¿Dónde Quedó la “Feria” de la Feria?

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro.- La feria 2019 (según versión del alcalde Carlos Herrera Tello) fue un éxito total, no sólo todos los zitacuarenses acudieron en masa, con una asistencia promedio de 11 mil 765 personas por día, sino que miles de personas de todo México vinieron a la ciudad con la sola intención de acudir al evento… Solo que no es cierto.

Pero, por un momento, supongamos que las fantasías con las que Herrera trata de lavarle el cerebro a los zitacuarenses y justificarse a sí mismo como una autoridad no fallida, son ciertas. Entonces, hagamos como que fueron 200 mil los asistentes. Un número que ya lo quisieran otras ferias de ciudades más importantes.

Entonces, también supongamos que el turismo de Zitácuaro rebasó expectativas en los 17 días de feria y que hubo una derrama multimillonaria que ha sacado, aunque sea temporalmente, al municipio de la eterna crisis económica en la que vivimos.

Si la asistencia fue de 200 mil personas, quienes pagaron al menos 10 pesos de entrada (aunque los primeros 2 días la tarifa fue de 40 pesos), se tuvo un importante ingreso de 2 millones de pesos, tan sólo por este concepto.

Y con tal multitud, los empresarios de los juegos mecánicos, de los restaurantes y de todos los artículos que se vendieron, están más que felices y dispuestos a liquidar los adeudos que tenían por la compra de espacios, a razón de mil pesos el metro. Gran ingreso.

Además, el Centro de Espectáculos, con una multitud de asistentes, ganó varios millones con la venta de sillas, los reservados de al menos mil 500 pesos cada uno. Además, la venta de cerveza y botana, para que los asistentes se distrajeran mientras observaban las presentaciones musicales. Las botellas de vino costaban más de mil pesos.

Se supone que el patronato fue el que manejó eso de las presentaciones y, en estos momentos, quizá ni acaben de contar todo el dinero que ganaron. No cabe duda de que la feria fue un gran, gran éxito (seguimos con la fantasiosa versión del alcalde).

Además, el empresario del estacionamiento no le perdió nada. Aunque el alcalde Herrera sugirió que se cobraran 20 pesos en lugar de los 40 que impusieron de tarifa, éste no aceptó bajar ni un centavo. Así que, hagamos cuentas, para darnos más o menos una idea de sus ganancias.

Si fueron 200 mil personas y si tomamos en cuenta que la mitad se transportó en taxi o colectivo, otras 100 mil asistieron en auto. Si a cada vehículo le caben, en promedio, 4 personas cómodas, más o menos entraron 25 mil vehículos al estacionamiento de la feria.

25 mil, de a cuarenta pesos cada uno, da como resultado un millón de pesos. No está mal por 17 días de trabajo. Otra buena ganancia, si tomamos como ciertas las cifras del alcalde y que la inversión para el estacionamiento fue mínima. ¿Cuánto de ese dinero le corresponde al municipio?

Un éxito tal, con tanta asistencia, con tanta derrama económica, debe de haber generado una buena ganancia. Es decir, finalmente, gracias a Carlos Herrera, su patronato familiar a modo, se terminaron las pérdidas de recursos públicos en la feria.

Los ingresos, por lo tanto, alcanzarán para pagar los gastos, para reponer los millones de recursos municipales que se destinaron a la feria (a pesar de que el Ayuntamiento no tiene dinero para pagar a sus trabajadores) y generar una buena ganancia de… ¿cuánto?

Fiel a su tradición de ser “transparente” (aunque lo disimula muy bien) esperemos que, en los próximos días, cuando se hagan las cuentas correspondientes, se haga público el informe, tal y como lo obliga el reglamento de la feria.

Esperamos buenas noticias, importantes ganancias y nada de números rojos. Del tamaño de las ganancias serán las felicitaciones que recibirán, tanto el alcalde, como el “patronato”.

Lo único malo de la versión del alcalde respecto a la feria que acaba de terminar es que no es cierta. Las propias instalaciones de la feria no tienen capacidad para una afluencia diaria de más de 10 mil personas.

Si algunos días de llenaron los cajones de estacionamiento (en especial cuando las presentaciones artísticas eran populares), esto no implica una asistencia masiva, porque sólo son 500 espacios. Con 4 ocupantes cada uno, se traduce en un máximo de 2 mil personas.

Ni la carretera, ni las combis ni taxis tienen la capacidad para transportar 200 mil personas a la feria en 17 días. En especial, cuando el alcalde presumía de una asistencia de 30 mil ciudadanos. ¿Cómo llevar, en unas horas, esa cantidad de gente a las instalaciones de la feria y regresarlos?

Además, como reportamos, el inicio de la feria fue fallido. Los dos primeros días quedó demostrado que cobrar 40 pesos de entrada era un gran error, que los zitacuarenses no tenemos, en promedio, la capacidad económica para ello.

Se rectificó al bajar el precio a 10 pesos. Sin embargo, esto sólo facilitó a la gente a acudir a las presentaciones artísticas, que fue el mayor atractivo. Pero no para pagar juegos mecánicos y otros espectáculos con costo extra.

Fue una feria mala, mal organizada, y cuyo objetivo no fue hacer un evento del pueblo, sino de unos cuantos, que ahora deben de entregar cuentas y, es posible, que no puedan, porque los números no cuadrarán.

Es necesario que el alcalde reconozca los errores y corrija. La fiesta de Zitácuaro está muy, muy lejos de su fama de antaño. Sin palenque, sin baile oficial, sin corrida de toros, se parece cada vez más a un festival musical a gusto de los organizadores y menos a una feria. Así, el principal evento de Zitácuaro no tiene futuro.

Y, reiteramos, esperamos las cuentas claras. Los números demostrarán las mentiras del alcalde y lo desastroso que, económicamente, resultó este evento para los zitacuarenses…

Con Sombrero Ajeno

Al igual que su jefe, Silvano Aureoles Conejo, Carlos Herrera es bueno para hacer caravana con sombrero ajeno. A falta de acciones que presumir (todavía estamos en espera de que se haga público el plan de acciones y obras 2019, como lo marca la ley), se cuelga en cualquier evento para adjudicárselo.

Para ejemplo, lo que ocurrió el pasado martes, en la entrega de material que realizó la organización Mariana Trinitaria en Zitácuaro. Es sabido que esta organización aporta material a bajo precio para familias de escasos recursos, sin importar partidos, ni administraciones municipales.

De hecho, la presencia del alcalde no estaba contemplada en evento. Sería una entrega en la que se reconocería el apoyo de la organización y de los beneficiados, quienes aportan otra parte del costo. El Ayuntamiento, en este caso, sólo sirve de intermediario, no aporta dinero para pagar los materiales.

Pero Herrera sabía que habría reflectores y acudió a “presidir” el evento. No sólo eso, sino que se adjudicó el crédito de haber traído a Zitácuaro estos materiales. Es decir, ser el benefactor. La organización pasó a segundo término.

La idea que difundió es que la gente pudo recibir los beneficios de Mariana Trinitaria gracias a su trabajo y a la confianza que la organización le tiene a él. Además, se justificó al decir que al cancelarse el ramo 23 (el dinero que repartían los diputados a cambio de “moches”) ya no tendría recursos extra, pero afirmó que serán “creativos”.

De hecho, para el alcalde, el ser creativo no sólo es una opción, sino una obligación. Basta de poner excusas. Herrera ya sabía de la crisis municipal, antes de tomar posesión en su segundo período, porque fue él mismo el que la provocó, como resultado del desorden del gasto en su primera administración.

Por lo tanto, reiteramos, la crisis que vive el Ayuntamiento es consecuencia de sus propias acciones. El recorte de fondos federales es una realidad, pero esto no es para que el municipio se encontrara en la situación en la que está, cuando desde el primer mes no se tiene ni para pagar el salario de sus propios trabajadores.

¿Hasta dónde llegaremos? ¿Cuánto más aguantará Herrera?

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