La Nueva “Bola” Posrevolucionaria

Por M. en D. Joaquín R. Benítez V.

“Un político divide a las personas en dos grupos: en primer lugar, instrumentos; en segundo, enemigos.”. Federico Nietzsche (filósofo alemán).

Durante la revolución mexicana se emplearon frases  como “irse a la bola” o “sepa la bola”, el término “bola” se utilizó para denominar al conjunto de personas de ideologías diferentes que se fueron entremezclando en los diferentes grupos, muchos de los cuales se dedicaron a robar, incendiar y depredar, ello en aras de la continuación del movimiento armado; así, había villistas en las filas carrancistas, carrancistas en las zapatistas, zapatistas en las huertistas, porfiristas en las villistas, etc., al final era una bola de intereses, ideologías, convicciones y ambiciones. difundir

A más de 100 años del inicio de la revolución mexicana, pareciera que la “bola” ha regresado de una manera institucionalizada a través de los partidos políticos, hoy en día se ve a panistas convertidos en priistas o morenistas, perredistas o priistas en panistas, perredistas en morenistas, morenistas en perredistas, etc., asimismo, existe una mescolanza de ideologías: izquierda conviviendo con la derecha, la ultraderecha con la izquierda, los antiguos enemigos ahora son amigos de intereses.

Al igual que hace cien años, los partidos políticos sólo tienen una finalidad: la obtención del poder. Por ello el fin justifica los medios, no importa si degradan la política a un mero actos circense; las campañas que propongan solución a los problemas del país serán cambiados por la confrontación y descalificación del adversario, desde ahora ya pelean por mostrar al electorado cual es el más corrupto.

Las propuestas realizadas por los “pre” candidatos siguen siendo generales, vacías y populares, todos hablan de acabar con la corrupción, generación de empleos, fomentar el consumo interno, subir los salarios mínimos, crecimiento sostenido de la economía, seguridad y bienestar, reglar dinero a ciertos sectores de la sociedad, etc., y aunque todas las ideas son buenas en ningún caso dicen el procedimiento para llegar a ello.

Al final las campañas se volverán un enredo de promesas, en las que con tal de ganar la posición gubernamental no importará si se cumplen o no, por ello se tienen candidatos que pueden hacer 100 o 1000 compromisos, todos los que se les ocurra con tal de verse favorecidos en las urnas, jugarán con las ilusiones de los ciudadanos, explotarán al máximo la precaria situación del país y el hartazgo social.

Pareciera que la principal propuesta de los candidatos es sacar al inepto gobierno en turno para sustituirlo por alguien igual o peor, en el 2000 el anhelo era sacar al nefasto PRI, en el 2012 al corrupto PAN, ¿en 2024 será a MORENA?; mientras siga el pacto no escrito de impunidad, nada cambiará en poder político el país, los que hoy se consideran los paladines de la justicia y la honestidad, pecarán en el arca abierta, tal y como lo ha demostrado la alternancia en los diferentes gobiernos y niveles.

La putrefacción de la impunidad ha realizado una metástasis [proceso de propagación] en todo el sistema político, desde el Presidente de la República hasta empleados municipales de primer nivel; ya no existe la vocación de servicio ahora sólo es la de servirse, la de llegar al poder y los suntuosos recursos que ofrece, allí reside el verdadero motivo por el cual es tan peleada una presidencia de la república, gubernatura, Senaduría o diputación, por ello se ve a muchos políticos en campaña permanente, no por el amor al pueblo sino por su visión de contender en el futuro por otra posición.

Hasta el momento, ninguno de los institutos políticos garantizan el viraje en la política y economía del país, de las entidades o municipios, por el contrario, pretenden un gatopardismo, es decir, realizar los cambios superficiales para darle cierto “gusto” a la sociedad y dejar intocadas las transformaciones de fondo que se necesitan, hacer un “cambio” total pero que en lo esencial nada se transforme.

El escritor y novelista Phillip Dick mencionaba que la verdadera base del poder político, no eran las armas ni las tropas, “sino la habilidad de hacer que los demás hagan lo que uno desea que hagan”, por consiguiente a partidocracia mexicana ha impuesto su manera de pensamiento en los ciudadanos, convirtiéndolos en enemigos políticos, mientras que en las altas esferas del poder, los acuerdos y conveniencias son la constante diaria.

En el mercado de políticos no queda otra opción de votar por quienes las cópulas impusieron, por ello no se ha democratizado la participación ciudadana, tan es así que a las candidaturas independientes se les colocaron candados que dificultan la competencia en igualdad de circunstancias; por ello los resultados de las elecciones de julio de 2018, serán benéficas para la nueva “bola partidocrática”, ellos serán los grandes ganadores como siempre.

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jbenitezv_nos@hotmail.com (comentarios y sugerencias)

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