Vacío de Poder en Zitácuaro

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro.- Hace un mes que en Zitácuaro hay un vacío de poder. No hay alcalde, ni autoridad, nada. El municipio navega a la deriva, sin timón ni capitán, a su suerte. Al gobernador Silvano Aureoles Conejo, que tanto dice amar a este pueblo, en los hechos demuestra que no le importamos nada.

Ese vacío se siente, se palpa todos los días. En teoría, la síndico Mirna Merlos Ayllón es la encargada del despacho de la Presidencia. Pero eso es sólo un decir porque en los hechos es un cero a la izquierda. Ni puede ni quiere gobernar. Ha demostrado que sólo le interesa lograr beneficios para ella y su esposo.

Ahí, como comentábamos al principio de esta entrega, se demuestra el “amor”, el “cariño” del gobernador con este municipio que tanto le ha dado. La ciudad que lo recibió cuando llegó sólo con una mano adelante y otra atrás. Es decir, literalmente, sin nada.

De aquí obtuvo el inicio de su carrera política que le ha dado poder y dinero, mucho dinero. Y así le paga. Lo mismo podemos decir de Carlos Herrera Tello, el ahora alcalde con licencia, quien de Zitácuaro ha sacado lo que es.

No sólo llevamos un mes sin alcalde, sino que no hay para cuando se nombre a la persona que deberá de dirigir el Ayuntamiento, que Herrera dejó al garete, para satisfacer sus ansias, sus ambiciones, sus intereses personales. No se vale.

El retraso del nombramiento del alcalde mantiene, cabe recalcarlo, a Zitácuaro sin alcalde, con un vacío de poder, sin planes, programas, acciones, ni beneficios para los habitantes de este municipio.

No le interesamos al gobernador ni al presidente, quienes no se ha podido poner de acuerdo sobre el alcalde sustituto, tal vez porque no han encontrado al títere que haga como que gobierna, mientras ellos manipulan la suerte de Zitácuaro.

¿Acaso somos un municipio de segunda? Así parece. Tanto nos quieren Silvano y Herrera, tan agradecidos están con todo lo que se han llevado, que ni siquiera les importa el beneficio de este, nuestro pueblo…

Era evidente que Carlos Herrera Tello ya no quería ser alcalde de Zitácuaro. Ya se había aburrido. Un primer trienio fue más que suficiente para él. El juguetito que fue para él la presidencia Municipal.

Ya hemos comentado en este medio y es del dominio público que Herrera tuvo que ser candidato nuevamente, por el temor de Silvano Aureoles de “perder” su municipio, ante la amenaza que representaba la fuerza que había obtenido Morena, con el efecto Peje.

Una elección que se prevería fácil para Herrera, que sería como un paseó por el municipio se convirtió en una campaña fallida. Aún hay duda sobre si ganó en realidad las elecciones, aunque las autoridades correspondientes dijeron que sí.

Pero Herrera tomó posesión de mala gana. No quería ser alcalde y así lo demostró con hechos. Aburrido, pasaba mucho tiempo fuera del municipio y buscaba con qué entretenerse mientras esperaba a que Pascual Sigala dejara la secretaría de Gobierno estatal, para asumir ese cargo.

Y precisamente eso es lo reprochable: ya sabía que se iba a ir. Tanto el alcalde como el gobernador, que responden a los mismos intereses particulares, tuvieron tiempo suficiente para determinar quién sería el sustituto.

Pero no lo hicieron. Ni antes, no ahora. Nos han dejado a los ciudadanos descobijados, sin alcalde. Es curioso como ambos personajes demuestran su agradecimiento hacia los zitacuarenses…

Herrera Secretario Mediocre

Ciertamente, Herrera no hizo ningún trabajo excepcional como alcalde. Era lógico que tampoco lo haría como secretario de Gobierno. No hay mejoría en la situación político-social del estado desde su llegada al cargo.

Las cosas no sólo no mejoran, sino que se nota cierto retroceso en materia de seguridad, en cuestión de movimientos sociales. Es decir, Pascual Sigala, su antecesor, tenía la justificación de estar enfermo de gravedad, pero Herrera -en teoría- físicamente está sano. Pero nomás no.

Es claro que al alcalde con licencia lo único que le gustan son los reflectores y que no ha tenido mucho acceso a ellos, desde que llegó al cargo estatal. De hecho, no sólo él sino todos los funcionarios estatales son opacados por Silvano, quien gusta de acaparar toda la atención.

Así que le vamos a dar algunas ideas al gris secretario de Gobierno: ¿Por qué no retoma su cruzada nacional (y quizá, hasta internacional) contra los cobros abusivos de la Comisión Federal de Electricidad?

Esa fue una de sus actividades cuando era alcalde y estaba aburrido de serlo. Se lanzó a fondo contra la dependencia paraestatal, a la que acusó de abusiva y dijo que se pondría de lado de la gente. Además, de ser necesario, se pondría en huelga de hambre para lograr la atención.

Claro que nunca se puso en huelga de hambre. Tampoco logró ningún resultado. La Comisión Federal de Electricidad ni en cuenta lo tomó, por el contrario, lo ignoró. Fue el hazmerreír de muchos políticos.

Pero de que se divirtió, se divirtió. Además, de paso logró algunos reflectores de los medios, lo que debió de valer la pena para él. Así que, ¿por qué no retoma su “lucha”? Si como alcalde lo intentó, ahora, como secretario de Gobierno, se supone que tiene más poder.

Y no sólo lucharía por los habitantes de un municipio, sino de todo el estado. Así podría hacer giras por toda la entidad y hablar en diferentes fotos. No serviría para bajar los “cobros abusivos” de la Comisión Federal de Electricidad, pero de que atraería reflectores, lo haría.

Además, eso le impediría aburrirse de ser secretario de Gobierno, como le paso con la alcaldía. Al fin y al cabo, los conflictos políticos y sociales del estado no se van a terminar, al menos, no por el trabajo que él realice…

Maravatío, la Fiesta Grande

Hace unos días concluyó la feria de Maravatío. Aunque el municipio es pequeño en población, comparado con Hidalgo y Zitácuaro, su fiesta es cada vez más grande. Poco a poco, sin tantos aspavientos, se ha convertido como la más importante de la región. Es un referente obligado para todos los que vivimos en el Oriente.

Es una fiesta esperada porque, además de los juegos mecánicos, los comercios diversos y su gastronomía, el plato fuerte es la presentación de artistas de éxito a nivel nacional e internacional.

Su oferta artística es variada, por lo que hay para todos los gustos, todas las edades. Cualquier persona, sin importar si es de Maravatío o no, puede acudir y presenciar estas presentaciones, sin ningún costo.

Las instalaciones de la feria, ubicadas en el extremo norte de la zona urbana, están accesibles y son grandes. De tal forma que el escenario en donde se presentan los artistas cuenta con un gran espacio para que miles de personas lo puedan apreciar, sin problemas.

El caso de éxito de la feria de Maravatío es totalmente opuesto al de Zitácuaro. Aquí, cada año, la fiesta tradicional, que llegó a ser importante no sólo en el Oriente, sino más allá de las fronteras estatales, cada vez está peor.

Desde las ocurrencias de un exalcalde que tuvo la puntada de cambiarla de fecha, hasta la desorganización, exceso de costo y falta de transparencia de las ferias de Carlos Herrera, son muchos los motivos y un solo resultado: la agonía de la fiesta de Zitácuaro.

Este año se quiso copiar, en cierto modo, el modelo de Maravatío, con la contratación de artistas de éxito. No son los más exitosos, ni hubo variedad, porque la mayoría estuvieron enfocados al sector populachero.

Pero el problema es que los organizadores se pasaron de listos: impusieron un precio de entrada de 40 pesos, en contraste de la entrada libre de Maravatío. Esto se sumaba al dinero que los ciudadanos tenían que pagar por llegar a las instalaciones, que no es nada barato, o para pagar estacionamiento.

Además, los organizadores quisieron hacer negocio con la venta de boletos para presenciar la presentación enfrente, sentados en sillas. El resultado de la feria no se ha dado a conocer. No se conoce cuánto se perdió, cuanto pagamos los zitacuarenses. Pero lo que sí es casi seguro es que hubo unos cuantos ganones, a costa de los ciudadanos…

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