No Tiene Nada que Celebrar Madre de Desaparecido

Zitácuaro.- No para todos, el 10 de mayo es un día de fiesta y celebración. Para las madres que tienen hijos desaparecidos es una jornada de dolor y reclamo de justicia. Este es el caso de Araceli Rodríguez, cuyo hijo desapareció en esta ciudad en el año 2009.

“Tener a un hijo desaparecido es una tortura que no tiene descanso. Mi muchacho sólo tenía 23 años”, dice Araceli mientras trata de ponerse en su sudadera un botón con la cara de su hijo.

El policía federal Luis Ángel León Rodríguez desapareció el 16 de noviembre de 2009, en Zitácuaro, cuando iba con seis compañeros más y un civil a Ciudad Hidalgo para ocupar la Secretaría de Seguridad pública municipal.

Su madre, Araceli Rodríguez, quien pasó de recepcionista a activista y a futura abogada, dice que casi 10 años después de la desaparición de su hijo no se sabe con certeza qué les pasó.

“Al principio sí hubo investigación y con su curso se pudo llegar con personas detenidas del cártel de los Caballeros Templarios, por el hecho de la desaparición de los policías, pero realmente no sabemos dónde están. Es una gran incertidumbre, es como vivir con una cruz a cuestas que pesa demasiado por tanto dolor, tanta agonía”.

La madre del policía desaparecido dice que en estos años se ha enfrentado a amenazas de muerte

“A los seis meses de buscarlos, comenzaron las llamadas de que ya le paráramos, que ya no buscáramos”, y amenazaron con atacar a sus otros hijos.

A pesar de lo anterior, Araceli decidió integrarse al Movimiento por la Paz y le exigió a Genaro García Luna, en ese entonces secretario de seguridad pública, saber dónde estaban los muchachos.

Araceli, quien antes de que le arrancaran un pedazo de corazón tenía una vida tranquila, lamentó que realmente quienes hagan toda la investigación para dar con sus hijos sean las familias.

Reclama que ellos se hayan convertido en investigadores, en peritos de campo, en aprendices de cómo se resguardan los restos o cómo asegurar la zona para que las evidencias no se contaminen

“Hace poco más de un año fuimos a colar la tierra en Zitácuaro, en el cerro la Coyota y me traje tierrita porque dicen que ahí fue donde descuartizaron e incineraron a Luis Ángel.

“Yo no estoy segura de que ese sea el lugar, pero si lo fue, seguramente en esta tierra hay partículas de Luis Ángel y de los otros muchachos”.

Motivada por poder ayudar a otras personas en su misma situación, Araceli cuenta que cuando su hijo desapareció solo tenía la primaria, pero en este camino de lágrimas decidió no solo estudiar la secundaria y la preparatoria, sino también la licenciatura en derecho.

La desaparición del hijo de Araceli Rodríguez la llevó a buscar prepararse académicamente para poder atender su caso y al mismo tiempo ayudar a otras víctimas. Hoy está a punto de convertirse en abogada.

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