El Ayuntamiento Combate Violencia a la Mujer con Discursos

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro.- Michoacán ocupa en el país el décimo puesto como uno de los estados más violentos contra las mujeres. Y Zitácuaro es una de las ciudades de la entidad en las que más se dan estos casos. Por eso, sueña hueca, demagógica, la promesa del alcalde Carlos Herrera de crear una Secretaría para atender esta problemática.

Y decimos que demagógica, porque el alcalde ya demostró, en su primer período al frente de la presidencia, que no le interesa la equidad de género, ni combatir la violencia contra las féminas.

Esto, porque durante los 3 anteriores años tuvo a cuestas la alerta de género e implementó supuestos programas para atender esta problemática, pero los resultados fueron nulos. ¿Qué le hace pensar que ahora, con una Secretaría de la Mujer las cosas van a ser diferentes?

No se requiere una oficina más, se necesita voluntad para implantar al interior del Ayuntamiento una política de respeto y buen trato a las mujeres y, hacia afuera, acciones encaminadas a proteger a este sector de la población. Pero no.

La administración municipal ya tiene una dependencia encargada de esta tarea, llamada Instituto de la Mujer Zitacuarense. En el primer período de Herrera como alcalde no sólo le asignó un presupuesto de risa, sino que le “regaló” la oficina a Saúl Rodríguez Contreras, como pago de factura política.

Al frente del instituto, Contreras impuso a su esposa, Nubia Esquivel Villanueva, quien no hizo, literalmente, nada por las mujeres. De hecho, no sólo no tenía capacidad para desempeñar el cargo, sino que no le puso nada de interés. Prácticamente cobró por no hacer nada, como si hubiera sido una “aviadora”.

En esta administración, el Instituto de la Mujer Zitacuarense todavía existe. Al frente de esta oficina, curiosamente, está la sobrina de Saúl Rodríguez, Erandani González Rodríguez.

A la funcionaria se le ocurrió la “magnífica” idea de implementar en Zitácuaro el fallido programa que el anterior jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, quiso establecer en la capital, pero que fue un tremendo fracaso: dotar a las mujeres de silbatos.

Erandani inició, hace unas semanas, el programa Silva por tu vida (dramático el nombre) y consiste en que las mujeres lleven colgado del cuello un silbato, amarrado con un cordón morado.

Dijo que el instituto a su cargo daría algunos silbatos, pero que no alcanzaría para todas. Así que las mujeres deben de comprar los. En caso de peligro, usarlo y todo arreglado. ¡Por favor!

En la Ciudad de México, cuando Mancera inició este programa y dotó de silbatos especiales, potentes, todos se burlaron de él. Luego, con la práctica, se demostró que es inoperante, que no sirve. ¿Por qué, entonces, se implementa ahora, en Zitácuaro?

Supongamos que todas las mujeres aceptan, se ponen de acuerdo y portan su silbato amarrado con el cordón morado. Y que alguna de ellas enfrenta, dentro de su casa (que es lo más común), un caso de violencia.

Entonces, hace sonar el silbato. ¿Quién la va a ayudar? Erandani dice que los ciudadanos que estén cerca deben de acudir en su auxilio. ¿Usted lo haría? Es decir, se metería a una casa a defender a las féminas en peligro.

Y ¿por qué los ciudadanos deben de atender estas llamadas de auxilio? ¿Por qué se releva a la policía de esta obligación? ¿Y las autoridades qué? ¿De qué se trata? Y si a pesar de silbato y todo, la mujer es maltratada, ¿la culpa será de las personas que no fueron a ayudar?

De acuerdo a la teoría de Herrera, si en lugar de instituto, este departamento se convierte en una Secretaría, las cosas mejorarán. ¿Por qué? ¿Cuánto presupuesto se tendrá? El alcalde ofrece canalizar dinero, como si hubiera mucho en la administración.

Y, ¿quién estaría a cargo? ¿Erandani? Más que crear oficinas, repetimos, se trata de que el edil muestre voluntad y sensibilidad para atender la problemática de las mujeres. Se trata de un tema de educación y de atención integral.

Por un lado, la sociedad zitacuarense todavía, en su gran mayoría, tiene una mentalidad machista, retrógrada, que les da a las mujeres el papel de seres inferiores. Y se ve, inclusive, entre los adolescentes de secundaria y bachillerato, que suelen maltratar a sus compañeras y novias, sin que nadie lo vea mal.

Hay que cambiar esta mentalidad.

Por otro lado, la atención integral. Recursos para tener más centros en donde las mujeres maltratadas puedan encontrar refugio. Porque el soportar violencia tiene que ver con el hecho de que las féminas no tienen dinero ni a dónde ir.

Se les debe de dar abrigo, alimentación y un plan para que sigan adelante. Asimismo, asesoría legal gratuita, para castigar al violento; apoyo psicológico, para que entienda su valor como persona y no tenga, en el futuro, que volver a vivir esta situación.

Además, insistimos, el Ayuntamiento debe de tener, obligatoriamente, una política de respeto a las mujeres entre sus funcionarios y empleados. Y no lo ha hecho desde hace 3 años. ¿Por qué?

Mas que oficinas, promesas y demagogia, necesitamos que el alcalde demuestre, con hechos, que está dispuesto a enfrentar el gran reto de lograr que la violencia de género sea cosa del pasado. Y eso se hace con acciones y resultados, no con palabras…

Reglamentos Para Extorsionar

Sin que nadie se enterara, sin informar a la población y a los interesados directos, el Ayuntamiento emitió un nuevo reglamento para cobrar “extensiones” de horarios y tarifas a los vendedores de bebidas alcohólicas.

En la exposición de motivos, el Ayuntamiento señala que la nueva norma tiene como finalidad el proteger a la población de los efectos negativos del abuso en el consumo de bebidas embriagantes.

Pero, tan preocupadas están las autoridades municipales, que en reglamento no establecen acciones ni programas para prevenir a los jóvenes del alcoholismo, ni han establecidos centros para el tratamiento de esta enfermedad.

Se le da prioridad es a establecer “horarios” en los que se permitirá la venda de vino, sin pagar un extra, más que tener la licencia en regla, que también cuesta una buena cantidad de dinero.

Pero, no hay ningún problema porque, acto seguido, el mismo reglamento establece cuotas que todos pueden “pagar” para violar el horario que la propia autoridad establece. Claro, a cambio de una cantidad nada módica.

Estas cuotas se aplican en unidades de medida. Y tan poco claro es el reglamento que él mismo no señala a cuánto dinero equivalen estas “unidades de medida” (valga la redundancia).

Lo anterior se presta para que se apliquen valores arbitrarios, de tal forma que el inspector o el titular de la Oficina de Ingresos municipales cobre de forma discrecional, lo que quiera para “extender” el horario.

Es muy clara la intención de este nuevo “reglamento”, cuya existencia, además de los regidores levantadedos que lo autorizaron, nadie conoce. Así, los vendedores de vino no podrán defenderse, ni prevenirse cuando les llegue el momento de entrarle con su “cuota”.

Así, este reglamento es de muy mala leche, con la intención de allegarse de nuevos recursos y fomentar la corrupción entre los inspectores y la propia policía municipal.

Por cierto, el no difundir lo que hace el Ayuntamiento, supuestamente para beneficio de la ciudadanía, parecer convertirse en una regla, con el fin de que nadie se entere y no pueda defenderse en caso de que los acuerdos de cabildo afecten el interés ciudadano.

Carlos Herrera ha decidido, en su nueva administración, hacer más opaco el manejo de la Presidencia y ha expulsado a prácticamente todos los medios críticos. Sólo tienen acceso e invitación a eventos aquellos que han firmado convenios desfavorables para ellos y que les obligan a adoptar una actitud de sumisión.

Todo ello es contrario a la transparencia, a la democracia y al interés ciudadano, y debe de cambiar. De por sí los zitacuarenses no están nada contentos con el desempeño ególatra de Herrera como para esconder lo que se concina en el Ayuntamiento.

En el caso del reglamento de venta de vino, claramente se nota una intención por extorsionar a los expendedores de este producto. Se trata de exprimirlos con este nuevo “impuesto”, como si se tratara del pago de cuotas como los que manejan en el crimen organizado…

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