Son Carcachas 75% de las Unidades de Transporte Colectivo Zitacuarense

Zitácuaro.- Carcachas con ruedas, son alrededor del 75% de las unidades que prestar el servicio del transporte en Zitácuaro. Casi en su mayoría tienen antigüedad mayor a 12 años, con lo que, además de representar un riesgo para los pasajeros, violan la ley de Comunicaciones y Transporte del estado.

Una revisión de Primer Plano de la legislación citada señala, en su artículo 15, fracción d, que los permisionarios deben:

“d) Presentar factura del o los vehículos que se destinarán a la prestación del servicio, los que deberán tener una antigüedad máxima de doce años, y pago de tenencia al corriente, en caso de permiso provisional temporal el vehículo a registrar deberá portar placas del servicio particular a nombre del interesado”.

Sin embargo, esta disposición es letra muerta. Una violación a la ley que las mismas autoridades solapan, puesto que, en Zitácuaro encontrar unidades que tienen hasta 30 años de servicio y, a pesar de ello, continúan en circulación.

El riesgo que representan para los pasajeros se refleja en el número de incidentes que ocurren, en los que sufren descomposturas, choques, de vuelcan y pierden los frenos en pendientes pronunciadas. Y, para colmo, en muchas ocasiones, a pesar de ello, los choferes propician el sobrecupo.

Pero, además del riesgo de un incidente mayor, la antigüedad de los vehículos provoca incomodidades en los pasajeros para viajar, entre asientos hechizos, con asientos rotos y metales expuestos.

Se hizo un sondeo entre transportistas y, muchos choferes y líderes, reconocieron en corto que es una realidad que existen unidades con 30 años de servicios; también son numerosas las de más de 20 y 25 años de trabajo ininterrumpido.

Incosteable

Sin embargo, en su descargo mencionan que el problema es que las rutas son incosteables. Muchas de ellas, como la Naranja, Amarilla y de Nicolás Romero, están sobresaturadas.

Esto, comentan, producto de líderes corruptos que venden muchas concesiones y las asignan a rutas que ya no pueden dar ganancias. Con pocos ingresos es imposible renovar las unidades.

Otro problema, señalan concesionarios, es que los choferes parecen los dueños de las unidades, porque sin informar el ingreso real, al día sólo le dan entre 250 o 300 pesos a los propietarios de los permisos.

Con este dinero, los concesionarios tienen que dar mantenimiento a la unidad, y así no sale. El problema es que los permisionarios, en muchas ocasiones, son profesionistas: doctores, maestros, entre otros.

Es decir, su ingreso principal no es el de las combis y sólo reciben lo poco que les dan sus choferes y no les interesa invertir. Es decir, una unidad nueva, marca Toyota, cuesta unos 480 mil pesos.

Las combis Nissan tienen precios que van desde los 450 y 460 mil pesos. Pero ¿para que invertir estas cantidades si con una combi vieja de 40 mil pesos reciben la misma cantidad que si fuera una unidad nueva, sin tanto gasto?

Es un círculo vicioso, porque la autoridad se hace de la vista gorda y no exige a los concesionarios que renueven sus unidades. Aunque no sean nuevas, sí que estén en el rango que marca la ley; es decir, una antigüedad máxima de 12 años.

Y como las autoridades no les exigen, y ganan poco, los propietarios tampoco hacen nada por renovar sus unidades y prestan servicios con vehículos viejos, que a duras penas se mueven.

Los pasajeros no tienen otro remedio que aguantar, porque no hay una instancia en la que puedan exigir, legalmente, sus derechos y que se les proporcione un mejor transporte.

En este caso, señalan los transportistas entrevistados, hay muchas cosas que analizar, que complican que el servicio sea mejor. Gran cupla de ello la tienen los propios concesionarios y, por otro lado, la autoridad que no cumple con el reglamento vigente y solapa las violaciones a la norma.

Se les preguntó a varios cuántas unidades calculaban que cumplían con la antigüedad máxima que marca la ley. Coincidieron en decir que, en Zitácuaro, sólo entre un 25 y 30 por ciento eran modelos con menos de 12 años.

Esto es, que entre el 70 y 75 por ciento de las unidades que prestan el servicio de transporte tienen más de 12 años de antigüedad. Y entre ellas, las combis con hasta 30 años de servicio.

Lo anterior es fácilmente comprobable, tan sólo con observar, en alguna céntrica calle en la que circulan varias rutas. Las unidades están descoloridas de la pintura y presentan rayones y golpes en el exterior.

Otras circulan con la tapa trasera del motor abierta. Esto, porque tal vez las máquinas, tan desgastadas y viejas, sufren problemas de calentamiento y, de esta manera, se busca que se ventilen más.

Los pasajeros, que son la gran mayoría de los habitantes del Zitácuaro, no tienen alternativa: o se suben a estos vehículos o caminan.

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