Trata Gobierno de Esconder Caso de los Linchamientos

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro.- Ya se cumplió un mes de los linchamientos de Crescencio Morales y, de repente, dejó de hablarse del tema. El propio gobernador reaccionó muy molesto y exigió que la policía y las autoridades municipales se responsabilizaran.

Después, la Procuraduría General de Justicia, con lujo de prepotencia, realizó su investigación “científica” que incluyó el maltrato y robo a las comunidades indígenas involucradas.

Asimismo, se culpó a los jefes de tenencia de Francisco Serrato y Crescencio Morales, quienes fueron detenidos injustificadamente y, actualmente, se encuentran sujetos a procesos.

Y ya. Hasta ahí se terminó la “investigación”. Nada se ha dicho de la responsabilidad de la propia Fiscalía, misma que sí se enteró del supuesto robo que provocaron los 4 sujetos mexiquenses que fueron ejecutados un día después.

Tampoco se ha dicho nada de la policía municipal, que también tuvo conocimiento de los hechos, acudió a Francisco Serrato, pero al enterarse de que los individuos se habían dado a la fuga, también se retiraron sin hacer nada.

El propio alcalde Carlos Herrera Tello, responsable de la seguridad en el municipio, se enteró, pero minimizó los hechos. Quizá para él fue sólo un hecho delictivo más. De esos que hay docenas a la semana y no pasa nada. Pero esta vez sí pasó.

Herrera se ha encargado de lavarse las manos y decirse interesado en que todo se soluciones. ¿Entonces, cuándo? Ahora ya está en el rollo de atender a su amo Silvano, sin importarle lo que ocurra en el municipio que ha malgobernado en su segunda administración.

Claramente se ve una intención de que el asunto se minimice, que la gente se olvide de él y que tanto el alcalde como las corporaciones policíacas y de justicia que actuaron negligentemente salgan impunes, una vez más. Mientras tanto, los jefes de tenencia, que fueron los únicos inculpados, tendrán que continuar con su proceso legal…

Continuemos con Silvano

Después de ese paréntesis para recordar los hechos del pasado 11 de noviembre, para que no se olviden y que marcarán esta administración municipal, seguimos con el tema de Silvano Aureoles. Resulta que nuestro ególatra gobernador quiere destacar a nivel nacional como el que se enfrenta directamente al nuevo presidente.

Sin embargo, de acuerdo a análisis de académicos, como los integrantes del Observatorio Nacional Ciudadano, la crisis que enfrenta Silvano es responsabilidad suya, tanto por acción, como por omisión.

Indica la organización que: “ Es innegable que la administración actual, debido a la falta de austeridad en el gasto público, así como la decisión de haber postergado las acciones para ejercer justicia encarcelando a los culpables de los desfalcos de las administraciones pasadas, esté pagando las graves consecuencias.

“Nos preguntamos, ¿por qué, si el problema lo heredó el gobernador actual cuando tomó posesión, no hizo nada para esclarecer o tratar de resolverlo?”

¿Así o más claro?

La organización también señala que Silvano, al dejar la educación y, quizá, la salud, se quedará sin gobierno:

“Qué margen de gobernabilidad le quedará al gobierno actual, si además de mandar a la federación el tema educativo y posiblemente el de salud, aparentemente no tendrá control de la seguridad estatal, y tendrá que estar abierto a una comunicación y coordinación estrecha con el súperdelegado que se designe para Michoacán”.

Otra analista, Georgina Morett, de El Financiero, señala que entregar la educación a la federación se basó en un argumento infundado. Así le respondió el todavía gobierno anterior a su petición.

Miguel Augusto Castañeda Fernández, titular de la Unidad de Asuntos Jurídicos y Transparencia de la SEP, le respondió que su petición no procedía por “una indebida fundamentación y motivación para dejar sin efecto los acuerdos referidos a través de una interpelación extrajudicial”.

Además, el funcionario de la anterior administración federal, en su momento le advirtió que “se abstenga de realizar cualquier acto que ponga en peligro o impida el servicio de educación básica que por ley Michoacán debe brindar a las niñas niños y adolescentes de su entidad federativa”.

Castañeda Fernández fue más allá y sentenció a Silvano que “ante lo infundado de su pretensión, no se realice ninguna entrega-recepción de los servicios educativos de nivel básico a su cargo, en virtud de que se estarían violando una obligación establecida en la ley, lo que pudiera generar responsabilidades administrativas”.

Es decir, su petición fue respondida en tiempo y se le rechazó. Esto, Silvano no lo ha dicho y pretende que, por la fuerza, el gobierno federal le quite la soga del cuello, porque no tiene para pagar a los maestros.

Pero sí para otros gastos, como sus propios helicópteros. Y ay de aquel que le mencione este tema, porque reacciona de manera airada y grosera.

La respuesta de la federación no le pareció a Silvano. Al contrario, le ofendió y por eso ahora organiza su “marcha” y amenaza con realizar huelga de hambre, para que la federación se haga cargo de los maestros, porque él ya no puede (o no quiere). Mal.

Por cierto, junto con el tema de la educación, está el de la seguridad. A Silvano no le gusta la estrategia de Andrés Manuel. Pero, más allá de ello, lo que no quiere es que lo hagan a un lado en el manejo de esta nueva política contra el crimen. Esto, a pesar de su fracaso en la primera mitad de su administración.

Al respecto, el Observatorio Nacional Ciudadano, señala:

“Los patrones destructivos de las administraciones pasadas y la actual nos dejan una conclusión clara y una lección que no hemos logrado aprender. Existe una estrategia estatal de seguridad caduca que no ha logrado disminuir la problemática, inclusive la ha agravado, y en donde los actores se han resistido al cambio”.

En efecto, de acuerdo a estadísticas a nivel nacional, este 2018 será el año más violento en Michoacán, desde que Silvano Aureoles se hace cargo del estado y de la estrategia de pacificación. Es decir, vamos para atrás. Esa es la realidad, más allá de los discursos y la demagogia.

¿Qué es lo que nos espera? La organización señala la necesidad de que los ciudadanos tomemos un papel más activo, ante la ineptitud de la autoridad estatal:

“En un estado desangrándose y donde no hay alguien que tape la herida, la lección es que no queda otra solución más que los ciudadanos tomemos acciones y dejemos de delegar la responsabilidad que nos toca, a un grupo de personas que han demostrado con su irresponsabilidad e incapacidad no estar a la altura de la situación”.

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