Privatización del Panteón, Otra de las Herencias de Herrera

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro.- Dos “sorpresitas” nos dejó Carlos Herrera Tello, antes de huir del cargo de alcalde de Zitácuaro y refugiarse en los brazos del gobernador Silvano Aureoles Conejo, en la Secretaría de Gobernación: la concesión del panteón, cuyo servicio está obligado a otorgarlo el Ayuntamiento, y señalamientos sobre su cuenta pública 2017.

En el caso del panteón, se trata de una grave urgencia, dado que hace años que el cementerio municipal San Carlos está lleno a su máxima capacidad y, prácticamente, no queda espacio para más tumbas.

Ya era una urgencia hace 10 años. Desde entonces, los alcaldes hacen como que construyen el nuevo panteón, se gastan millones y nomás no hacen nada. Antonio Ixtláhuac Orihuela compró un barranco, por casi 3 millones de pesos, en las Curvas del Gato, que al final no sirvió para nada

Decir para nada es, literalmente eso: para nada. El terreno está tan accidentado que no puede ser utilizado para otra cosa que le sirva a los zitacuarenses, quienes paganos el dinero que un empresario abusado se embolsó.

El encargado de darle punto final al terreno que compró Ixtláhuac fue su sucesor, Juan Carlos Campos Ponce, quien compró su propio terreno, para el cual los ciudadanos del municipio pagamos cuatro millones de pesos, más intereses, ya que se obtuvo un crédito bancario.

Se compró un terreno poco accidentado. Todo parecía indicar que, aunque lejano, en la tenencia de San Felipe, estaría todo bien. Sin embargo, resulta que aparentemente este predio tiene venas de agua subterráneas y nunca se pudo obtener la autorización para construir el panteón. Otros 4 millones tirados a la basura.

A Carlos Herrera nunca le interesó construir el nuevo panteón. A él le llamaban más la atención las obras millonarias, ostentosas, de las que pudiera presumir, al tiempo de hacer negocios con las constructoras.

Por lo tanto, en su primera administración se gastó algo así como 200 millones de pesos para rehabilitar una parte de la avenida Revolución, de la que mucho se habló en su momento, por las afectaciones que provocó y el poco resultado que ha dado para atraer turismo.

Sin embargo, no destinó ni un solo peso para construir el nuevo panteón. Era claro que sus intenciones eran otras: hacer un buen negocio. Tal y como lo hizo con el rastro de aves y el matadero de ganado, parece ser que el panteón también será regalado a un empresario para que haga negocio a costa de los zitacuarenses.

En el caso del rastro de aves, fue concesionado a un empresario que, curiosamente, había construido las instalaciones exactas que se incluyeron en la convocatoria, así que no había otro que cubriera las condiciones más que él.

Para el rastro de ganado, las instalaciones municipales simplemente se le regalaron a una unión de tablajeros relacionada con la familia Orihuela, en un procedimiento oscuro e irregular.

Con la convocatoria, el Ayuntamiento reniega de su obligación constitucional de otorgar el servicio de panteones y le entrega este monopolio a un particular para que haga negocio con la necesidad humana de contar con un espacio para el “sueño eterno”.

Mal. Inclusive, la convocatoria parece, como la del rastro de aves, hecha a la medida. Se pide que el solicitante tenga un terreno ya con permisos para construir el panteón. ¿Quién cumple con ese requisito si no alguien con quien ya se haya acordado y haya tramitado, con tiempo, estas autorizaciones?

Además, debe de tener residencia en Zitácuaro de al menos 5 años. ¿No es ilegal y discriminatorio impedir a empresarios de otras ciudades participar en este concurso? Claro, a menos de que se pretenda asegurar que constructores de panteones especializados no le quiten concesión al que ya se tiene planeado beneficiar.

Otro punto que llama la atención es que luego de que se emita esta convocatoria a modo, se dan sólo 10 días para cumplir con los permisos, que incluyen proyectos, terreno, permisos y un plan de operación.

Finalmente, se dice que cuando se firme el contrato de concesión con el concursante ganador, se le da un plazo de 30 días para que comience a operar el servicio. Esto es lo más descarado de la convocatoria: ¿Quién podrá construir un panteón en un mes, para comenzar a operar, a menos que alguien que ya tiene el cementerio hecho, o no?

Este reparto de concesiones que comprometen los bienes municipales y le levantan la obligación constitucional que tiene el municipio de otorgar los servicios públicos huelen a podrido. Una cosa es hace negocio con el dinero de las obras y otra el empeñar por 30 años el futuro de los zitacuarenses.

La convocatoria no se emite todavía, pero se hará. El cabildo no debió de haber autorizado eso. Es momento de evitarlo. A menos que los ciudadanos estén tan dormidos que consientan esta nueva arbitrariedad que nos dejó Herrera como regalo de despedida.

Malas Cuentas

Curiosamente, en los días en los que el alcalde con licencia le pedía “permiso” a los ciudadanos para irse de la Presidencia el Congreso del Estado analizó las cuentas públicas municipales del año 2017.

La Auditoría Superior de Michoacán emitió sus resultados al peno del Congreso, el que se evidenció falta de trabajo, de profundidad en los análisis de los números de los municipios.

Aún así, fue evidente que hubo irregularidades que, de ser investigadas a fondo, implicarían castigos para funcionarios municipales; aunque no fue el caso, los diputados tampoco entraron a fondo y solo pidieron que se hicieran dictámenes más detallados.

Entre las cuentas públicas que se turnaron al pleno con irregularidades estuvo la de Zitácuaro. Se trata del año 2017, cuando casi estaba terminada la millonaria obra de la avenida Revolución y el dinero manaba a raudales al municipio.

De acuerdo al resultado turnado a los diputados (del que este medio tiene copia), se señala que una vez revisada la aplicación de los recursos se encontraron “discrepancias en el 63 por ciento de los aspectos sujetos a revisión”.

Y los “aspectos sujetos a revisión” fue una selección, al azar, de obras realizadas en ese año. Y en esas inversiones escogidas de forma aleatoria, como se explica en el documento, mucho más de la mitad tienen irregularidades.

No se habla de cuánto dinero está observado, ni de qué obras se trata. Como mencionamos, los dictámenes no fueron a fondo y sólo se redactó un resumen. Pero esas líneas bastaron para mencionar que hay irregularidades en el 63% del dinero que se aplicó en el 2017, segundo año de la administración de Carlos Herrera.

Sustituto, a Espera

No. Todo parece indicar que no será esta semana cuando el Congreso del Estado designe al alcalde sustituto de Zitácuaro. A menos de que se convoque a alguna sesión extraordinaria, lo que es poco probable, porque no se trata de un asunto urgente, todavía.

Esto lo decimos porque el proyecto de orden del día para la sesión del jueves 11 de abril, en el Congreso del Estado, no se incluye. Sí se abordará el tema de Zitácuaro, pero sólo para dar a conocer al pleno la solicitud de licencia que Carlos Herrera presentó al cabildo.

En el punto segundo, en el que se menciona así: “Lectura de la comunicación mediante la cual el secretario del Ayuntamiento de Zitácuaro, Michoacán; remite a esta soberanía licencia por tiempo indefinido aprobada por el cabildo en favor del presidente municipal de dicho Ayuntamiento”.

Todo parece indicar que será solo la lectura de la comunicación. No habrá votación ni designación. Quizá el Congreso canalice el tema a alguna comisión. Así que el nombramiento durará todavía un tiempo, porque la próxima semana se atraviesan las vacaciones de Semana Santa. Y los diputados no creo que quieran trabajar…

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