¿Volverá Herrera a Jactarse de que Zitácuaro es el Municipio más Seguro?

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro.- ¿Después de los hechos del pasado domingo el alcalde Carlos Herrera Tello tendrá cara para presumir de que Zitácuaro es el municipio más seguro del estado? ¿Volverá a jactarse de que los delitos han disminuido, basado en sus propias estadísticas maquilladas? Si es honesto y tiene tantita vergüenza, no lo hará.

¿Cómo decir que su policía es la mejor de todo Michoacán? Esa misma que sólo hace “operativos” para desfalcar a ciudadanos y que se escondió cuando debió haber evitado el linchamiento de los presuntos ladrones, detenidos por la gente enardecida.

Lo que pasó en las tenencias indígenas de Crescencio Morales y Francisco Serrato no fue una casualidad, ni se trató de un hecho al azar. Es consecuencia del descuido de la seguridad, tanto en la zona urbana, pero más en el medio rural.

Desde la pasada administración, nos consta que la entonces regidora Alberta García pidió, en muchas ocasiones, a la policía que hiciera rondines en la tenencia de Crescencio Morales.

Mencionaba que había mucha delincuencia, drogadicción y pandillerismo. Los robos a las instituciones educativas eran algo común. Pero su petición no fue escuchada, a pesar de que era integrante del Ayuntamiento de Zitácuaro.

El dejar descuidadas a las tenencias, en donde los criminales actúan con toda libertad, es lo común en el esquema de seguridad de Carlos Herrera Tello. Este “operativo” que empleó durante toda su primera administración cambió, pero para mal, en este nuevo período.

Ahora, la policía municipal se ha vuelto torturadora, prepotente y abusiva con los ciudadanos, a quienes ve como un botín fácil para llenarse las bolsas de dinero, impunemente.

Muchas han sido las quejas que han trascendido de los abusos de la corporación, en cuestión de semanas. Y las autoridades municipales, encabezada por el propio alcalde Carlos Herrera Tello no han hecho caso.

Peor aún, como comentábamos en la entrega pasada, el edil, cuando alguien le comenta de los abusos de su corporación responde que no está enterado y promete investigarlo… Pero no ha hecho nada.

En la misma pasada colaboración mencionamos que las cosas habían llegado a un punto que algo iba a ocurrir, ante tanta negligencia y abusos de la policía… Y, entonces, sucedió.

Fue en la zona indígena, la más desprotegida del municipio, aislada, de por sí, por sus malos caminos de acceso. Ahí, según la versión oficial, llegó un grupo de presuntos delincuentes a robar mercancías a una tienda y secuestraron a una niña.

El gobernador Silvano Aureoles Conejo, quien al declarar acerca de los hechos se desgarró las vestiduras y castigo a las autoridades responsables (lo que está por verse), dijo que los indígenas debieron de denunciar los hechos… ¿De verdad?

O Silvano no sabe lo que dice (como el alcalde) o se hace tonto: ¿Denunciar para que los ladrones escapen, nuevamente, con toda impunidad, mientras la investigación se empolva en la Fiscalía?

No es la primera vez que ocurre un robo. Denunciar no ha servido de nada. Recordemos el caso de una pareja de ladrones que, en motocicleta circulaban por la carretera Morelia-Zitácuaro.

A la altura de San Felipe, se les hizo fácil pararse en una tienda y asaltarla. Con toda tranquilidad siguieron su camino. El dueño buscó venganza y tomó su camionera. Su hija de 16 años lo acompañó y se fue tras los ladrones.

Los alcanzó en la tenencia de Curungueo. Al verlos, les echó la camioneta encima, con la intención de pararlos. Los tiró de la moto, pero no logró herirlos, por lo que los delincuentes se levantaron y mataron a tiros al sujeto y a su hija de 16 años.

Posteriormente, tomaron la camioneta de su víctima y se dieron a la fuga. Esto ocurrió hace unos dos meses. ¿Ya detuvieron a los asesinos? ¿De qué les sirvió denunciar? Los ladrones escaparon pese al “operativo” que supuestamente la policía montó para su detención.

Ese hecho, que consternó a la sociedad, no le sirvió de lección ni a la policía, ni a la Fiscalía, ni a la alcaldía. No tomaron ninguna medida especial para evitar que sucesos así se volvieran a repetir. Por el contrario, los uniformados municipales han actuado con más fuerza en contra de la población a la que deben de cuidar.

¿De verdad el que los habitantes de la zona indígena hubieran denunciado, en lugar de ir tras los ladrones, hubiera hecho la diferencia? No, no justificamos el linchamiento. Esos hechos son propios de los pueblos bárbaros, en los que no existe el estado de derecho. ¿Acaso es que vamos en camino a convertirnos en eso?

Obviamente, luego de la detención, los indígenas debieron de haber entregado a los acusados a las autoridades. Claro, existe la desconfianza de que la Fiscalía pudiera liberar a los presuntos ladrones, a través de una componenda no muy legal. Ese es el problema.

Eso es lo que debe de cambiar a fondo. No hay confianza en nuestras autoridades, porque una y otra vez nos han demostrado que al aplicar la justicia priva más el interés económico que el estado de derecho.

Pero así debió de haber sido: entregar a los acusados a las autoridades. Pero, hagamos un análisis: el asalto y secuestro ocurrió el sábado. La búsqueda duró todo ese día, la noche y la mañana del domingo.

Hablamos de muchas horas. ¿Por qué fueron los habitantes de las zonas indígenas los que persiguieron a los acusados y no las autoridades? ¿Qué? ¿No sabían? Es decir, ¿nadie les dijo? ¿Es que les tienen que avisar para que hagan su trabajo?

Al menos el alcalde, en su comunicado, reconoció que sí sabía de lo que pasaba. En el punto dos del documento que emitió la Presidencia Municipal dice:

“2.- Tuvimos conocimiento de manera inmediata de la situación en donde cuatro personas, presuntamente habrían perdido la vida ante un colectivo de aproximadamente 1,000 personas”.

Repetimos: “tuvimos conocimiento de manera inmediata de la situación”. Es decir, sí lo sabían y no hicieron nada para detener a los delincuentes. Dejaron que fueran las propias víctimas las que fueran tras ellos, como en el caso del dueño de la tienda de San Felipe, que murió al enfrentar a sus ladrones.

Y, ¿todavía cree usted que el alcalde no es responsable de los hechos ocurridos? Silvano Aureoles, quien es jefe político de Herrera, a quien él personalmente puso en la alcaldía, lo deslinda en sus declaraciones. Pero es claro que, si señala como presunto responsable al jefe de la policía municipal, el presidente debe responder por él.

El jefe de la policía o secretario de Seguridad Pública, como se le llama ahora, es subordinado del alcalde. Así lo señala la Ley Orgánica municipal, en su artículo 49, inciso VII, en el apartado que menciona: “De las atribuciones del Presidente Municipal”.

“Ejercer el mando de la policía preventiva municipal en los términos de la

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la Constitución Política del Estado, esta Ley, sus reglamentos y demás disposiciones del orden municipal”. ¿Así o más claro?

¿Culpables?

Ahora bien, han pasado 3 días de los hechos, se han hecho múltiples actuaciones y se ha declarado a varias personas. Pero todavía no hay ningún detenido como presunto responsable del asesinato de los supuestos delincuentes. Quizá no de forma directa, pero sí como instigador o actor intelectual de la barbarie.

¿Es que las cosas se van a quedar así? ¿Se privilegiará evitar un conflicto social en la zona indígena al momento de detener a algún sospechoso y se optará por dejar las cosas como están?

Porque en la tenencia están a la expectativa. La gente está preparada para actuar, tomar carreteras o lo que sea necesario para evitar que se detenga a alguno de los suyos, a alguno de sus líderes.

Francisco Serrato y Crescencio Morales han estado estos días en paz, como si no hubiera pasado nada. Sin embargo, lo cierto es que son ollas a punto de explotar. Y las autoridades lo saben.

Quizá sea eso o, como se especula: se sabe quién fue el que movió a la gente, pero en esas tenencias los habitantes han respaldado, tanto a Silvano Aureoles, como al reelecto alcalde. Es decir, quizá lo que no se quiere es castigar a algún aliado político. En los próximos días veremos que es lo que pasa con estos hechos…

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