Convierten a la Feria Monarca en un Negocio Familiar

Zitácuaro.- El tema de la desorganizada feria, que tuvo un fracasado inicio, es asunto de una sola familia, que hace y deshace al respecto, misma a la que el alcalde Carlos Herrera Tello parece haberle cedido todo control y el poder de decisión. Su apellido es común: Domínguez.

Aunque el patronato es dirigido, en teoría, por Alejandro Ávila Esquivel, quienes mandan, de acuerdo a información proporcionada por personas al interior de la organización, son los Domínguez.

Inclusive, en la conferencia de prensa que ofrecieron el pasado lunes, se observó cómo 4 de las 6 personas que encabezaron el evento son miembros o están relacionados con el apellido.

Uno de ellos es José María Domínguez, quien en teoría es sólo vocal del patronato, pero que tiene voz de mando en la organización. El secretario del patronato, José Luis Vázquez López, es cuñado del primero.

Además, Natalia Aguilar, quien no tiene ningún cargo en el patronato, pero en los hechos es de las que da órdenes en las instalaciones de la feria, es cuñada de Gabriel, hermano de José María Domínguez.

Y, por cierto, la esposa de José María tiene un cargo en el DIF municipal.

Asimismo, otro de los vocales del patronato, pero que está al frente de diversos eventos, es Federico Domínguez (su hijo es el titular de Promoción Cultural Municipal), quien es primo tanto de José María como de José Luis Vázquez. Así, el evento está, prácticamente, en manos de una familia.

Fracasado Inicio

La desorganización de la feria, sus altos costos y las movilizaciones del magisterio se combinaron para que el pasado fin de semana las instalaciones del evento lucieran, prácticamente, vacías.

Todo parece indicar que los zitacuarenses no están contentos con el evento, los espectáculos y los costos. Y, aunque el alcalde ordenó que bajaran el precio de entrada a 10 pesos, el patronato hizo caso sólo a medias.

Es decir, en la conferencia de prensa señalaron que el precio de 10 pesos operará sólo algunos días. Además, aunque se anunció que el costo del estacionamiento sería de 30 pesos, el mismo día en que se dio esto a conocer el cobro era, aún, de 40 pesos. Los encargados de la entrada se negaban a recibir menos.

No sólo las instalaciones de la feria lucieron casi vacías, sino que también el espectáculo de Jaripeo que se realizó en la Plaza de Toros. Casi todas las gradas estuvieron desiertas. No hay gente, no hay interés.

Esto ha provocado que los comerciantes que compraron espacios en el interior de la feria comiencen a organizarse para expresar su descontento al patronato, porque sin gente no hay ventas. En los próximos días podría darse un movimiento para lograr que les bajen los costos de los espacios.

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