Herrera Contra la CFE, un Circo

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro.- Ya me lo imagino: Carlos Herrera Tello, alcalde de Zitácuaro, enfundado en armadura, con una espada en una mano y, en la otra, la correa del corcel que monta a todo galope, para defender, no sólo a su municipio, sino a todo el estado del enemigo: la “ineficiente” Comisión Federal de Electricidad. Claro, como no tiene nada más que hacer…

Parece mentira, pero, a falta de cosas de las que pueda presumir en su naciente administración, en la que la escasez de dinero tiene casi congeladas todas las dependencias, los programas, Carlos Herrera se buscó un hobbie: una cruzada contra la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Todos vemos en la CFE sólo un molino de viento. Pero el alcalde, con más visión e inteligencia que el común de los mortales, ve un gigante que nos quiere exprimir a todos los ciudadanos para satisfacer la vida de lujos y privilegios de sus empleados.

No tiene tiempo para los problemas que hay en el municipio, pero sí para ir al Senador a plantearle a su “hermano político”, Antonio García Conejo, el problema de la CFE y pedirle ayuda. Aunque, parece que no logró nada concreto.

Por eso, de inmediato invitó “a todos los presidentes municipales de Michoacán” a luchar contra el gigante malvado. No se rendirá hasta que los haya “parado”. Así de valiente es nuestro heroico alcalde Herrera. No cabe duda de que no lo doblan los más grandes enemigos, ni las adversidades.

Las declaraciones que hizo ante la radio, al hablar sobre este tema, al que dedicó gran parte del tiempo pagado por el Ayuntamiento, suenan absurdas y hacen pensar que Herrera no meditó las palabras que empleó para su argumento.

Dio a entender que el alza de tarifas de la CFE al Sapa eran parte de una venganza de la dependencia, luego de que él les demostró que le cobraba “de más” al municipio, por concepto del alumbrado público.

Pero luego dijo que las alzas eran generalizadas, para todos. Y apuntó que “muchos ciudadanos” se quejan con él de que los recibos de luz les llegan cada vez más altos y que los pequeños empresarios de Zitácuaro estaban al borde de la quiebra, por este incremento.

Luego afirmó que la CFE aumentó las tarifas para pagar los lujos y privilegios de sus trabajadores y que todos los ciudadanos teníamos que cargar con el peso de su ineficiencia.

Habló de esa ineficiencia de la dependencia federal, como si su administración municipal fuera un modelo de eficacia. Como si todas sus dependencias funcionaran como reloj suizo. Se olvidó de las obras caras, tardadas e incompletas que hizo en su primera administración.

Y de los casos de corrupción, y de las veces que ha quedado mal con sus promesas. También de la forma en la que ha hecho quebrar muchos comercios zitacuarenses por el tiempo y la mala planeación de sus obras y acciones… En fin.

Pero, encarrerado en su pleito verbal contra la CFE, Carlos Herrera se voló la barda: aseguró que el municipio estaba listo para producir su propia energía eléctrica. Sólo necesitaba “tantito apoyo”, aunque no aclaró que significaba esto.

Y recalcó que no sólo podría producir su propia electricidad, sino que le saldría tan barata que le sobraría dinero para dar a madres solteras, a ancianos a estudiantes, a través de becas. En fin. ¿Cuántos millones ahorraría el municipio si se dedica a fabricar su propia luz?

¿Pero, de verdad estaba en sus cabales Carlos Herrera cuando dijo que el municipio estaba listo para producir su propia electricidad, muy barata y ahorraría millones y millones para programas sociales? ¿Qué pasa?

Y, ¿de verdad se va a dedicar a encabezar a los alcaldes de Michoacán para luchar contra la CFE? ¿Acaso el gobernar Zitácuaro le deja tanto tiempo libre como para encabezar cruzadas?

¿No debería dedicarse a buscar dinero y hacer eficientes sus dependencias, implementar acciones desde ya y no dedicarse a esperar al próximo año, a que le den recursos para, entonces sí, comenzar a trabajar?

El trabajo del municipio no es producir electricidad, sino atender las necesidades del municipio, brindar los servicios públicos, administrar el presupuesto para realizar acciones, obras y programas sociales.

Por cierto, ya que hablaba de los incrementos de la Comisión Federal de Electricidad, que ahogarán financieramente al Sapa, ¿por qué no mencionó que el Ayuntamiento de debe millones de pesos al organismo operador, que no le paga y que ha provocado un hoyo económico en el sistema?

Es decir, el Ayuntamiento también tiene parte de la culpa porque no paga su tarifa, como si se obliga a hacerlo a todos los usuarios, bajo amenaza de cortar el servicio. El Sapa debería de aplicar también esta política a la administración municipal…

Zenaida, Candil de la Calle

La diputada que no le ha dado la cara a los zitacuarenses, ni si quiera a los que votaron por ella, Zenaida Salvador Brígido, no estaba perdida, ni andaba de parranda. Sólo se dedica a vivir la cómoda vida de una legisladora, en Morelia, sin más responsabilidades que quedar bien con su partido.

Y, resulta que, a nombre de la bancada de Morena en el Congreso del Estado, le tocó “responder” al informe de gobierno de Silvano Aureoles Conejo, quien hizo varios señalamientos y le exigió cumplir.

Es irónico que ella exija el “cabal cumplimiento de sus responsabilidades” a Silvano, cuando ella no ha hecho lo propio. Recordemos que, públicamente, no le volvimos a ver la cara a Zenaida desde que recibió su constancia de mayoría, que le daba pase a una curul del congreso estatal.

Pero, lo que ella no debe de olvidar, es que está allá como representante de los zitacuarenses, no de Morena, ni de ningún otro partido. Que hizo compromisos con los ciudadanos de este distrito, que no ha cumplido, ni parece tener la mínima intención de responder a quienes le dieron su voto.

En su discurso, Zenaida habló de justicia social, de transparencia, de dejar se de frivolidades y de tener palabra. Pero muchas de los reclamos que hizo al gobernador pudieran aplicarse a ella misma. De plano resultó ser candil de la calle y oscuridad de su casa.

Zenaida tiene amnesia, por lo que ya no recuerda que hizo suyos los tres postulados de Andrés Manuel López Obrador: no mentir, no robar y no traicionar. Y los zitacuarenses sentimos que, al menos, ha fallado en el primero y en el tercero. Del segundo, todavía no nos consta nada…

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