El Desvío del Subsidio Para Seguridad Pública Municipal

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro.- Existe la sospecha de que los recursos federales con los que se subsidiaba la seguridad pública en Zitácuaro eran desviados, en gran medida. Quizá esta es una de las razones por la que se le retiró este apoyo al municipio. Pero no es suficiente, además de ello, se debe de hacer una auditoría y, en su caso, aplicar sanciones por el desfalco.

Carlos Herrera Tello, el alcalde que vive en una fantasía de que Zitácuaro es el municipio más seguro del mundo (bueno, no dice del mundo, pero sí del estado), se lamentaba amargamente en la sesión de cabildo del viernes por el retiro de esos más de 10 millones de pesos a los que ya no les podrá meter mano.

Fiel a su fantasía, argumentaba que el dinero se lo quitó la federación porque Zitácuaro ya es un municipio seguro. Acto seguido, rogó a los regidores que hicieran un documento oficial para que presionaran para que le volvieran a dar el recurso. No se resigna a perder este “postre” de 10 millones de pesos.

Este subsidio, en un inicio, se llamó Subsidio para la Seguridad en los Municipios (Subsemun). Ahora se denomina Programa para el Fortalecimiento para la Seguridad (Fortaseg).

Pero este dinero no ha servido para mejorar la corporación. De hecho, en este momento tenemos una de las policías más corruptas de los últimos tiempos, cuyos elementos han sido acusados de violar los derechos humanos, de forma constante, y de inventar detenciones, matar ciudadanos indefensos y aplicar multas arbitrarias.

Así que los más de 10 millones de pesos que Zitácuaro ha recibido por casi una década no se ha traducido en mejor policía. Una importante parte de este apoyo ha sido despilfarrado y desviado.

¿Pruebas? Claro. Una de las más significativas fue la compra de un terreno inservible, con recursos del Subsemun, por 10 millones de pesos, supuestamente para construir un fraccionamiento para la policía municipal.

En la operación se vieron involucrados en exalcalde Juan Carlos Campos Ponce, quien en ese momento eral el titular de la Presidencia de Zitácuaro, y el ahora edil, Carlos Herrera, quien era uno de los vendedores.

Campos hizo la operación con recursos federales, a sabiendas de que el terreno no costaba lo que pagó por él, además de que no era apto para construir viviendas. La federación no le daría el permiso para ello, como finalmente sucedió.

El propio Campos era propietario de parte del predio, junto con Alfredo Vilchis y Carlos Herrera Tello. La negociación salió mal, porque los socios se pelearon por el dinero. Inclusive, el hoy alcalde inició un juicio contra el entonces edil, para que le pagara la parte que le correspondía.

Todo parece indicar que se llegó a un arreglo extrajudicial, porque Herrera nunca volvió a abordar el tema. Cuando tomó posesión como alcalde se encargó de desechar el terreno, en el que se desviaron 10 millones de pesos del Subsemun.

Pero no fue un caso aislado. Los recursos del ahora llamado Fortaseg se han utilizado para comprar equipo, vehículos y armamento para la policía. En casi todos los casos se ha comprado a precios “inflados”. Prácticamente al doble de su costo, con el argumento de que sólo de puede adquirir de empresas “registradas” en la federación.

Obvio que el comprar a sobreprecio, en contra de lo que diría la lógica, implica un acuerdo “debajo de la mesa” en la que el comprador comprensivo con los altos costos lleva implícito un beneficio.

Es por eso que duele que se retiren los recursos con los que se supone que se debería de mejorar la seguridad del municipio. Dinero para tener mejor equipamiento, capacitación y efectividad. Nada de eso se ha logrado, a pesar de todo el dinero que se ha gastado.

Hoy, Carlos Herrera busca hacer otra campaña contra la federación para pelear este recurso y más dinero para sus “geniales” obras, de las que ya pagó por hace proyectos (no ha dicho cuándo y de qué partidas).

Por eso, llamó a los regidores a exigir a través de un documento, que le reintegren el dinero. No dudamos que, en breve, se vuelva a rebelar contra la federación, al igual que lo hizo con la fallida lucha contra la Comisión Federal de Electricidad, por el incremento a las tarifas. Así se las gasta.

Dinero, Dinero

A Carlos Herrera no le interesa Zitácuaro, no le importan los zitacuarenses, le vale el progreso del municipio, sólo quiere dinero, dinero, dinero. Recurso para construir obras “prioritarias”, que pueda manejar a su antojo, con licitaciones a modo para beneficiar a las empresas con las que pueda hacer buenos acuerdos.

Por eso también le ha dolido que, al eliminarse el recurso que los diputados federales entregaban a discreción, a cambio de su respectivo “diezmo”, se quedó son la aprobación de dinero extra.

Esas cantidades, que alcanzaban decenas de millones de pesos, sí que eran importantes. Ese era el plato fuerte y los dineros del Fortaseg era, como decíamos líneas arriba, el postre.

Precisamente, el evitar el manejo discrecional de recursos es la finalidad de eliminar esas partidas y repartir el dinero de otra forma, a fin de no permitir desvíos y disminuir la corrupción. Pero, para los políticos acostumbrados a meter la mano al cajón esta nueva política les molesta, porque no saben trabajar de otra forma.

Obvio que esto hará menos costeable la profesión política, que es el modo más fácil, rápido y seguro de enriquecerse sin, prácticamente, trabajar. Lástima.

Quiebra

Quizá Carlos Herrera esté totalmente arrepentido de haber buscado la reelección y están al frente del un municipio que no tiene recursos y sí muchas deudas. En muchos casos, él mismo ha llevado al Ayuntamiento a esta situación de, prácticamente, quiebra financiera.

Y no sólo se trata de la falta de dinero extra para hacer obras y obtener beneficios extras, sino de recursos para el propio funcionamiento del Ayuntamiento. Este año, Herrera le ha fallado a los trabajadores de confianza con sus pagos, que reciben a cuentagotas.

El argumento es que no hay dinero. Pero ¿cómo que no hay para nóminas, ni material y equipo? Los gastos fijos se cubren con las participaciones estatal y federal. Podría no haber para apoyos, obras y programas, pero no puede fallar el pago de la nómina del personal.

Si hay problemas para cubrir los suelos, ¿en dónde queda el dinero de las participaciones? Primero, le echó la culpa a los profesores, porque con la toma del Ayuntamiento no lo dejaron cobrar el impuesto predial; ahora, la culpa es de Andrés Manuel López Obrador, que no le da dinero.

Poco a poco se le acabarán las excusas al alcalde y, si no regulariza esta situación, entonces sí tendrá problemas grandes. Porque una cosa son las obras caras, las promesas incumplidas, las mentiras. Pero otra muy diferente es meterse con el salario de la gente.

Hasta el momento, los únicos afectados con la falta de pago son los empleados de confianza. Es decir, “su” gente, los que entraron a trabajar como pago a los servicios prestados en la campaña, pero esto no implica que, en un momento dado, se le puedan voltear al no poder llevar el sustento a sus hogares.

Si el propio Silvano no “rescata” a Carlos Herrera, como lo hicieron con él, cuando era alcalde y se terminó en 6 meses el presupuesto de todo el año, las cosas no acabarán bien con el alcalde zitacuarense, que no ha entendido que los tiempos políticos han cambiado.

(Y, de hecho, la situación de Herrera es peor que la de Silvano, porque cuando era alcalde y desfalcó la tesorería municipal nunca le dejó de pagar a los empleados municipales, como sí ocurre ahora)

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