Contra el Fascismo: Umberto Eco

Por M. en D. Joaquín R. Benítez V.

“Tenemos un límite, un límite muy desalentador y humillante: la muerte. Es por eso que nos gustan todas las cosas que suponemos que no tienen límites y, por lo tanto, no tienen fin. Es una forma de escapar de los pensamientos sobre la muerte. Nos gustan las listas porque no queremos morir”. Umberto Eco.

Umberto Eco fue un escritor, filósofo y profesor de universidad italiano. Fue autor de numerosos ensayos sobre semiótica, estética, lingüística y filosofía, así como de varias novelas. “El nombre de la rosa” es una de sus obras más conocidas.

De una conferencia dictada en 1995, nace el libro “Contra el fascismo”, en el cual Umberto Eco, expresaba que “El fascismo eterno aún nos rodea, aunque lleve traje de paisano. Puede volver en cualquier momento, aunque se disfrace de las formas más inocuas. Nuestro deber es detectarlo, quitarle la máscara y denunciar en voz alta cada una de sus gestas”.

Umberto Eco alertaba frente a la sombra alargada de un fenómeno que no se restringe al ámbito político ni tiene fecha de caducidad, porque tras un régimen y una ideología hay siempre un cierto modo de pensar y de sentir, un sustrato cultural que puede ser el germen de una nueva ola fascista.

Dentro de la obra de Eco, seenuncian varias características para identificar a los gobiernos fascistas:

  1. El culto de la tradición. El tradicionalismo es más viejo que el fascismo. Como consecuencia, no puede existir avance del saber. La verdad ya fue anunciada definitivamente y solamente podemos seguir interpretando su obscuro mensaje. Es suficiente observar el ideario de cualquier movimiento fascista para encontrar los principales pensadores tradicionalistas.
  2. Rechazo a la modernidad. los tradicionalistas en general rechazan la tecnología como negación de los valores espirituales tradicionales. El rechazo del mundo moderno es camuflado como condenación del modo de vida capitalista.
  3. Culto de la accion por la acción. La acción es bella en sí misma, por lo tanto, debe realizarse antes de y sin cualquier reflexión. Pensar es una forma de castración. Por eso, la cultura es sospechosa en la medida en que es identificada con actitudes críticas.
  4. No se aceptan las críticas. El espíritu crítico opera distinciones y distinguir es una señal de modernidad. En la cultura moderna, la comunidad científica percibe el desacuerdo como instrumento de avance de los conocimientos. Para el Ur-Fascismo, el desacuerdo es traición.
  5. El desacuerdo es, además, una señal de diversidad. El Ur-Fascismo crece y busca el consenso disfrutando y exacerbando el natural miedo de la diferencia. El Ur-Fascismo es, por lo tanto, racista por definición.
  6. El Ur-Fascismo proviene de la frustración individual o social. Lo que explica por qué una de las características de los fascismos históricos ha sido apelar a las clases medias frustradas, desvalorizadas por alguna crisis económica o humillación política, asustadas por la presión de los grupos sociales subalternos.
  7. Los adeptos deben sentirse humillados por la riqueza ostensiva y por la fuerza del enemigo.
  8. Guerra permanente. Para el Ur-Fascismo el pacifismo es malo porque la vida es una guerra permanente.
  9. Elitismo popular. Todos los ciudadanos pertenecen al mejor pueblo del mundo, los miembros del partidos son los mejores ciudadanos, todo ciudadano puede (o debe) volverse miembro del partido.
  10. Se basa en un populismo cualitativo. En una democracia, los ciudadanos tienen derechos individuales, pero el conjunto de los ciudadanos solamente es dotado de impacto político desde el punto de vista cuantitativo (las decisiones de la mayoría son acatadas). Para el Ur-Fascismo los individuos en cuanto individuos no tienen derechos y “el pueblo” es concebido como una calidad, una entidad monolítica que expresa “la voluntad común”. Como cualquier cantidad de seres humanos puede tener una voluntad común, el líder se presenta como su intérprete. El pueblo es, así, solamente una ficción teatral.
  11. Se habla una nueva lengua o neolengua. Los textos y discursos son de un léxico pobre y una sintaxis elemental, con el fin de limitar los instrumento para un razonamiento complejo y crítico.
  12. La obsesión por las conspiraciones.
  13. Nacionalismo y miedo a lo externo.

¿Cuántas de las características mencionadas por Umberto Eco podrían embonar en el gobierno de la cuarta transformación de Andrés Manuel López Obrador?, ¿estaremos ante la presencia de un fascismo post moderno? El lector tendrá su respuesta.

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jbenitezv_nos@hotmail.com (sugerencias y comentarios).

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