Silvano, Hasta el Cuello de Deudas

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro.- Miles de trabajadores estatales que no son de base no han cobrado la primera quincena de octubre. Muchos de ellos todavía no reciben la segundo de septiembre. La cosa está fea y se va a poner peor, porque el gobierno del estado requiere de ¡5 mil millones de pesos! -que no tiene- para salir con los gastos de fin de año.

No es una cantidad menor, 5 mil millones de pesos es más de lo que Zitácuaro ejercerá de presupuesto en los próximos 10 años. Es una cantidad enorme de dinero que, en teoría, el gobierno estatal debería de tener asegurada… Pero no. Mucho de este recurso se eroga para pagar la millonaria deuda que arrastra la entidad.

Se trata de una situación crítica que se traducirá en inconformidad, protestas, paros y la paralización de la ya de por sí coja administración estatal. Es una situación que se podría calificar de quiebra de las finanzas del gobierno, tanto por ineptitud, como por negligencia y corrupción.

Días antes de someterse a una nueva cirugía, ahora de la columna, el gobernador Silvano Aureoles Conejo, buscaba que los diputados federales (muchos de quienes son de un partido diferente y antagonista al propio mandatario) intercedieran por él y gestionaran el dinero que el estado necesita.

Sin embargo, es difícil que la federación y menos aún en plena transición, saque una bolsa llena de dinero para salvar a Michoacán. Sobre todo, porque no será el único estado en esta situación, y, peor aún, por las deudas que dejará Enrique Peña Nieto a su sucesor.

El gobierno estatal no es el único con problemas. La propia Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo no tiene dinero para pagar las nóminas y necesitará 800 millones de pesos para saldar sus compromisos financieros en lo que resta del año.

Pero, además, en el quebranto de la Universidad Michoacana el gobierno del estado tiene parte de responsabilidad, porque no le ha entregado completo el presupuesto que la federación le ha enviado a la Máxima Casa de Estudios.

Una a una, las dependencias estatales tienen sus propias cuentas de los números rojos que arrastran. Las que más deben a sus trabajadores son las secretarías de Educación y Salud.

La primera requiere de más de 500 millones de pesos para cumplir los compromisos que tiene, principalmente con los maestros con clave estatal, a quienes se les deben quincenas e incentivos.

En el caso de la Secretaría de Salud, la dependencia arrastra adeudos millonarios con los trabajadores no sindicalizados, que suman una cantidad importante en esta dependencia que depende mucho de sus recursos humanos para atender a la población.

La propia secretaria de Salud en el estado, Diana Carpio Ríos, dio a conocer este viernes que necesita 270 millones de pesos para cubrir las nóminas de los 3 mil trabajadores de contrato, de la fecha hasta fin de año.

Carpio, que peca de inocente, señala que depende de que el secretario de Finanzas estatal, Carlos Maldonado, haga las gestiones necesarias para cubrir este adeudo. Es decir, no hay esperanzas de que se tenga el dinero asegurado.

Y tan es así que algunos trabajadores de contrato de la Secretaria de Salud no han cobrado las últimas 3 quincenas, y ni fecha les dan de cuándo puedan tener su dinero. Lo que no saben es que no hay recursos ni para pagar lo que se les debe, ni para liquidarles lo que trabajarán en el futuro.

Así de crítica está la situación en el estado. Aunque la mayoría de los ciudadanos no trabajamos en el gobierno de la entidad, la situación nos repercutirá a todos. Y es que muchos sectores económicos dependen del dinero que la burocracia estatal recibe y luego gasta en bienes y servicios.

Una menor circulación de dinero va a hacer más crítica la situación. Lo mismo pasa con cientos de empresas proveedoras del gobierno del estado. Ellas también han sufrido el retraso de pagos, lo que afecta, no sólo a sus dueños, sino también a sus trabajadores y las familias de éstos.

Cientos de millones de pesos que se necesitan para cubrir salarios y adeudos, que fueron desviados por gobiernos y funcionarios que se fueron a sus casas con las bolsas llenas de dinero.

Recurso que no ha sido recuperado, ni volverá a las finanzas estatales. Y, sin embargo, los ciudadanos tenemos que pagar las consecuencias de esas acciones, como siempre. Aunque Silvano recibiera una bolsa llena de dinero para pagar sus adeudos, mientras no termine la corrupción, las cosas no cambiarán…

Vacío

Otro lugar en donde se siente un vacío es en Zitácuaro. Es evidente que, como mencionábamos en la entrega anterior, la incertidumbre que ha causado la posible salida de Carlos Herrera Tello de la alcaldía ha provocado una sensación de no existencia de la autoridad municipal.

Mientras una nueva ola de robos y asaltos asola la ciudad, Herrera todavía sueña con ser “rescatado” por Silvano Aureoles, que en estos momentos convalece de su operación, mientras que el secretario de Gobierno, Pascual Sigala, se esfuerza en aparentar que no pasa nada.

Los propios funcionarios municipales, ante el descuido del alcalde y sus constantes ausencias, hacen lo que quieren; es decir, no trabajan, no asumen responsabilidades y disfrutan del sueldo que no han desquitado… Mal…

Comments

comentarios