Presidencia de Zitácuaro, Sin Resultados

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro.- Casi tres meses han transcurrido de este año y el Ayuntamiento no ha dado resultados, ni iniciado programas concretos de beneficio social. Más allá de eventos para sacarse la foto y presumir lo que no se tiene no hay nada. ¿Para qué sirve, entonces, la autoridad municipal?

La violencia que en la última semana ha provocado muertes en el municipio, en un número mayor al normal contradice uno de los temas principales del alcalde Carlos Herrera Tello: el de la seguridad.

El afirmar que Zitácuaro es el municipio más seguro del estado es un estribillo ya desgastado, que no sólo no se traduce en hechos, sino que han convertido a la inseguridad en una de las principales preocupaciones de los ciudadanos.

Con una policía que no cuida a la gente, sino que, por el contrario, la maltrata y abusa de ella, no se puede vivir en un ambiente seguro. No sólo la delincuencia trabaja a sus anchas, ahora, como mencionamos, los hechos violentos han comenzado a escalar.

Por ejemplo, la semana pasada fueron asesinados padre e hijo en Carpinteros. Aparentemente, se trata de un asunto de pleito por unas tierras. Al menos esa fue la versión oficial. Pero el problema es que no se trata de un hecho aislado, como quieren hacernos creer.

La madrugada del pasado domingo, se dio otro asesinato. En esta ocasión, en la tenencia de San Felipe. Una familia fue atacada por dos desconocidos, que cortaron la luz de su casa, para hacer que salieran y poderlos atacar.

Como resultado, un adulto murió a golpes y su esposa resultó lesionada. ¿Qué pasó? Nadie lo dice. Y las cosas están más complicadas en algunas comunidades indígenas como la de Crescencio Morales.

Ahí, de plano la policía no entra porque la población la rechaza. Esto, como resultado de la conducta de los elementos de la corporación, que cuando se les llamaba no iban, y cuando acudían, sólo hacían de las suyas con los habitantes.

Y, ante las quejas ciudadanas y los incidentes violentos cada vez más frecuentes, el alcalde Carlos Herrera se mantiene ciego y sordo ante los reclamos de los ciudadanos zitacuarenses.

El edil sólo ve un municipio seguro, con una policía profesional, cercana a la población. ¿En dónde vive? No es en Zitácuaro. El problema es que, mientras que no acepte la realidad no va a hacer nada para remediar esta grave situación…

¿Y las Audiencias?

Para presumir del contacto con los ciudadanos, el alcalde, a principios de año, realizaba audiencias ciudadanas los jueves, en las que supuestamente buscaba conocer problemáticas concretas de determinados grupos sociales y se comprometía a actuar para solucionarlas.

Sin embargo, a raíz de la toma de la presidencia por el magisterio michoacano, las audiencias se cancelaron por casi tres meses. Es decir, en lugar de reubicarlas en un lugar fuera de la alcaldía, simplemente terminó con el único día en el que los ciudadanos podrían encontrarlo y plantearle su problemática.

La toma de la alcaldía fue una buena excusa de Carlos Herrera para cancelar las audiencias, porque luego de que la presidencia fue liberada, hace más de un mes, apenas el jueves 21 de marzo volvió a dar la cara.

Es decir, simplemente le dio la espalda, nuevamente, a los ciudadanos, por una buena temporada, porque sabe que no tiene capacidad para dar atención a la gente y solucionar la interminable problemática que se vive en todo el municipio…

Programitas Sólo para la Foto y la Nota

Una golondrina no hace verano, dice el dicho. Esto se puede decir del programita ZitácuaroLimpio que implementó el tan criticado secretario de Servicios Públicos, Carlos Hurtado Casado.

Desde hace algunas semanas comenzó a invitar a grupos sociales (como los comerciantes) y, sobre todo, a alumnos de escuelas de nivel medio, para que le ayuden a limpiar y barrer algunas calles.

Así, de vez en vez, con ayuda de los jóvenes, a quienes este programa les sirve para echar relajo en la calle, en lugar de recibir clases, de acude a una calle, se levanta la basura y, en ocasiones, se barre.

Esto es suficiente para presumir que se trabaja para que la ciudad esté limpia y poder presumir en medios de comunicación y sacarse la foto. Pero este programa no servirá para que Zitácuaro sea un lugar sin basura.

Acudir, un día del año, a una calle y barrerla no la hará más limpia. Una golondrina no hace verano. Si no se involucra a los vecinos y se lleva a cabo una campaña de concientización, no servirá de nada.

Y es que a los lugares a donde acuden los jóvenes a limpiar, ni siquiera se involucra los vecinos, quienes se concretan a ser testigos de cómo les barren su calle, de repente. ¿Qué es lo que se tiene que hacer? Invitar a los vecinos para que sean ellos los que aseen sus calles.

Debe de haber un programa integral, con etapas, que contemple, como decimos, la concientización de los vecinos. Invitarlos, motivarlos o, inclusive, aplicarles un reglamento. Pero mientras eso no se haga, el programa ZitácuaroLimpio no será más que demagogia, acciones sólo para sacarse la foto.

Casi termina el tercer mes del año, el primer trimestre de 2019, y aún no se conoce el plan de acciones y obras 2019. No se sabe cuánto se va a invertir, en dónde y porqué. No hay nada…

Fiscalía, ¿Para dónde?

Tiene razón el fiscal independiente, Adrián López Solís: si se trabaja con la misma estructura y personal que tenía la antigua Procuraduría General de Justicia en el Estado, lo más seguro es que se obtengan los mismos resultados; es decir, malos, nulos, ineficientes, que fomentan la impunidad.

Y es que la justicia en el estado ha llegado a tal grado de corrupción, que las agencias del Ministerio Público se convertían en plazas en donde los titulares se enriquecían a costa de las víctimas, a quienes pedían dinero para casi todo.

Inclusive, hasta con los presuntos delincuentes se hacía negocio, al ofrecerles liberarlos a cambio de sumas de dinero. Esto es una realidad, en la actualidad, en Zitácuaro. Así no se puede brindar una efectiva procuración de justicia.

Es necesario un cambio total, una reestructuración total. No sólo mayor número de instalaciones, oficinas, vehículos, equipo, sino un nuevo perfil del personal de la institución.

Adrián López Solís tiene que contar con los suficientes recursos y la voluntad necesaria para formar una nueva generación de profesionales que verdaderamente sean servidores públicos, comprometidos con la procuración de la justicia y la protección de las víctimas.

Las cifras actuales en materia de procuración de justicia son aterradoras y plantean una realidad que no puede seguir: El año pasado se abrieron 45 mil carpetas de investigación, que corresponden a igual número de delitos denunciados.

Pero, de estas 45, sólo dos mil fueron investigadas y consignadas ante un juez, en busca de una orden de aprehensión, para detener a un presunto responsable, que fuera juzgado para determinar su culpabilidad o inocencia.

Hablamos de que sólo procedieron un 4.4 por ciento de los delitos denunciados. Y de ellos, se desconoce cuántos acusados en realidad fueron castigados por su conducta presuntamente criminal.

Esto es, la impunidad en Michoacán es de casi el 96 por ciento. Y eso que hablamos sólo de los delitos que fueron denunciados ante el Ministerio Público. Según estadísticas, por cada delito que llega a la Fiscalía, hay 9 casos en los que las víctimas prefieren no perder el tiempo, porque saben que no se castigará a los delincuentes.

Adrián López Solís tiene un enorme reto frente a sí, si en realidad está comprometido con el cargo que recién ha asumido. La Fiscalía independiente que encabeza es la esperanza para que la impunidad sea vencida y para que la justicia prevalezca. Ojalá…

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