Se Festeja a la Revolución con un Desfile Largo y Tedioso

Zitácuaro.- Un desfile largo y, en momentos, tedioso, que se hacía peor en los momentos en los que la avenida Revolución se quedaba vacía, por los largos espacios entre contingentes, gracias a los “desorganizadores” del mismo. Así fue como los zitacuarenses festejamos el aniversario del inicio del movimiento armado de 1910.

Entre saltos, maromas y machincuepas; en medio de bandas de guerra que sonaban a aguacero y de tablas al ritmo de todo tipo de música, que en nada recordaba a la Revolución, pasaron al menos 3 horas en las que la gente hizo acopio de paciencia para esperar hasta el final.

Afortunadamente, el nuevo frente frío finalmente hizo algo bueno: que el día no fuera caluroso. Estaba soleado, sí, pero el astro rey no pegó con la intensidad con la que acostumbra e hizo más llevadera la espera.

El alcalde Carlos Herrera, cada vez más alejado de la gente, parecía aburrido sentado en su trono, en el presídium, en el que tenía que prestar atención a cada demostración que los jóvenes hacían cada que pasaban frente a él.

Para la gente, que nuevamente llenó la avenida, principalmente en las zonas centrales, no era obligación ir, pero valía la pena por dos motivos: uno, para ver al familiar que participaría en el desfile.

Segundo, porque se trataba del evento más importante del festejo revolucionario, a falta de una mayor oferta por parte del gobierno zitacuarense. Porque la otra opción era irse a llenar de polvo y gasta algo del poco dinero que se tiene en la “feria” que se instaló en la Unidad Deportiva.

Ah, y hay otra utilidad del desfile del 20 de noviembre, además de celebrar el inicio de la Revolución: el descubrir qué nuevas escuelas privadas que ofertan licenciaturas existen en Zitácuaro.

Y es que desfilaron tantas que había algunas que casi nadie había escuchado antes. Como la Unipem, que resulta que oferta licenciaturas en 2 años 8 meses e imparte, inclusive, doctorados.

Una y otra vez pasaban contingentes, seguidos de largos vacíos. Infinidad de escuelas. Quizá las autoridades municipales quisieron mostrar un gran pode de convocatoria. Pero se les pasó la mano e hicieron sufrir a los asistentes de más.

Con eso de que trajeron a todos los telebachilleratos del medio rural, el desfile parecía interminable. Quizá alguien debe de explicarles que cantidad no es igual que calidad.

Pero los servidores públicos estaban poco dispuestos a cumplir su tarea: una empleada de Servicios Públicos juntaba botellas de refresco vacías y las arrojaba a las bases de los árboles ubicados en el camellón central, como si fueran basureros. Se le pidió que no lo hiciera, porque era un mal ejemplo para la ciudadanía y se molestó.

En fin, aunque largo, el desfile llegó a su fin y la gente pudo ir en paz, porque la celebración del aniversario de la Revolución (aunque muchos no sepan que significa) había terminado.

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