Presume Herrera una Transparencia que no Existe

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro.- Como buen político mentiroso que ahora es, el alcalde Carlos Herrera Tello hizo alarde toda la semana de sus reconocimientos por la transparencia de su administración. Pero no dijo que desde hace casi un año ha ocultado toda la información de oficio que ha generado su gobierno. Nada, nada comp1arte con los ciudadanos.

Uno de los temas preferidos del alcalde es demostrar que, a diferencia del pasado, su gobierno es “totalmente transparente” en todas las acciones que lleva a cabo. Que recibió una administración en la que no se informaba nada y ahora, todo.

Pero no es cierto. Inclusive cuando le dieron los reconocimientos, nos quejábamos de que la información de oficio (es decir, de difusión obligatoria) no llegaba a los ciudadanos, en realidad.

Sin embargo, algo se podía consultar en la confusa página del Ayuntamiento. Pero a partir del segundo trimestre de 2018 se dejó de informar de todo. No se puede consultar nada de lo que la ley le obliga.

No se puede acceder al presupuesto 2019. Además, de 2018 tampoco se puede consultar la plantilla de trabajadores, a la estructura orgánica, al directorio de servidores públicos, la remuneración neta, la situación patrimonial, prácticamente nada se informa.

Así terminó Herrera su administración en la que transparentar el ejercicio de su gobierno fue un compromiso. Y así comenzó su segunda administración: con total opacidad, sin informar nada.

Pero lo que llama la atención es que, a pesar de saber que de transparente no tiene nada (porque no se pudo ocultar la información sin su autorización, está claro), todavía se jacta de sus reconocimientos, de sus “logros”.

¿Qué le pasa al alcalde? ¿En qué mundo vive? ¿De verdad cree que nos puede ver la cara de tontos a los zitacuarenses, quienes ya de sobra lo conocemos y hemos sido testigos de cómo el poder (y el dinero, claro) lo transformó?

Esto no es más que una prueba más de que Herrera no tiene ya los pies en la tierra, que vive en un mundo de fantasía. Mal…

Nombramientos

La semana cerró con los cambios más importantes desde que inició su segunda administración municipal. Sin embargo, las modificaciones que hizo dejaron las cosas más o menos igual que antes. No dio el golpe de timón que los ciudadanos esperamos, que hagan que cambie el rumbo no se dirija, como parece ser, al abismo.

Herrera hizo el clásico “cambiar para no cambiar”; es decir, dejó todo como estaba, aunque algunas dependencias menores cambien de nombres, pero son los mismos colaboradores de siempre.

Lo más evidente que sacó de la administración dos directores de extracción panista, que había nombrado como pago de la factura política por el apoyo de ese partido a su segunda candidatura.

Hizo una buena negociación, porque quitó dos panistas para poner sólo uno. Pero, a cambio, la síndico Mirna Merlos, dueña de la franquicia albiazul en el municipio, le pidió que nombrara en un cargo a su esposo Ricardo Garduño Moscosa. Es decir, a final de cuentas, aunque su partido perdió un espacio, ella ganó.

Pero lo que es claro es que los nombramientos de panistas en cargos municipales han sido malos, porque en el tiempo que llevan en los puestos ninguno ha demostrado ni capacidad, ni ganas de trabajar, ni han dado ningún resultado positivo.

También perdió la oportunidad para reestructurar la policía, la que el año pasado ganó el premio a la institución que más violó los derechos humanos en el municipio. El nuevo secretario de Seguridad Pública, en realidad no es nuevo, es el mismo que ya estaba en el cargo, sólo que ahora se oficializó su nombramiento.

Y ¿quién es Toribio Sánchez Martínez? Es el policía que se quedó a cargo de la corporación cuando el anterior fue corrido por el linchamiento de supuestos ladrones en la tenencia de Francisco Serrato.

Pero con Toribio la corporación, en estos 3 meses que ha estado al frente de ella no ha mejorado. Por el contrario, las cosas han ido para peor, con más y más incidentes en los que los policías detienen arbitrariamente a ciudadanos, los esposan, los golpean y maltratan.

Entonces, ¿por qué premiarlo con el nombramiento como secretario? Sólo el presidente lo sabe. Quizá porque el servicio que le prestan a él y a su familia como guaruras ha sido muy bueno. Pero con los ciudadanos es lo contrario.

Inclusive los propios subordinados de Toribio se quejan de lo déspota que es con ellos y los maltratos a que son sometidos. Y, ahora, temen que con el nombramiento se vuelva más arrogante y prepotente. Mal.

La Contraloría estaba acéfala desde hace 3 semanas, cuando Hugo Alberto Hernández la dejó, de manera sorpresiva. Desde uno inicio se decía que su salida y la del titular del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado (Sapa) no había sido una coincidencia, que Hernández podría ser nombrado titular del organismo operador.

Y así fue. Aunque su falta de experiencia comprobada en materia de agua no cumpla con el perfil que marca el reglamento interior vigente, eso no fue impedimento para la Junta de Gobierno del Sapa se plegara, como de costumbre, a los deseos del alcalde.

Sabemos que Hugo Alberto es una persona con mucho conocimiento y capacidad en la administración. Pero debe de estar consciente de que recibe un organismo a punto de quebrar.

Que lo que los ciudadanos cumplidos pagan por concepto de tarifa no le alcanzará para cubrir los gastos y que si no recibe el apoyo del alcalde (como no lo tuvo el ingeniero Alejandro Zúñiga) no podrá sacar adelante el organismo.

Por cierto, de entrada, el alcalde debe de pagarle al Sapa los más de 4 millones de pesos que le debe por concepto de servicio de agua a las dependencias municipales. ¿Cómo podrá pedir a los ciudadanos que cumplan si el propio Ayuntamiento se niega a pagar?

(De hecho, los usuarios deberíamos de negarnos a pagar nuestro servicio hasta que el Ayuntamiento cumpla con su obligación. La administración municipal debería de darnos el ejemplo).

Hugo Alberto tiene un gran desafío con el hecho de hacer eficiente el servicio, sin tener conocimientos sobre la materia y sacar adelante las finanzas y lograr apoyo municipal, estatal y federal para construir obras de infraestructura que urgen. Ya veremos cómo le va.

A la Contraloría llegó María del Carmen López Herrejón, una persona con experiencia de años en la Secretaría de Contraloría del Gobierno del Estado de Michoacán. Esto le da una ventaja, porque sabe qué es lo que tiene que hacer.

Sin embargo, esto no garantiza que se desempeñará de forma independiente y no como una contralora cómplice del desorden de la administración. Y es que la dependencia en la que trabajó nunca se ha caracterizado por su eficiencia y por dar resultados.

Habrá que darle el beneficio de la duda, aunque con poco optimismo por el trabajo que desempeñe.

En fin, su exsecretario particular ahora será el director de Desarrollo Social. En su lugar estará el alfil Moisés Albarrán. Al DIF va Ana Karen Aguirre, quien estaba en el Instituto de la Juventud.

De Desarrollo Social se va al Instituto de Planeación José Juan Gómez, quien participó activamente en su comunidad, El Aguacate, en la campaña de Carlos Herrera y ha estado con él desde su primera administración.

Asimismo, del DIF va a Recursos Humanos Andrea Romero Alcántara y a Ecología va Constantino García Pérez, quien también ha ocupado varios cargos desde la primera administración de Carlos Herrera. Así los nombramientos.

Cuando presentó ante los medios de comunicación (sólo ante los que le son afines y le siguen el juego, porque los demás ya no son bienvenidos en la administración), Herrera se aventó otra puntada: dijo que los cargos los obtenían los que han demostrado capacidad, no por amiguismo (¿Cómo le hizo paga no soltar la carcajada?).

Sin embargo, esto no es así, para nada. Los integrantes de la administración de Carlos Herrera, incluidos los que cambiaron de puesto, pocas veces han mostrado capacidad. Pero conservan sus cargos porque han demostrado lealtad al alcalde, haga lo que haga, diga lo que diga…

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