumnos y padres de familia.

Los que apoyan la medida dicen que es necesaria, ante el grave problema de drogadicción que hay en el Cbtis. Y, es respetable su opinión e, inclusive, respaldo a esta medida.

Esto no está en discusión, quien desee hacerle el examen toxicológico a su hijo está en libertad de hacerlo; inclusive, no necesitan que un plantel educativo los obligue, sino pueden hacerlo por su cuenta, para vigilar que no se involucre en un vicio del que después difícilmente podrá salir.

Pero la cuestión es en la imposición de una medida que viola los derechos humanos. El plantel no tiene autoridad para obligar a nadie a practicarse un examen. Mucho menos para sospechar que todos, incluidas las mujeres, son drogadictos.

Son estos dos hechos, el obligar a una medida que sólo un juez puede dictar, y acusar de drogadictos a sus alumnos, los que constituyen la conducta irregular y criminal de la escuela.

Claro que preocupa que haya un problema de drogadicción entre los jóvenes. Y, en especial, en un plantel con tanto prestigio como es el Cbtis, que con esta situación se nota que cada vez retrocede más, en lugar de avanzar.

Sin embargo, la respuesta no está en criminalizar a sus alumnos, que son, irónicamente, la razón de ser y existir de este plantel, que tan bien paga a sus maestros. La escuela sí tiene la obligación de combatir la drogadicción, pero no es de esta forma como va a lograr resultados positivos.

El plantel debe de pedir la ayuda de las autoridades para investigar de dónde salen las drogas, quien las vende y quién lo permite. Porque es claro que si hay narcomenudeo en el plantel, existe la complicidad de algún maestro, directivo o personal del mismo.

Hasta ahora se ha acusado a los alumnos, pero no se ha hecho lo mismo con los maestros y el personal, que posiblemente esté involucrado en este cáncer que es el narcomenudeo.

El plantel debe de implementar campañas para desincentivar el consumo de drogas; debe de contar con personal que guíe a los jóvenes y, sobre todo, tomar en cuenta a los padres de familia y pedir su ayuda constante.

De otra forma, no se va a poder. Podrán obligar a los jóvenes a practicarse exámenes toxicológicos cada mes, pero nada van a solucionar. Los padres de familia que aplauden el que violen los derechos humanos de sus hijos deben de hacerse responsables de ellos, porque si sus jóvenes tienen un problema gran parte de la culpa será de ellos.

Y, es inconcebible que los padres necesiten de un examen para saber si sus hijos son o no drogadictos. Ellos deben de conocerlos, convivir con ellos y detectar cualquier cambio en su comportamiento. De otra forma, si alguien de afuera tiene que ir a decírselos, es que han fallado.

Así que, podrán estar de acuerdo o no con la imposición de que los jóvenes se realicen exámenes toxicológicos, pero esto no le quita lo ilegal a esta medida…

Agonía

Los Ayuntamientos michoacanos entraron en etapa terminal. Están en agonía, de la que no saldrán vivos. Dos semanas más y tendremos nuevas autoridades. En el caso de Zitácuaro, es muy probable que no haya mayores cambios, porque de no determinar cambios los magistrados electorales federales, el alcalde repetirá.

En este supuesto, es muy posible que los cambios no sean muchos, que se continúe con la misma dinámica, que no haya muchas caras nuevas y que, para bien o para mal, se dé continuidad.

Sin embargo, en los hechos será una nueva administración. Ello implica un cierre a este gobierno y un inicio de otro. En este sentido, es necesario y deseable que se termine todo lo que está pendiente.

Asimismo, que se aclare todo lo hecho en esta administración, para que la próxima, aunque fuese encabezada por el mismo, inicie de cero y no arrastre problemas del pasado. Eso es lo deseable, insistimos.

Por ello es que nos gustaría que se hiciera pública la información correspondiente a todas las obras, a fin de que los ciudadanos puedan consultarla y hacer, también, su borrón y cuenta nueva.

Nos referimos a ello por casos como el de la avenida Revolución, cuya inversión fue la más importante que se haya hecho en las últimas administraciones, pero que algunos ciudadanos nos quedamos con la duda de realmente cuánto se gastó y cómo.

Hay detalles, como las banquetas incompletas de la segunda etapa recién inaugurada, y la calidad del asfalto que se colocó en la superficie de rodamiento, que no deben de quedar como dudas para la futura administración.

Es decir, nos gustaría que, de continuar Carlos Herrera, se libre de todos los lastres que acumuló en los últimos 3 años y que comience nuevamente, a fin de que comience ligero y con ganas de superar lo que se haya hecho, tanto bien como mal…

Ingratitud

El Cuerpo de Bomberos de Zitácuaro se vio en la necesidad de ampliar el plazo de su colecta, debido a que no ha logrado recaudar los recursos que requiere, tanto para celebrar su día, como para adquirir materiales y equipos que urgen.

Así las cosas, lo malo es que los ciudadanos y, en especial, las dependencias, instituciones y empresas no correspondan a los bomberos de la misma forma como los tragahumo han hecho con ellos.

Han mencionado -y es una desagradable realidad- que instituciones educativas que han acudido a ellos en busca de apoyo y lo han encontrado, se han negado a contribuir en la colecta. Eso es ingratitud.

Lo mismo sucede con cientos, quizá miles de ciudadanos que hay recibido la ayuda y el apoyo de los bomberos, quienes no son recíprocos con algo, lo que puedan, para que los bomberos sigan adelante.

Una parte de ese dinero se destinará a su festejo, cierto, pero, ¿a poco no se lo merecen? Claro que sí. Después de un año de mucho trabajo celebrar un día no sólo es necesario, sino también justo…

Comments

comentarios