Da Alcalde el Grito Una Hora Antes de lo Anunciado

Zitácuaro.- Sí, el alcalde reelecto Carlos Herrera Tello es un político adelantado a su tiempo. Quizá por ello celebró la ceremonia de El Grito de la Independencia una hora antes de lo que él mismo anunció, en el bando corregido y aumentado de las Fiestas Patrias.

A las 10 de la noche, cuando la programación lo anunciaba para las 11, Carlos Herrera salió al balcón sólo para comprobar que si bien había ido un buen número de ciudadanos, las multitudes que los alcaldes convocaban en estas fiestas ya se han ido.

La noche se portó bien con el edil, porque estos días lluviosos de septiembre hicieron una pausa el día 15, para que los mexicanos pudieran festejar a gusto su fiesta más importante.

Sin embargo, los ciudadanos no estaban tan dispuestos a ir al Jardín Central y la mayoría optaron por festejar por su parte. Quizá asustados por las lluvias, o por la desidia con la que las autoridades organizaron estas fiestas patrias. O, tal vez, fue la pelea del Canelo. Vaya usted a saber.

Así que quien se dio cita en el jardín para el Grito estuvo un poco más a gusto, sin tantos empujones. De hecho, se podía caminar libremente entre la gente y atravesar de un lado a otro.

Esto no lo vio el alcalde, quien afirma que vio una multitud. Pero él sólo presenció todo desde la comodidad de su balcón. Así que una hora antes, de forma sorpresiva, comenzó la banda de guerra a anunciar la salida de la bandera.

Después, Herrera, quien ya tenía 3 años previos de experiencia, parecía nuevo: gritó sin sonido y su voz no se oyó, lo que generó chiflidos y abucheos. Sus ayudantes, siempre dispuestos a servirlo, le acercaron el micrófono y, entonces sí, la arenga, el toque de la campana y todo terminado.

Llegó el momento del estruendo de los cuetes y ya. Rápido y fácil. El alcalde quizá tenía pensado ver la pelea de box y por ello se dio prisa e incumplió su propio bando. Pero la gente que se quedó es porque tenía curiosidad de ver a la “bandononona” Clave Nueva, misma que es muy popular en Estados Unidos y poco conocida aquí.

Fue todo, algunos, ya calientes por el alcohol, que ahora se vendió sin restricciones, se quedaron a disfrutar de la música. Las familias regresaron temprano a sus casas, sin haberse mojado, en esta ocasión, porque la lluvia los perdonó.

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