Sigue Imparable Saqueo en Zona Arqueológica de San Felipe

Zitácuaro.- Ante la promoción turística que recibirá la zona arqueológica de San Felipe Los Alzati, habitantes de las cercanías temen que la llegada de más personas incremente el saqueo al que es sometida esta herencia histórica de la tenencia, que las autoridades no han podido o querido parar.

El saqueo es un problema permanente. Aunque se supone que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) tiene un vigilante que resguarda el área en donde las pirámides están a la vista y se controla la entrada, el robo de piezas continúa.

Algunos habitantes de las cercanías, entrevistados por este medio, sospechan que quizá el personal que cuida la zona arqueológica pudiera estar involucrado en este robo del patrimonio histórico de Zitácuaro.

Y es que casi cualquier persona puede ir y escarbar en parte de la zona arqueológica, ya que la mayor parte de lo que fue el conjunto arquitectónico se encuentra sepultado. Solo una pequeña parte está a la vista.

En el interior de la tierra, ocultas, están diferentes piezas labradas en piedra y otros materiales como barro, que cuentan una historia de los antepasados que poblaron este centro ceremonial y que servían de frontera entre los reinos purépecha y azteca.

Las piezas extraídas se encuentran en casas de varios habitantes de Zitácuaro, en sus casas. O son vendidas a coleccionistas, por un precio muy inferior al valor histórico que tienen y que las autoridades no se interesan en cuidar.

Esta zona arqueológica está a una distancia de 12 kilómetros de la zona urbana de Zitácuaro, sobre una ladera que se recarga en el cerro de Ziráhuato, uno de los más altos de esta zona.

Se calcula que tiene una superficie de 52 hectáreas, de las cuales sólo 18 han sido exploradas y descubiertas por los arqueólogos, quienes dejaron al descubierto lo que fue el centro ceremonial.

Curiosamente, el descubrimiento de las pirámides tuvo lugar en el año de 1963, gracias a una denuncia ciudadana sobre el saqueo de piezas históricas. Pero el mismo, a 56 años, continúa. Y se teme que el incremento de turistas aumente la extracción ilegal de este patrimonio de Zitácuaro.

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