Linchamienos, Impunes; Autoridades se Olvidan del Caso

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro.- Han pasado cuatro meses de los linchamientos en Crescencio Morales, en donde 4 personas fueron asesinadas por la furia de la comunidad por la impunidad. Y el caso, de igual forma, quedó en la impunidad. Ninguno de los autores materiales, ni de las autoridades responsables por omisión está preso. Ya nadie investiga, ya nadie se acuerda.

De la furia del gobernador Silvano Aureoles Conejo, quien acusó a la autoridad municipal y a la entonces Procuraduría General de Justicia, de responsabilidad por omisión (que sí la hubo, desde nuestro punto de vista), se pasó al olvido.

Es decir, no pasó nada. Ya no hacen olas, ya ni se refieren al tema. Y, ¿acaso las causas que llevaron a la población al extremo de buscar justicia por su propia mano han cambiado? No, por supuesto que no.

Las comunidades indígenas, como el caso de Francisco Serrato y Crescencio Morales, en donde se dieron los hechos, se han quejado de la falta de seguridad y de que, cuando van los policías, sólo lo hacen para robar y maltratar.

¿Acaso ya hay un sistema de seguridad, equipo y personal, para no volver a caer en esa desesperación ciudadana? No. El propio alcalde Carlos Herrera, quien también se desgarró las vestiduras y se comprometió a hacer todo para que ese hecho “aislado” (así lo calificó) no se repitiera, no ha movido ni un dedo.

Toda la “gran” investigación y el despliegue de elementos policíacos, que incluyó su “calentadita” a muchos ciudadanos de las dos tenencias mencionadas, no logró detener a ninguno de los responsables.

Para acallar a la Opinión Pública (en especial a los medios estatales y nacionales, que voltearon a ver a Zitácuaro) se hizo lo que la justicia mexicana sabe hacer mejor: encontrar chivos expiatorios a quienes culpar, para desviar la atención.

Esos chivos fueron los jefes de tenencia de Crescencio Morales y Francisco Serrato. Se les detuvo con engaños y lujo de fuerza, cuando los delitos por los que se les acusó no ameritaban detención. Luego de hacer todo un circo mediático, el juez permitió a los acusados libres bajo fianza mientras el proceso se desarrollaba.

Ahora, el jefe de tenencia de Francisco Serrato, a quien se le impusieron medidas más drásticas, como dejar el cargo, recibió el beneficio de la suspensión condicionada del proceso.

Esto es, se anticipa el cierre del juicio, mediante algunas condiciones que debe de cumplir para reparar el daño. En este caso, todo parece indicar que se trata de que participe en unas pláticas en su comunidad.

Luego de 6 meses, se revisará si cumplió con las condiciones (que se incluyen en un catálogo, en el código penal). Si es así, se decretará la extinción de la responsabilidad penal que se le había impuesto.

Es decir, fue una salida sencilla para quien había sido acusado injustamente de un hecho que no cometió, mientras se protegió a los verdaderos culpables. Ahora, gracias a ello, podrá retomar su cargo como jefe de tenencia.

Y, ¿qué hay del alcalde Carlos Herrera, quien no atendió la emergencia, a pesar de conocerla, y que no ha hecho nada para remediar las causas? ¿Qué hay del Ministerio Público, que no hizo nada, a pesar de que acudió a la comunidad cuando se denunció el robo que supuestamente habían cometido quienes un día después fueron linchados?

Nada. Lo más que pasó fue que el brutal jefe de la policía de Zitácuaro, en ese momento, Rafael Hernández Albarrán, fue mandado a descansar, sin imputarle ninguna responsabilidad (quien, por cierto, permanece escondido desde entonces).

Como están las condiciones en la actualidad en las comunidades, es más probable que casos como el linchamiento vuelva a darse, mientas las autoridades responsables sufren de amnesia.

Por ejemplo, en Crescencio Morales la furia en contra de los policías, que sólo iban a robar a los ciudadanos, es tal que ya no se les permite la entrada. Se les agrede cuando llegar a ir, porque sólo es para molestar a alguno de los vecinos. De tal forma que ya los uniformados mejor no van a esa tenencia… En fin…

Mujeres Para Atraer los Reflectores

Con casi 3 años de retraso (la alerta de género se decretó en septiembre de 2016), al alcalde Carlos Herrera Tello tuvo la ocurrencia de crear una nueva secretaría en la estructura municipal dedicada exclusivamente a atender a las mujeres.

De acuerdo al alcalde, con esta nueva oficina, que dará atención legal, médica y psicológica a las mujeres (ah y, además, les enseñará artes marciales) se terminará el problema crónico de violencia en contra de las féminas, que es grave, muy grave.

Parece una fórmula mágica. Sólo que no ha aclarado cuánto dinero se le va a destinar, como se distribuirá y quién será el mago que ejecutará todo este trabajo. Claro, en el evento en el que dio a conocer la nueva dependencia, entre tantas fotos y poses, no había espacio para esas “pequeñeces”.

La “novedad” de la secretaría es que, como dijimos, ofrecerá asesoría legal, médica y psicológica. Lo curioso es que esos servicios ya los ofrecía el Instituto de la Mujer Zitacuarense, dependencia que Herrera se encargó de despreciar, desmantelar y regalársela a Saúl Rodríguez Contreras, como pago de factura política.

De hecho, Saúl Rodríguez impuso a su esposa, en el primer trienio de Herrera, quien no hizo nada, nada, además de cobrar su salario, que era más elevado que el de su antecesora.

En el segundo período del actual alcalde, la dependencia fue “heredada” por Saúl a su sobrina, Erandani González Rodríguez, quien siguió con la labor de su tía; es decir, no hacer nada.

Y, todo parece indicar (porque no se aclaró) que la misma Erandani será la que ahora encabece la nueva secretaría. ¿De qué se trata? Invertir más dinero para nada. ¿Eso solucionará el problema de violencia contra la mujer en Zitácuaro?

La dependencia tendrá un mayor rango en la estructura municipal y recursos propios, en mayor cantidad (¿también los manejará Saúl Rodríguez?) y ofrecerá los servicios que el Instituto de la Mujer ya ofrecía, antes de que Carlos Herrera pisara la alcaldía. Pero ¿de qué servirá?

Así como se han planteado las cosas, hasta el momento, para lo único que ha servido es para que Carlos Herrera se cobije con la bandera de la causa feminista, para que se declare benefactor de las mujeres y se saque fotos, para que todo mundo le rinda pleitesía.

Por ello, hasta alardeó de que su Secretaría de las Mujeres es la primera en todo el estado, cuando esto es mentira. En todo caso, es la segunda, porque otro municipio ya se le adelantó.

Y, en realidad, todo este circo, toda la tramoya, el evento, el que Herrera lleve a su esposa para que diga que él es un “hombre sensible”, de nada les sirve a las mujeres de Zitácuaro. Ellas necesitan menos verborrea, menos reflectores, menos instituciones y más acciones efectivas…

Divorcio Express

Resulta que la diputada local por Zitácuaro, la exiliada Zenaida Salvador Brígido, por fin asomó la cara, pero allá en el Congreso, no en el municipio, al que prometió regresar y no cumplió.

La legisladora, preocupada porque los divorcios en el estado se tardan mucho en concretarse, porque los jueces siguen todo el procedimiento que marca la ley, presentó una iniciativa de decreto para que todo ese trámite se agilice.

Salvador Brígido mencionó que pretende “modernizar” el divorcio para que los jueces no lo puedan negar, porque separarse del cónyuge es un “derecho humano”. La idea es agilizar todo.

¿Acaso Zenaida busca beneficiarse con su propia ley? ¿Acaso ha tenido problemas por la “burocracia” del divorcio? ¿Eso es lo que sus representados, a quienes prometió venir a consultar sobre sus iniciativas en el Congreso, le pidieron que hiciera?

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