No Queda Nada de la Revolución, a 118 Años: Álvarez

Zitácuaro.- Nada queda de la Revolución de 1910, el movimiento que buscaba justicia y estaba contra la reelección. Solamente una Constitución parchada hasta lo imposible, afirmó el doctor Francisco Álvarez Díaz, orador oficial del 118 aniversario del inicio del movimiento armado mexicano.

Con una dura crítica hacia el sistema, los partidos y los políticos corruptos (algunos de los cuales, presentes, hacía como que no lo oían), Álvarez reflexionó sobre lo que significa la Revolución 118 años después.

Dijo que la alternancia política que se dio a inicios del siglo 21 sólo enriqueció a algunos, porque esa democracia terminó el mismo día de la elección. Ahora sólo existen políticos chapulines que van de un cargo a otro, sólo para buscar beneficios personales.

Por ello, afirmó que el hartazgo de los ciudadanos con los partidos los hizo optar por un “movimiento” que al final de cuentas es otra organización política como las otras. No se sabe aún hacia dónde irá.

Nada queda del movimiento revolucionario de 1910, reiteró Álvarez Díaz. Agregó que no sobrevive ni el ejido, cuyas tierras están a la venta al mejor postor. Aunque nadie obliga a los ejidatarios a vender, el hambre los hace ser presa de la rapiña del poderoso. Ahora renacen los latifundios, a la sombra del poder.

Sobrevive la Constitución parchada a más no poder. Los políticos se encuentran al servicio del dinero y explotan a los trabajadores, apuntó ante el auditorio, conformado por la clase política del Ayuntamiento y alumnos de instituciones educativas.

Afirmó que la reelección tampoco puede ser una bandera, en la actualidad. Y exhortó al alcalde Carlos Herrera que nos haga saber que los legisladores no se equivocaron al aprobar que los políticos repitan en los cargos.

Inclusive, expresó que de nada sirve que la Constitución garantice el derecho a la salud, cuando existen clínicas y hospitales sin recursos humanos ni materiales. La sociedad se ha individualizado y cada quien se rasca con sus propias uñas.

Agregó Álvarez que lo único que sobrevive son los palacios construidos con la sangre del pueblo que son unos monumentos a la corrupción. Criticó también la actitud de la policía, cuyos guardianes se han volcado en contra del pueblo, lo que hizo que se materializada la ilegal justicia por mano propia.

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